Un caso habitual

Martes, 18.30 horas...
Karina ya debería haberse ido a su casa. Pero sigue esperando a su jefe para plantearle que no tolera más el ritmo de trabajo. Sin embargo, cuando llega el jefe, no se anima y, una vez más, queda angustiada por el tema.
Este tipo de situaciones se observan a diario en las organizaciones: nos cuesta encontrar el momento y el espacio para llevar adelante conversaciones sobre temas que incluyen manifestar frustraciones o injusticias, dar malas noticias, enfrentarse con una conducta irrespetuosa u ofensiva, decirle no a alguien que necesita algo, finalizar un vínculo, hablar de un tema personal o pedir un aumento de sueldo, entre otras.

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