Arte para la indumentaria en serie

Natalia Oyanguren y Clarisa Mejías, fundadoras de Estudio Khroma, diseñan estampas para indumentaria con una impronta artesanal. Referentes en su rubro, sus dibujos se lucen en las prendas de marcas como Yagmour y Desiderata. 

Natalia Oyanguren y Clarisa Mejías, de Estudio Khroma.

Natalia Oyanguren y Clarisa Mejías, de Estudio Khroma.

Transformar algo artístico en algo factible a producir y comercializar”, con esa consigna Natalia Oyanguren y Clarisa Mejías, excompañeras de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad de Buenos Aires, crearon Estudio Khroma. Fundada en 2003 con una inversión inicial de $ 20.000, la empresa, basada en Palermo Soho, se dedica a diseñar estampas para diferentes marcas de ropa con la impronta de “volver a lo artesanal”. “La idea es entender moda, comunicación y tendencia al mismo tiempo”, explica Mejías y agrega: “Todo lo que la marca toma de inspiración, lo bajamos a las estampas para expresar su espíritu, con un toque más autóctono”.

De los trabajos prácticos de la facultad a convertirse en esta “especie de artistas plásticas para el mercado de producción”, según se definen, las socias coinciden en que su búsqueda tiene que ver con la formación que recibieron.Oyanguren venía de trabajar con empresas de moda y Mejías se dedicaba al área de marketing y a restaurar alfombras para embajadas.  

El nombre Khroma -que significa “color” en griego- surgió porque, cuentan, “es lo más simple pero a la vez, lo más característico” de su trabajo. “Para nosotras, tomar una pantonera (paleta de colores) es como salir a jugar. Nuestros clientes saben que si nos piden un dibujo, no es cualquier dibujo; tiene una determinada línea, trama y está diseñado muy en particular”, cuenta Oyanguren.

Entre las dos socias, se dividen todas las tareas. Mientras Mejías se encarga de la parte administrativa e investigación y trabaja en conjunto con la contadora, Oyanguren tiene la misión de reunirse con los clientes y llevar adelante la parte comercial de la empresa. 

Una vez que los temas formales están resueltos, el estudio gira sus energías puertas adentro y se reduce a sus lápices y computadoras para pasar horas diseñando cada motivo que presentarán a sus clientes.

Segmentar para crecer

En sus inicios, Estudio Khroma no ofrecía estampas, sino servicios integrales de comunicación a los clientes que iban surgiendo de boca en boca. Pero, en 2011, decidieron redoblar la apuesta y poner todas las fichas en el mercado de la moda. “Vimos que una de las industrias que más produce en la Argentina es la de indumentaria. Quisimos dar el despegue desde ese mercado grande para hacer portfolios y después ir abriéndonos a otros rubros”, explica Mejías.

Otro motivo para especializarse tuvo que ver con la poca oferta que las diseñadoras gráficas encontraron en el área. “Cuando arrancamos, había pocos estudios que se dedicaran a esto, lo cual nos jugó a favor”, comenta Oyanguren.

Si bien la falta de variedad en el mercado fue un factor positivo, el reto de las diseñadoras estuvo en marcar el camino de un servicio que era muy poco conocido por las marcas. “Nuestra primera competencia fueron los ilustradores, hasta que el cliente entendió que estudio e ilustrador no era lo mismo”, dice Mejías.

Ni diseñadoras de indumentaria, ya que no confeccionan ropa, ni ilustradoras, porque el servicio también abarca consultoría, las socias de Khroma supieron darse a conocer y hoy diseñan para marcas como Yagmour, Desiderata, Gimos, La Cofradía, System y para la diseñadora Mariana Dappiano.

Su atracción, coinciden las fundadoras, radica en que los clientes pueden comunicar más, abaratando costos. “Ellos ven que pueden hacer remeras iguales y ponerle distinto diseño. En vez de hacer publicidad en la calles, en su tela pueden llevar un estilo de dibujo que los identifique y haga que esa versión sea de esa marca y no de otra”, explica Oyanguren.

Estampar sin límites

Con 600 estampas diseñadas solo en 2016, Khroma hace un balance positivo del año que pasó. “Nos abrieron las puertas de marcas para las que hacíamos pocas cosas, como Yagmour y Desiderata, y pasamos de hacer algunos modelos a casi toda la colección”, explica Oyanguren.

En pleno diseño de la temporada verano 2018, las fundadoras comentan que su proyecto es ampliar tanto la estructura del estudio, donde hoy solo trabajan ellas dos, como los rubros a estampar. “La idea es diseñar cualquier superficie que necesite una estampa, desde papelería hasta decoración o blanquería”, detalla Oyanguren. En particular, Khroma aspira a desembarcar en las nuevas líneas Deco que sacaron varias firmas de indumentaria. “Pero el objetivo ganador sería poder tener el nombre de una colección", cierra Mejías, vistiendo el kimono que fue la prenda estrella de Yagmour en esta temporada. 

Ficha técnica:

Fundación: 2003.

Producción anual: 600 estampas.

Inversión inicial: $ 20.000.

Facturación en 2016: $ 900.000.

Facturación proyectada para 2017: $ 1,3 millón.

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