Soluciones para mejorar la producción

Aumentar la productividad, reducir los tiempos muertos, mejorar la calidad, hacer un uso más eficiente de la energía, minimizar los desechos o generar valor a partir de ellos son algunos de los desafíos que enfrentan las industrias. Con el apoyo de organismos científicos y técnicos, se pueden generar innovaciones para resolverlos.

¿Cómo reducir un proceso que lleva tres horas a sólo 15 minutos? En la innovación está la respuesta. A veces no se trata de comprar una máquina nueva, sino de adaptar una existente. Y, a veces, ni siquiera se trata de comprar una máquina, sino de organizar el trabajo de una forma eficiente. Las pymes argentinas enfrentan a diario problemas productivos que requieren ingenio, inversión y cooperación con especialistas y organismos técnicos. Aquí una muestra.

Agilizar la producción de té

* El desafío: La producción de té en la provincia de Misiones, es una actividad mecanizada que presenta algunas deficiencias. La descarga de brotes y hojas se hace en forma manual, mediante paños de lienzo (ponchadas) de 50 kg. Completar la carga de un camión (10.000 kg) lleva más de cinco horas y se corre el riesgo de malograr parte de la cosecha que queda excesivamente aplastada.
* La solución: Frente a este problema, el cluster del té integrado por productores, empresas elaboradoras y transportistas, universidades y organismos de gobierno provinciales, implementó un proyecto de innovación tecnológica que redujo los tiempos y mejoró la calidad del producto final. A partir del financiamiento y asistencia técnica del Cofecyt (Consejo Federal de Ciencia y Tecnología), se llevaron a cabo adaptaciones de las cosechadoras, en la carrocería de los camiones de transporte y en los sistemas de recepción y descarga, mediante brazos mecánicos. Esto permite descargar 600 kg por vez, en lugar de hacerlo en ponchadas de a 50 kg. "Todo el proceso nos lleva 15 minutos y resulta más limpio, lo que redunda en una mayor calidad y mejor precio del producto", destaca Tokuji Kairijama, de la firma Té Kairijama, una de las integrantes del cluster misionero. "No fue un invento de una empresa, sino un trabajo colectivo, que beneficia a todo el sector", destaca el emprendedor, hijo y nieto de inmigrantes japoneses que llegaron a principios del siglo pasado a trabajar la tierra colorada.
Todo el proceso requirió una inversión de casi u$s 400.000, financiados en un 50% a través de un ANR (Aporte No Reembolsable) del programa PFIP ESPRO (Proyectos Federales de Innovación Productiva - Eslabonamientos Productivos). En el proyecto intervinieron tres cooperativas, dos universidades (UNaM y Gastón Dachari, con las facultades de Ingeniería y Administración agropecuaria, respectivamente), el INTA (Estación Experimental Cerro Azul), el Ministerio del Agro y la Producción y la Unión Industrial de Misiones, entre otros.
"Hoy, el 80% de las empresas del cluster utiliza este sistema. Además, se impulsó el desarrollo del sector metalmecánico. Muchos talleres de la zona que hacían chapa y pintura, empezaron a desarrollar adaptaciones para las cosechadoras y camiones a medida que crecía la demanda", afirma Kairijama.

De planta abandonada a fábrica de quesos

* El desafío: En San Pedro Gutemberg, un poblado de 500 habitantes al noreste de Córdoba, una fábrica abandonada era uno de los pocos vestigios de tiempos mejores. Los productores caprinos de la zona comercializaban la carne y tiraban la leche, porque no podían mantenerla fría.
* La solución: Lidia Juarez, docente jubilada devenida en emprendedora, tomó la iniciativa de recuperar la fábrica para producir quesos de cabra. Luego de intensas gestiones formales, a fines de 2006, recibió la adjudicación del predio en comodato, y a partir de allí se contactó con el INTI Lácteos (en Rafaela, provincia de Santa Fe), para pedir asesoramiento en la compra de maquinaria. Además, los técnicos del organismo capacitaron a los trabajadores en su uso y en Buenas Prácticas de Manufactura para la elaboración de los quesos a partir de leche residual. Hoy, la firma produce cinco variedades bajo la marca "La Majadita" y tiene 18 empleados. Como una alternativa adicional de valorización, se realizaron los análisis que acreditan que son "libres de glúten" (aptas para celíacos).
"Con la puesta en marcha de esta planta, la leche que antes se tiraba, ahora se vende, y esto genera trabajo e ingresos", dice Lidia. La idea de generar este emprendimiento se fue incubando a lo largo de su carrera docente en barrios marginales de Córdoba. "Muchos de mis alumnos venían del norte de la provincia, de familias que habían dejado el campo por falta de oportunidades. Al jubilarme me propuse hacer algo para que no tengan que abandonar su tierra, sus raíces y su cultura", relata.

