Comida al paso con sabor internacional

Tras doce años sin verse, dos excompañeros de colegio se contactaron por Facebook y, por coincidencia, tuvieron la misma idea: emprender en el negocio gastronómico del take away. En su segundo año de vida, proyectan facturar más de $ 3 millones. 

Diego Luc y Eric Martinet, de Parva.

Diego Luc y Eric Martinet, de Parva.

Bastó con apenas un único mensaje a través de una red social para que Diego Luc y Eric Martinet, amigos del secundario, se juntaran en un bar –después de haber pasado 12 años sin verse–, y formularan la idea que,  tiempo después, se transformó en un emprendimiento gastronómico. “En marzo de 2015 lo decidí finalmente. En mi cabeza rondaba, desde 2012, la idea de emprender algo relacionado con lo gastronómico. Ese año, estuve embarcado en un proyecto que no se terminó  realizando”, cuenta Luc, y dice: “En ese momento fue que decidí ponerme en contacto con Eric, por medio del chat de Facebook”. 

En algunas ocasiones, una buena idea y un buen negocio nace de una coincidencia. Y este fue el caso de la firma Parva: ese mensaje fue el disparador de un take away de comida gourmet que, en su primer año, facturó $ 2 millones. Luc venía moldeando la idea hacía años pero, cuando vio por Facebook que su excompañero de colegio era cocinero y subía fotos y videos de platos de comida cool a la red social, se terminó de decidir. 

“En ese primer chat –cuenta Luc– él me comenta que también tenía un proyecto entre manos, hasta con logo diseñado (no era Parva) y que estaba buscando un socio porque se le había bajado la socia por un tema laboral”. En ese momento, se unieron ambas ambiciones: Martinet quería un negocio chico para hacer unos pocos platos caseros de buena calidad, y Luc ya tenía en mente el modelo que buscaba para un local de take away. “¡Teníamos que hacerlo! Al día siguiente tomamos una cerveza y, dos meses después, en junio de 2015, estábamos firmando el contrato de alquiler”, recuerda Luc. 

La construcción del local fue, para los emprendedores, uno de los mayores desafíos.

Un negocio atractivo

Los emprendedores lo tenían en claro: el paso fundamental era encontrar un local en un barrio transitado. Esa era la clave de cualquier negocio de comida para llevar. Y, con una inversión inicial de $ 600.000, que salió del propio bolsillo de los socios, decidieron abrir el local en Riobamba 909, en pleno barrio de Recoleta, CABA, y apuntar a un target específico. 

“Podríamos decir que, al mediodía, en su mayoría son hombres y mujeres de entre 20 y 55 años que trabajan o estudian por la zona. Por la noche, también se suman algunos pedidos de delivery de casas de familias y parejas jóvenes del barrio”, precisa Luc. La segunda pata esencial del negocio, su diferencial, es la calidad de la comida de autor. En este punto, Luc aclara que “lo importante es que Parva funciona como una casa de comidas para llevar en la cual también se puede comer al paso, pero que su menú sale de la media”. 

Para el emprendedor, esto se debe a la calidad y frescura de las elaboraciones, el uso destacado de especias, las hierbas y marinados especiales. Pero, sobre todo, apunta a un factor en particular: la calidad de las materias primas. Esta combinación de elementos hizo que, para este año, las proyecciones de facturación de Parva superen los $ 3,2 millones, a través de un promedio de 1650 ventas mensuales. “Esperamos que en 2018 podamos abrir otro local más”, destaca el entrepeneur.

En los genes

Para los emprendedores, el paso fundamental era encontrar un local en un barrio transitado.

Desde siempre supieron que querían emprender. “Veníamos, cada uno por su lado, haciendo algunas cosas por nuestra cuenta. Pero queríamos más”, asegura Luc. Mientras que Luc, con 43 años y título de diseñador gráfico, trabajaba freelance y llevó a cabo varias iniciativas dentro del rubro de la comunicación visual, Martinet (44) llevaba 25 años de experiencia como cocinero profesional con un paso por diferentes restaurants. En este punto, ambos decidieron dejar de lado sus proyectos para unir fuerzas y arrancar el propio. 

Entre las dificultades que enumera el emprendedor al momento de dar sus primeros pasos en el negocio, Luc se detiene para destacar uno en particular: la construcción del local. Sin experiencia en el rubro, el diseñador gráfico que emprendió en el rubro gastronómico admite que tuvieron algunos problemas al comienzo de la obra. “Se demoró por factores inmanejables para nosotros, que nos retrasaron unos meses más de lo previsto. Fue un trabajo arduo”, afirma. 

A dos años de haberse animado a poner su propio negocio, los creadores de Parva ponen sobre la mesa uno de las mayores barreras que lograron sortear: “Ir creciendo mes a mes en un contexto económico desfavorable”. Con cuatro empleados fijos, el próximo objetivo del dúo es abrir, el año que viene, otro local de comida para llevar. 

El boom regional

No es ninguna novedad que los locales de comida para llevar vienen teniendo un boom en los últimos años. Estos brindan una solución efectiva a una cambio cultural en los centros urbanos: ofrecen platos de comida rápidos y baratos a un público que tiene un ritmo de vida acelerado y poco tiempo disponible. Pero, ¿cuándo fue que arrancó este éxito comercial y cuántos ingresos mueve en la región?

De acuerdo a los creadores, existen lugares más económicos de comida para llevar en Recoleta, pero hay pocos con tanta variedad gastronómica.

Según la consultora McCann Worldgroup, el boom del sector arrancó en 2012 en América latina, año en el que el volumen de negocios tocó, a nivel regional, el pico de los u$s 127.000 millones. El informe reveló que los latinoamericanos eligen carne, papa, banana, mandioca y maíz para comer “al paso”. 
El mismo informe destaca que el gasto promedio de la muestra en estos locales alcanza los u$s 15 semanales. Más específicamente, el consumidor porteño gasta, en promedio, un total de u$s 720 por año. 

De esta forma, haciendo una proyección a la población de clase media económicamente activa del continente –alrededor de 177 millones– se estima que el mercado representa u$s 127.000 millones en consumo a lo largo de la región. 

Platos del mundo

Si bien Luc admite que existen lugares más económicos de comida para llevar en la zona de Recoleta, el socio asegura que hay pocos locales con tanta variedad gastronómica. “Ofrecemos una gran amplitud de influencias en la elaboración de la comida: desde oriental, norteamericana, francesa, española y árabe, hasta gustos bien argentinos y platos mexicanos”, precisa el emprendedor.  

Ficha técnica:

Lanzamiento: 2016

Inversión inicial: $ 600.000

Facturación 2016: $ 2 millones

Empleados: 4

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