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San Martín y una lección de liderazgo

Cuando las acciones y el discurso del dueño de una firma están alineados, es muy probable que la gente siga sus pasos, tal como sucedió con el prócer argentino en las batallas. Los detalles ayudan a formar la cultura organizacional.

por  PABLO PLA

Profesor de Estrategia y Política de Empresas en USAL y Austral
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San Martín y una lección de liderazgo

Si usted es líder sabrá que, si sus acciones y su discurso están alineados, será altamente probable que la gente siga sus pasos. El principio regente es muy simple: "La gente hace lo que ve". Con su correlato: si usted está haciendo -y, por lo tanto, mostrando- las cosas correctas, entonces su gente tenderá a hacer las cosas correctas.

Es más fácil seguir las actitudes y acciones de alguien que seguir sus palabras. Peter Drucker afirmaba que, en una organización, "cuanto más alto asciende el mono, más se le ve la espalda". Cuanto más alto usted vaya en la organización, más será observada su conducta hasta en los más mínimos detalles. Por eso, es estratégico comprender que en los detalles se transmiten los elementos esenciales que conformarán la cultura de la organización. Cosas tales como a qué temas les da foco, cómo trata a las personas, si llega temprano o si muestra ética en el trabajo son las que forjan la identidad cultural.

Una persona íntegra, con carácter, con ética, que genera confianza. Eso genera credibilidad en los líderes de la organización para seguirlos en lo que hacen.

La táctica y la disciplina eran muy importantes para el General José San Martín, pero más lo eran el espíritu y la moral que les inculcó a sus soldados. En el revés de la batalla Cancha Rayada hubo numerosas bajas y el ejército realista se llevó piezas importantes de artillería, considerando haber ganado. Sin embargo, San Martín fue de los últimos en dejar el campo de batalla, se mantuvo impertérrito en la retaguardia y soportó tranquilo las descargas del enemigo hasta que se retiró. Le llevó pocos días recuperar su ejército disperso y volver a dar batalla, gracias a la confianza que inspiró en sus soldados.
De los estudios de liderazgo, surge que uno de los momentos definitorios en la vida de un líder es cuando da un claro ejemplo.

Generar un modo de actuar

Cuando la incertidumbre es alta y el caos amenaza una organización, la gente necesita ejemplaridad. Quienes envían señales mixtas, es decir, que "dicen una cosa y hacen otra", generan una organización confundida, con seguidores disfuncionales en el sentido de que no saben cómo actuar ni cuál es la visión que se busca.
 

Convirtámonos en líderes no solo en función de nuestros títulos o posiciones, sino en líderes formados "desde adentro, desde nuestro carácter, desde nuestros ejemplos".
 

(*) Pablo Pla es Gte. Gral. de Ingredion, coach ejecutivo de John Maxwell Team y escritor.