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Cómo aprovechar fin de año para compensar al personal

Fin de año es sinónimo de tiempo de celebración y fiestas. Cómo las empresas pueden utilizar esta ocasión para beneficiar al personal. Fiestas y sorteos son tendencia. Costos y beneficios de estas acciones.

Cómo las empresas pueden utilizar esta ocasión para beneficiar al personal.

Cómo las empresas pueden utilizar esta ocasión para beneficiar al personal.

¿Cuántas veces durante el año se sentó a charlar con un empleado sobre temas extra laborales? Muchos dirán que pocas y que les hubiese gustado hacerlo más seguido, pero que las obligaciones y las preocupaciones del día a día se lo impidieron. Sin embargo, todos saben que hacerse de un tiempo para interactuar con los empleados es indispensable para la salud de la compañía.

Por ello, cada vez más, las empresas aprovechan Navidad y Año Nuevo para compensar al personal, agradecer el esfuerzo, reencontrarse con los distintos sectores de la organización y hacer una pausa hasta retomar el próximo año. Todo gerente de compañía, por más chica que sea, tiene que tener previsto en su agenda laboral la organización de un evento.

Cada uno hará lo que esté dentro de sus posibilidades. Lo importante es tener un gesto especial con los empleados. Premiar y reconocer debe ser parte de su cultura, asegura Sergio Ventura, director de Meeting & Events de MCI Group. Días de campo, fiestas, regalos o un brindis son
las opciones que la mayoría de las pymes eligen.

Las alternativas son muy amplias, algunas están íntegramente ligadas al presupuesto de la compañía, pero hay otras muy efectivas que sólo requieren de un mínimo compromiso como, por ejemplo, un buen abrazo, un brindis al mediodía y luego dar el día libre. La relación personal con la gente es lo que da mejores resultados, y no es necesario una gran inversión económica en la mayoría de los casos, dice Diego Feldberg, responsable de la organizadora de eventos empresariales Dafing Group.

Un agasajo es mucho más que diversión; es también una herramienta de motivación. Con una fiesta, una reunión o un obsequio se logra una mayor integración y se mejora el clima organizacional, pero además se consigue fidelizar los recursos humanos, reconociéndoles labor y compensándolos por los logros alcanzados.

Para toda la familia

Para Condor Technologies, una empresa especializada en el desarrollo de software para telefonía digital, los eventos de fin de año son fundamentales para integrar a los 30 empleados distribuidos entre sus sedes de San Isidro y Junín, ambas en la provincia de Buenos Aires. Las distancias entre una y otra impiden el trato personalizado, por ello el departamento de Recursos Humanos organiza tres eventos anuales: en octubre, a modo de anticipación de fin de año, ambas sedes se reúnen para un día de campo en Junín y, en diciembre, cada una organiza un evento con sus respectivos compañeros y jefes.  

En octubre tuvieron su día de campo. La gente de San Isidro colgó sus mochilas al hombro y viajó a Junín. Una estancia privada, asado, sol y pileta los esperaban. Entre las actividades del día, organizamos un campeonato de fútbol. La sede que gana se lleva una copa de trofeo. Parece una actividad poco integradora, pero es muy útil, ya que genera, previamente al partido, una fluida comunicación entre los equipos, cuenta Just. "Muchos de nuestros empleados son amigos desde la universidad y nosotros tratamos de mantener esa familiaridad. Por eso, invitamos también a los hijos y cónyuges de cada miembro de la compañía", resalta Just.

Además, en cada sucursal se arma un sorteo con cinco premios para cada una. Dentro de una bolsa se guardan los nombres de los 30 empleados y los niños extraen el ganador de un electrodoméstico o una canasta con productos gourmet o de belleza. Pero nadie se va con las manos vacías, a todos se les regala un bolso con el logo de la empresa lleno de productos navideños. 

Festejar fuera de la oficina

En Fontenla Muebles se organizan dos eventos para despedir el año: uno para el personal de fábrica y otro para el área administrativa y comercial. "Hacemos esta división porque, en principio, somos muchos y organizar algo grande para todos se complica, pero además porque los operarios prefieren algo más sencillo y no les seduce la idea de una fiesta con música, baile o juegos", explica Federico Fontenla, responsable de Recursos Humanos y Marketing.

Para el personal de fábrica, aproximadamente 170 empleados, preparan una gran comida y luego les dan el día libre. Para el personal administrativo y comercial (cerca de 60 personas), organizan una fiesta con música, servicio de catering y show. "Contratamos un disc jockey e invitamos a gente del equipo de trabajo para que muestre sus habilidades artísticas", cuenta.

El objetivo de la empresa es, fundamentalmente, agradecer el trabajo y la fidelidad de los empleados, por eso además de la fiesta y el brindis premian a los trabajadores más destacados. De manera anónima votan al mejor compañero y al ganador se le hace un pequeño presente como un perfume o una lapicera con su nombre grabado. Para este año van a incorporar otro premio estímulo. Aún están decidiendo qué se premiará, pero la idea es que sea algo que se pueda medir objetivamente como por ejemplo, el presentismo perfecto.

Además, dos veces al año, hacen una evaluación que denominan 360 Grados, en la que lo capataces evalúan a sus empleados a cargo y viceversa. Se hace una a mitad de año y la otra al final y la persona que entre la primera y la segunda demuestra mayor progreso le dan un electrodoméstico de regalo.  

Una fiesta similar organiza Atacama Publicidad en el salón de eventos Celebration para sus 30 empleados y sus respectivas parejas. Además, en la compañía también hacen un brindis con mayor privacidad. "Hace 14 años que estoy en la empresa y, con sus más o sus menos, siempre se trabajó en pos de un acercamiento fluido con el personal", dice el gerente General, Daniel Castaldo.

La fiesta se hace un día de semana y, para completar el agasajo, al otro día se les da la jornada libre para que puedan reponerse del festejo. El 23 y 30 de diciembre se trabaja mediodía y así cada empleado puede estar con sus familias y organizar su cena de Navidad y Año Nuevo.

En épocas de vacas flacas respetaron la tradición y, aunque más austeros, no dejaron de festejar. Durante la crisis de 2001 no pudieron hacer fiesta, pero se organizaron para ir todos juntos a almorzar a una pizzería, concurrieron desde el cadete hasta el presidente de la compañía. "Nos importa mucho saber qué piensa o cómo está nuestra gente y estos momentos son necesarios. Si bien organizar este tipo de eventos implica un gasto, creemos que es una inversión. Cuando el personal está bien mejora el clima laboral y por ende la producción. No siempre es el dinero lo que motiva al personal", asegura el gerente de Atacama.