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Sub 30: la nueva liga emprendedora

En la Argentina, el 17% de los entrepreneurs tiene entre 18 y 24 años y el 56% es menor de 34. Qué motiva a los jóvenes a dejar la relación de dependencia para lanzarse con un proyecto propio. Cómo piensan y sienten los creadores de start-ups. Cuatro casos comparten su experiencia.

Quien emprende no vuelve a la relación de dependencia”, sostiene Sergio Postigo, director del Centro de Emprendedores de la Universidad de San Andrés, donde un 23% de los graduados termina siendo dueño de su propia firma. En el universo opuesto a la relación de dependencia, se para una especie con gran osadía que reparte su tiempo entre libros y esparcimiento: los emprendedores ‘sub 30’. Según el Global Entrepreneurship Monitor, el 17% de los emprendedores argentinos tiene entre 18 y 24 años. Y el 56% es menor a 34 años. ¿Qué motiva a los jóvenes a dejar su trabajo para lanzar un proyecto personal? ¿Cómo opera la psiquis de líderes audaces y creativos?

“Hay dos mundos entre el entrepreneur que se inicia en la universidad y el que lo hace después de experimentar la relación de dependencia”, asegura Postigo. “El primero no conoce otra realidad, suele sortear problemas difíciles y las decisiones pueden ser solitarias. El segundo usa el paso corporativo como escuela para sistematizar proyectos, ampliar su red de contactos y analizar desarrollos”.

Andrés Lawson (27 años, de Ecomsual); Cristian y Martín Cornejo (24 y 28, de Special Gift); Hernán y Tomás Manzitti (29 y 30, de Sinimanes); y Santiago Pérez González y Cynthia de Brito (29, deTodas Tus Tiendas) son sólo un puñado de representantes de la nueva generación emprendedora.

Cofundador del e-commerce Ecomsual, Lawson destaca su paso por Bain & Company. “Trabajé formando equipos. Pero me veía en un proyecto personal donde pudiera generar valor”, asegura.

Ecomsual opera sitios en varias categorías, como accesorios, útiles escolares, juguetería, decoración y artículos para el hogar. Lawson, con dos socios, invirtió u$s 400.000 (recursos propios) y lanzó la plataforma hace tres meses. No fue su primera experiencia emprendedora. Ya había fundado (con Michel y Candela Mosse) Polisofía y trajo Dafiti, en 2011. Con su nuevo proyecto, aspira a facturar u$s 1,5 millón mensual el año próximo (en el mes 12).

Por su parte, Hernán Manzitti (29), desde Sinimanes, sitio de delivery online, tampoco reniega de la relación de dependencia, en CH2M Hill, Ericsson Argentina y una clínica oftalmológica. “Te enseña a relacionarte con tus pares y superiores”, señala. Su hermano, Tomás (30), asiente. Con otro socio, Ignacio Guglielmetti, invirtieron $ 150.000 para lanzar el sitio en 2011.

Otro caso es el de Santiago Pérez González (29). Lanzó el sitio Todas Tus Tiendas, junto a Cynthia de Brito, su mujer. La web reúne 30 casas de diseño de indumentaria, que pueden sumarse al proyecto con un aporte mensual desde $ 150. El sitio actúa como una guía para los 1.200 usuarios registrados. Lo paradójico es que Pérez González aún reparte su tiempo entre la relación de dependencia y su proyecto, a pesar de que, desde muy chico, mostró dotes emprendedores. “A los 15, creé un sitio sobre programación (PC Bike); tuvo más de 1.000 visitas diarias”, recuerda.

Santiago Pérez González, estudiante de Ciencias de la Computación, tuvo su primer trabajo part-time en Apernet, una software factory, a los 18 años. A los 22, hizo su primer aporte en Google, al que volvió un año después. Ese último paso por Google lo llevó a San Francisco, Estados Unidos. Allí, su mujer encontró el incentivo para crear Todas Tus Tiendas, con la que espera facturar $ 75.000 el año próximo. “No conocía a nadie ni los lugares dónde comprar ropa; imaginamos que sería útil reunir muchas marcas de autor en un sitio”, relata el emprendedor, que concretó el proyecto el año pasado en Buenos Aires. En paralelo, trabaja en una consultora de contenidos para la red social LinkedIn.

