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Quebró mandatos para construir estructuras

Pablo Ostapovich (h) se abrió del negocio de su padre para fundar una compañía con su sello. En su caso, provocar la crisis permitió encontrar una oportunidad.

Quebró mandatos para construir estructuras

Ostapovich es un apellido que pisa fuerte en el sector de la construcción. Y que esperaba continuar en esa senda protagónica luego de que Pablo padre abandonara la compañía. Pero Pablo hijo tenía otros planes: tras varias discusiones y un intercambio infructuoso con su padre, decidió abrirse de la compañía familiar y escribir su propia historia. Las estructuras familiares y empresariales crujieron, pero soportaron la partida.

Pablo Ostapovich (h) no pidió la parte de su herencia, ni emigró a un país lejano. Se fue de la compañía con la foto de su hijo y un proyecto para la reparación de un galpón. "Coticé la obra, y como el cliente me conocía y teníamos muy buena relación, me anticipó el dinero. Manejé la obra por completo, y con esa ganancia monté una oficina y así empecé a cotizar y proyectar más obras", cuenta Pablo, a tres años de la fundación de Dimo Construcciones, una firma que en 2015 ejecutó obras por más de $ 100 millones con 120 empleados, entre directos e indirectos.

La decisión de apartarse de la empresa familiar cundió sobre los desacuerdos que padre e hijo tenían sobre la conducción de los negocios: mientras que el fundador insistía en una estrategia comercial agresiva, el sucesor reclamaba más planificación e indicadores. En sus palabras, "en la empresa podían ocurrir conflictos financieros y había que correr para apagar los incendios". La propuesta del hijo era "tener un buen sistema de información para saber cinco o seis meses antes que podían venir problemas de caja y así focalizar el negocio".

También había cuestiones de management en la relación. "Con los clientes aprendí otro modo de manejar una empresa, qué sistemas tenían, y todo eso me hizo sentir la necesidad de contar con información que no teníamos y que necesitábamos para dejar de la zona gris", comenta. Tras no obtener respuesta, decidió abrirse camino.

Sobre terreno firme

Dimo desarrolló un modelo de gestión anclado a la planificación, con flujo de caja permanente a los efectos de disminuir el estrés financiero. Pablo armó un comité de dirección con sus gerentes más importantes y un director externo. También maneja flujos financieros por cada obra, y cuenta con sistemas de costos mensuales en su planta de fabricación de estructuras metálicas. Además incorporó un tablero de comando mensual con la evolución permanente de las variables relevantes del negocio. Como broche, logró la certificación ISO 9.001:2000 e ISO 14.001, sobre gestión de calidad y estándares de cuidado del medioambiente.

Para tener un crecimiento sólido, Pablo se enfocó en la construcción de galpones industriales, puestos de logística, fábricas y otras construcciones de hasta 10.000 m2. "Queremos ser especialistas en este segmento, tener foco, y luego hacer diferencia a partir del manejo empresarial. Tenemos clientes que nos vuelven a elegir, y eso es muy positivo ", evalúa.

Hoy padre e hijo saldaron sus diferencias. Pero también compiten en el mercado. "Tenemos algunos cruces, pero no tantos. En algunas obras hemos competido. Pero queda ahí, y no cruzamos palabra sobre temas de negocios. En el comienzo existió cierta distancia, y por esas diferencias yo me abrí; en mi caso, como hijo, me quedaba agachar la cabeza, o abrir mi camino. Para cuidar la relación, decidí irme, y aunque primero fue un balde de agua fría, después se fue normalizando. Ahora tenemos un diálogo a nivel familiar", asegura Ospatovich.

En tres años de historia, Dimo cambió de oficinas tres veces. "Tuvimos un crecimiento exponencial, y el cliente sabe que apuntamos a hacer el mejor constructor, y no el más grande. Buscamos una relación amistosa con el cliente, casi de equipo, con la intención de mantener la relación a futuro", dice el fundador.

Este año la compañía prevé un crecimiento del 75% en su facturación, por la decisión de tomar obras de mayor porte. También están sumando gente y capacitándola en cuestiones sustentabilidad. "Lo que buscamos -precisa Ostapovich- es agregar energía eólica, sistemas recupero de agua, techos verdes y techos fotovoltaicos a construcciones nuevas o ya existentes. Lo tenemos estudiado y ahora estamos transformándolo a valores". Con las nuevas tarifa de luz y gas, el recupero de inversión será menor y más empresarios se animarán al cambio.

La ficha

- Rubro: Construcción de obras industriales y de logística.
- Facturación 2015: $ 100 millones por construcción de alrededor de 50.000 m2.
- Empleados: 120 (entre directos e indirectos).
- Facturación 2016 (estimada): $ 175 millones.