Estandarizar para exportar

* El desafío: Rizzotto y Pieragostini es una pyme de Santa Fe que se dedica a la fabricación de poleas para la industria minera, petrolera, agrícola, aceitera y de la construcción, entre otras. Uno de sus clientes necesitaba una traba especial y altamente resistente para usar en un pozo de petróleo. Los productos disponibles en el mercado tienen todos diseños diferentes y ninguno se adaptaba al requerimiento.
* La solución: A partir del pedido de un cliente, la firma se propuso fabricar un producto a medida y, de paso, hacerlo compatible con estándares nacionales, lo que le permitiría exportar. Para ello, acudieron al asesoramiento del INTI, en cuyo laboratorio de ensayos se realizaron las mediciones de fuerza y pruebas de calidad. "Tomamos un diseño internacional como base, y debimos desarrollar herramientas y adaptar máquinas en forma interna para empezar a fabricar el producto en serie", cuenta Emiliano Cohen, a cargo de la producción en esta pyme familiar. "Gracias a que cumplimos con las normas internacionales, ahora también estamos en condiciones de vender fuera del país", comenta.

Naranjas con valor agregado

* El desafío: La Cooperativa de Transformación Citrícola y Comercialización Agropecuaria Colonia San Francisco se formó en 2001 para que los productores de cítricos de Corrientes pudieran comercializar y exportar directamente, sin recurrir a intermediarios que se quedaban con buena parte de la ganancia. El 70% del valor de la fruta exportada es mano de obra, empaque y fletes. Al realizar estos procesos en forma manual y sin el equipamiento adecuado, la cooperativa enfrentaba una limitación de productividad y pérdidas de materia prima.
* La solución: A partir de una financiación de $ 200.000 y el asesoramiento de técnicos en el marco del programa PFIP Espro del Cofecyt, la cooperativa adquirió una calibradora electrónica de fabricación nacional que permite clasificar mecánicamente la fruta por color, calidad y tamaño, y de este modo reducir tiempos y costos. Asimismo, "se rediseñó el layout de la línea de empaque, lo que permite absorber mayor producción en el mismo tiempo", destaca Miguel Rosbaco, presidente de la cooperativa. Actualmente, la organización exporta 50% de su producción a mercados no tradicionales como Rusia, Canadá, Indonesia, Filipinas, Emiratos Árabes, Holanda y España. El resto se comercializa a industrias locales que elaboran dulces y jugos.

Más servicios con igual infraestructura

* El desafío: El Laboratorio de Ensayo y Tecnología (Ladet) es una pyme porteña dedicada a la realización de ensayos de conformidad con normas de seguridad para equipos electrónicos. "Verificamos la seguridad de todo dispositivo que se enchufe, desde una plancha a una fotocopiadora, aunque algunos ensayos específicos debemos tercerizarlos", explica Carlos Garibotti, fundador y titular de la firma, donde trabajan 20 personas.
* La solución: El año pasado, Ladet presentó un proyecto para ampliar su oferta de servicios al programa de Apoyo a la Competitividad Pyme del Gobierno porteño. La empresa obtuvo un ANR de $ 15.000 para desarrollar una serie de dispositivos para ensayos y una mesa vibradora, con el asesoramiento de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Gracias a esto, "los ensayos de temperatura que antes hacía un operario que debía hacer controles y registros cada 10 minutos en forma manual, se pueden realizar automáticamente y liberar a esa persona para otras tareas", ejemplifica Garibotti. "Con la misma infraestructura y personal, ampliamos nuestra oferta de servicios. Pensamos seguir creciendo y por eso en dos años más (lapso mínimo para poder repetir la participación) nos presentaremos nuevamente al programa de Competitividad”, anticipa.

Comentarios1
Editor80 CMS Varela
Editor80 CMS Varela 04/08/2012 01:40:35

El día a día de las empresas es ser mas eficientes y producir mayores cantidades a menor costo, pero tenemos un socio caprichoso e ineficiente que se llama estado que estropea todo, que venga el que sigue yo ya me harté.

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