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Una arquitecta que construye con sabor a dulce

En España, Valeria Hoffman se enamoró de la producción artesanal de caramelos y decidió, en 2006, emprender en la Argentina. Con un local en el barrio de Palermo, fabrica 800 kilos al mes. A pedido de un cliente, adaptándose a la cocina molecular, elaboró una partida con gusto a jamón con melón.

A aromas frutales y una variedad de colores inundan el local palermitano de Caramelos Artesanos. Desde la puerta, puede observarse cómo se elaboran las golosinas sobre una gran mesada. Este espacio abrió hace poco más de seis años, pero la idea comenzó a gestarse en 2006, de la mano de Valeria Hoffman. Con dos empleados y una producción mensual de 800 kilos, en 2015 facturó $ 980.000 y este año "espera valores similares, más el ajuste por inflacion".
Hoffman empezó a idearlo, ya algo alejada de la arquitectura, la profesión que había elegido, cuando residía con su marido en España. Allí descubrió que se mantenía el oficio artesanal de los caramelos, algo que también vio en Australia y Francia. "Empezamos a investigar cómo se hacían los caramelos. Hicimos la ingeniería inversa del producto para descubrir el arte. Participé de un curso en el exterior y traje información. Estuve un año practicando hasta que un día salió. Al principio, nos ayudó una pareja amiga", cuenta Hoffman. Al poco tiempo, la pareja se corrió del emprendimiento y Hoffman se lo cargó al hombro. El marido de la emprendedora nunca dejó de dedicarse a la medicina, pero la ayudó a armar la visión de negocio y la logística.
La emprendedora asegura que los conocimientos de arquitectura le fueron útiles para hacer caramelos. "Tiene mucho de diseño y tridimensionalidad. Se hacen tubos grandes en tres dimensiones. El caramelo está hecho parte por parte. Recuperamos un oficio que se había perdido. Hacemos todo artesanalmente", revela.
La primera inversión, que realizó a través de pequeños ahorros, se dedicó a la experimentacion de productos y técnicas. "Arrancamos en casa con una mesita y una olla. Empezamos con caramelos duros y los chupetines. Aumentaron los pedidos y tuvimos que responder a una mayor exigencia", recuerda la arquitecta.

Mujer orquesta

Hoffman participa de todas las posiciones del negocio: compra de materia prima, producción, diseño y venta. En el local, trabajan dos personas más. Cuando van a alguna feria, suele sumarse una cuarta persona al equipo.
"Al principio, vendíamos por Internet. Luego, ofrecimos el producto a empresas, que nos pedían preparar regalos para sus empleados o clientes con los logos de la compañía. También, nos conectamos con caterings, elaboramos caramelos con letras o nombres para fiestas de 15 o casamientos y proveemos a candybars", cuenta Hoffman.
Si bien los caramelos duros son el producto principal del negocio, también vende chupetines, paletas, bastones y malvaviscos. "Trabajamos a demanda. Vendemos bolsas con caramelos surtidos en sabores y diseños. Siempre tenemos dos o tres medidas de paletas. Para fechas como el Día de la Madre, San Valentín y Halloween hacemos diseños especiales", comenta. Los caramelos que más salida tienen son los sabor de maracuyá, sandía y canela. Aunque, agrega la emprendedora, algunos clientes se vuelcan por los más exóticos: violetas, canela picante o guayaba.
Entre los mayores desafíos, Hoffman señala: "Una vez nos pidieron, para un servicio de catering de cocina molecular, que desarrolláramos caramelos con gusto a jamón y melón, para que funcionaran como una entrada. También, una empresa nos pidió caramelos con sabor a yerba y a té". Por otro lado, asegura que también realizó golosinas con sabores mediterráneos, con gusto a romero o albahaca.
En un día, se suele hacer tiradas de cinco a 10 kilos. El proceso lleva entre una y tres horas. Cuando el caramelo está en el punto exacto, se vuelca la mezcla en la mesada que se encuentra a la vista del local. Allí se colorea y se da el sabor. Se amasa y se corta. El caramelo líquido se va solidificando.
Con la mirada hacia adelante, Hoffman proyecta tener más locales y llevar los productos al interior. También, tiene la intención de dictar cursos, quizás el año que viene. "Como acá no hay una escuela que te enseñe a hacer los caramelos, muchas personas me preguntan cómo pueden aprender. Una vez que el negocio este más avanzado, voy a contar los trucos", concluye.

Ficha

- Empleados: 2.
- Fundación: 2006.
- Producción mensual: 800 kilos.
- Facturación estimada 2016: más de $ 1 millón.