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Un laboratorio boutique al servicio del agro

Fundada en 1964, esta empresa familiar, que produce inoculantes para soja, maíz y trigo, entre otros, planea cuadruplicar los ingresos en dos años.

En la década del 60, las familias Gaziglia (argentina) y Lage (uruguaya) fueron pioneras en el mercado de inoculantes del Río de la Plata. En los años siguientes, el clan argentino decidió abrir una planta en Quilmes e iniciar localmente la fabricación de inoculantes que, hasta entonces, se importaban. "En los primeros años, los productos para trigo y maíz fueron los de mayor presencia porque el desarrollo de la soja era incipiente o nulo", asegura Juan Dillon, Business Controller de Nitrasoil, la empresa de la familia Gaziglia (85,5%) y el grupo estadounidense INTX (14,5%) (ver recuadro). La firma, que prefiere reservarse la participación que ostenta en el mercado, proyecta cerrar su ejercicio anual, a junio de 2015, con ventas en torno a los $ 40 millones.
"Los productos parten del desarrollo de una bacteria extraída del suelo, se la potencia con un concentrado y vuelve a la semilla, para generar mejoras en la producción, con el aporte de nutrientes para la planta", resume el proceso productivo Dillon, quien forma parte del staff de la firma con 22 empleados.
En la Argentina, sólo para la categoría soja, se comercializan unas 28 millones de dosis por año, sobre 20,6 millones de hectáreas, cada campaña. "En el mercado hay productos de menos de u$s 1 a u$s 5 por dosis, es muy dispar", sostiene el ejecutivo de Nitrasoil.
"La explosión del uso de inoculantes se dio entre 2006 y 2007 para utilización de la soja y ahí se decidió renovar la planta actual", repasa Dillon. Sin embargo, en el plano exportador no hubo un boom. Con una participación pequeña en las ventas, la empresa envía productos a países como Bolivia, Paraguay, Uruguay, los Estados Unidos e Italia.
En el mercado local, las formulaciones de productos para terceros y la venta propia se reparten equitativamente como fuentes de ingresos. "Esta empresa formuló el inoculante a muchas de las firmas que hoy compiten en la Argentina", señala para explicar la primera. La fuerza comercial propia, una red de distribuidores en el interior y un área de grandes negocios para firmas agronómicas hacen lo suyo en la venta con marca propia.

Aquí y ahora

"Los costos de producción del campo se ven afectados por disyuntivas de índole política y los valores internacionales. Sin embargo, nuestros precios competitivos nos garantizan continuar en la senda del crecimiento", sostiene Dillon, quien proyecta cuadruplicar los ingresos de la empresa en los próximos dos ejercicios. En esa dirección, en los últimos años Nitrogil invirtió alrededor de $ 6 millones (capital de los accionistas) para potenciar la fuerza comercial con más profesionales (ingenieros especializados en inoculantes).
Nitrasoil compite con cuatro compañías mutinacionales en el país. "Sin embargo, el mercado no está definido porque hubo mucho movimiento en el negocio", sostiene. Por estos días, la empresa está trabajando sobre un concepto de bionutrientes. "El inoculante puede fijar mayor cantidad de nutrientes a los cultivos. La línea de desarrollo está orientada en ese sentido en los próximos años porque el mundo cada vez piensa más en nutrientes que sólo en sumar kilos", concluye.
F.S.

Ficha

- Fundación: 1964.
- Facturación proyectada 2014/2015: $ 40 millones.
- Empleados: 22.
- Inversión reciente : $ 6 millones.

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