Creadores de experiencias de lujo

La compañía se especializa en diseñar propuestas de viajes VIP para bancos, tarjetas de crédito y aerolíneas que buscan ofrecer servicios exclusivos a sus clientes dentro de puertos y aeropuertos. Con 10 años en el mercado, en 2016 facturó $ 23,6 millones.

Gines Perea, de Cool Hunter.

Gines Perea, de Cool Hunter.

Transportes complicados para llegar al aeropuerto, largas colas en los check-in y trámites migratorios, horas eternas a la espera de subirse al avión en salas repletas e incómodas. Muchas veces, viajar en avión puede resultar un dolor de cabeza. Para romper ese paradigma y que la previa a un viaje pueda convertirse en un placer trabaja Cool Hunter, una empresa especializada en crear experiencias de travel VIP para compañías que buscan ofrecer servicios exclusivos a sus clientes dentro de puertos y aeropuertos, como bancos, tarjetas de crédito y aerolíneas, entre otras. La firma, que en 2016 facturó $ 23,6 millones, es el nexo entre los viajeros y las empresas, y persigue un fin concreto: mejorar la experiencia de viaje de los usuarios.

“Nuestro trabajo es aportar soluciones a quienes nos contratan, ya sean bancos, tarjetas de crédito o aerolíneas, entre otros, para que sus clientes tengan una mejor experiencia de viaje en los puertos y aeropuertos”, remarca Gines Perea, CEO de la compañía que fue fundada en 2006. Un ejemplo es el servicio VIP Pass, un sistema portuario creado por Cool Hunter para Buquebus y, también, para los clientes de Visa Signature: entre otros beneficios que agilizan su viaje, el viajero que llega con su auto cuenta con una entrada y salida preferencial al buque, tiene un puesto de check-in específico con facilidad para los trámites migratorios, goza de acceso a la sala VIP de la terminal y posee una reserva asegurada en los asientos más solicitados de la nave. Los beneficios funcionan tanto en la Argentina como en Uruguay. “No somos una agencia de turismo, nuestro viaje comienza cuando la persona sale de su casa y termina cuando despega del avión”, agrega Perea.

Si bien los servicios que idea y desarrolla Cool Hunter apuntan a una clientela con alto poder adquisitivo, Perea remarca que ingresar a una sala VIP de un aeropuerto o un puerto, muchas veces, puede significar una inversión. “En los aeropuertos del interior, por ejemplo, tenes una estadía de parking bonificada. También podés comer y tomar algo dentro de la sala, con lo cual, hasta puede ser un negocio.

Es algo que, quizás, la gente no se da cuenta. Es una buena inversión”, asegura el emprendedor que recientemente selló un acuerdo con Aerolíneas Argentinas para trabajar en las salas VIP que la compañía posee en aeropuertos del interior y Uruguay.

Experiencia

Perea comenzó su carrera emprendedora desde joven. En el año 2000 creó Imagoo.com, una red social que contaba con una red de fotógrafos propios que sacaban fotos a la gente en las calles y luego se subían a la web. “Era un Facebook antes de Facebook. Llegamos antes de tiempo”, lamenta su propulsor. Años más tarde, la empresa se vendió a Clarín en u$s 2 millones y el camino de Perea, tras un par de iniciativas truncas, terminó en la creación de Cool Hunter. 

La idea inicial del proyecto, que requirió de una inversión de $ 1 millón para montar oficinas y mantener la estructura de Recursos Humanos, fue ofrecer servicios empresariales. En una estrategia comercial más con los aeropuertos surgió la idea de poner todas las energías en las experiencias del travel de lujo, un “nicho muy pequeño y exigente”, indica el CEO.

“La mejor forma de mantenernos en el mercado es seguir capacitándonos; conocer qué está pasando en los puertos y aeropuertos del mundo. Son pocos los clientes importantes y los conocemos. La clave está en la creatividad de encontrar el beneficio que más les pueda servir”, agrega. 

Afirmarse en el mercado no fue sencillo. “Se trabajó un buen tiempo hasta alcanzar un volumen de facturación importante. Venía de algo exitoso, con buena salida, después surgieron proyectos que no salieron en el medio, y luego se dio la concreción de Cool Hunter. Por suerte, se apostó fuerte al proyecto”, resalta Perea, que está acompañado por seis empleados, uno en el área de Finanzas, tres en el sector comercial y dos más en el área de eventos, otro de los puntos fuertes de la compañía. 

Proyección

El próximo gran desafío de la compañía es lograr expandir sus servicios en el exterior. Madrid, Nueva York, Miami y San Pablo, principales destinos de los viajeros argentinos, son algunos de los aeropuertos que Cool Hunter apuesta a adherir a su carpeta. Con la expansión del mercado, en la compañía estiman que para el próximo año la facturación crezca, al menos, un 50%. 

Ficha técnica:

Fundación: 2006.

Inversión inicial: $ 1 millón.

Facturación 2016: $ 23,6 millones.

Empleados: 6.

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