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Un dolor de cabeza al liquidar los sueldos

Los cambios en Ganancias impactaron en las pymes, con menor espalda para afrontar la adecuación de sistemas y el asesoramiento.

Las modificaciones al impuesto a las Ganancias trajeron alivio a algunos y preocupaciones a otros. El decreto del presidente Macri -puesto ayer en riesgo por un dictamen desfavorable en la comisión bicameral de Trámite Legislativo- cayó como una bomba en las áreas contables y de RRHH de las empresas, y despertó una escalada de consultas para readecuarse y llegar a tiempo con las liquidaciones.
Cinco días pasaron entre el anuncio presidencial y la aparición en el Boletín Oficial. Dos días más tarde, una resolución de AFIP saldó las preguntas incontestadas. Pero entonces muchas compañías tenían resuelto el pago de haberes con las retenciones según el régimen caduco.
El contador Fabián Peralta, maestrando en gestión de Programas Sociales (Flacso), evalúa que el golpe de timón pegó más fuerte en las pymes. "Las empresas con estructura administrativa pudieron resolver la interpretación de nuevas normas, actualizar sus sistemas de gestión y afrontar los costos de capacitar a los usuarios internos, que suelen llenarse de preguntas sobre el impacto en sus salarios", comenta. "Pero las pymes -completa el docente de la UBA- no corrieron con las mismas ventajas: viviendo el día a día, debieron trasladar sus dudas a los asesores contables, impositivos y legales para intentar soluciones más rápidas".
Stella Maris Costa Laguna, titular de un estudio contable de San Martín, considera que el anuncio a destiempo y la consecuente demanda implicó un costo excesivo para las pymes. “Hay que tener en cuenta que los sistemas deben adecuarse, y esto para el empresario representa un costo alto por la demanda y por la urgencia", concluye.
Gustavo Trípodi, gerente de Atención al Cliente de Raet, firma que desarrolla software de gestión de RRHH, sostiene que las novedades, anunciadas a pocos días del cierre del mes, provocaron un caos en materia de liquidación de haberes en muchas empresas. "Los sistemas estaban preparados con fórmulas y algoritmos que tenían en cuenta las disposiciones anteriores. Tuvimos que actuar rápido para brindar una solución actualizada y pagar los sueldos en tiempo y forma", evalúa el ejecutivo. "Un alto porcentaje de nuestros clientes pudieron realizar bien las liquidaciones”, completa.
El sinsabor de los niveles gerenciales se trasladó a muchos trabajadores y jubilados que estaban eximidos del impuesto por el decreto 1242 del 2013. Con la caída de esa norma que liberó de la carga impositiva a quienes cobraron entre enero y agosto de ese año menos de $ 15.000 mensuales, se estima que entre 220.000 y 330.000 asalariados (incluidos 50.000 jubilados) dejarán parte de sus haberes en las arcas del Estado. El impacto al bolsillo será notorio, pero el análisis contable pone el foco en la desnaturalización que ese decreto hizo sobre este tributo de carácter progresivo. "El decreto 1242/13 distorsionó la naturaleza del impuesto y afectó la equidad tributaria", concluye Costa Laguna. Aun sin la intención de actualizar las escalas, van desapareciendo las normas alejadas de la estabilidad económica y jurídica que el país debería preocuparse por transitar.
E.M.C.

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