Miedo que no detiene

Manzitti confiesa que, aún, gana menos que lo percibía en su trabajo previo. Fue el último, de los socios, en dejar la relación de dependencia y asegura que los miedos eran tremendos. “No sólo no ganás plata, sino que, al principio, trabajás mucho y no podés graficar tus avances como sí lo hacen tus amigos, que ascienden en una empresa”, ejemplifica su hermano, aunque aclara que, en el último año, anotaron logros, como cumplir una ronda de inversión. “Es lindo participar de un emprendimiento, pero estás siempre con la soga al cuello y es muy riesgoso”, agregan los hermanos. Entre las frustraciones iniciales, anotan la enorme carga horaria, que se extendía hasta los fines de semana. Pero el esfuerzo dio sus frutos.

En agosto de 2011, Sinimanes recibía 33 pedidos al día. En el último mes, superó los 520. Este año, la empresa proyecta canalizar ventas por más de $ 14 millones, a más de 1.070 restaurantes en la Argentina. Desde 2012, tiene presencia en Chile, donde suma más de 60 propuestas.

“Hay restós a los que les canalizamos el 20% de sus ventas por pedidos online”, aseguran los hermanos, que, con Guglielmetti, conservan el 60% de la compañía, mientras que el resto quedó en manos de distintos socios inversores, como las aceleradoras NXTP y 500-Startups.

“Muchos decían que dejar la consultora no era la mejor manera de seguir con mi vida, pero mi grado de locura le ganó al miedo”, agrega Lawson. Una suerte de iniciativa que comparten los emprendedores consultados.

“La incertidumbre es el peor enemigo”, confiesa Cristian Cornejo al frente, junto a su hermano Martín, de Special Gift. Sin embargo, no dejó que el miedo lo paralizara. Juntos crearon una firma que ofrece cofres de regalos, con propuestas que apuntan al bienestar (como una sesión de spa), actividades náuticas y áereas, comidas en restaurantes y escapadas. “De chicos, éramos muy novieros y, después del cuarto o quinto mes, ya no sabíamos qué regalar en un aniversario. Se nos ocurrió esta idea con propuestas innovadoras, que tiene que ver con brindar experiencias”, dice.

La firma nació en 2011, con el aporte de $ 100.000, entre capital propio y el de dos socios amigos de la familia. Emplean a 12 personas y esperan cerrar 2013 con una facturación de $ 6 millones. “El 80% de los ingresos se da a fin de año”, agrega. Como diferencial, ofrecen servicio de personalización de cofres para el mercado corporativo. Entre otros clientes, ya sumaron a Banco Ciudad, Banelco, Telefónica Argentina y Delta Airlines.

El camino recorrido

Emprender es una forma de vida y no sólo una moda. Por eso, Postigo afirma que, a pesar de la edad, los emprendedores sub 30 son muy respetados por potenciales socios e inversores.

“En 2011, intenté replicar un modelo probado en los Estados Unidos, un banco virtual, sin sucursales a la calle. Hoy, me doy cuenta de que era un delirio. Fracasó porque no pude captar la atención de los inversores”, explica Lawson. Pero no se dio por vencido y conoció a los socios de Dafiti Brasil, el e-commerce de moda más grande de América latina, y trajo la propuesta a la Argentina. “Pasamos de cero a tener 150 empleados. Entraban tres personas por semana. Constituimos la estructura legal, financiera, el departamento de Marketing y el de Operaciones. Pasamos de un depósito de 1.500 m2 a uno de 6.000 m2 en un año”, recuerda.

“Cuando uno emprende no es jefe sino todo lo contrario: trabajás para un montón de personas. Hay que tolerar muchos ‘no ’y es útil tener un buen socio al lado”, explica Lawson, al frente de un equipo de 10 personas.