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Pisar fuerte en la industria del calzado mayorista

Alexis y Florencia Topollán comenzaron su relación entre zapatos. Y lograron hacer de eso un negocio. Fabricantes y vendedores, hoy calientan motores para lanzar franquicias, al tiempo que estiman facturar $ 4 millones.

Florencia y Alexis Topollán eran novios desde hacía seis años. Muchos de sus primeros besos fueron rodeados de suelas, capelladas y gomas. Los zapatos los habían rodeado, literalmente. En 2009, decidieron transformar esa atmósfera en una marca: Pamuk. La asociación comercial tenía sentido: ella sabía de números -se acababa de recibir de contadora- y podría ayudar con la parte administrativa y comercial; él, que desde la adolescencia hacía diversos trabajos en una fábrica de suela en Valentín Alsina, propiedad familiar, sería el diseñador. Juntos serían un team. Arrancaron con un local en la calle Monroe, de Villa Urquiza, donde vendían zapatos de dama y caballero. Algunas líneas las fabricaban, otras las compraban a teceros.
Con el tiempo, dejaron de atender al mercado masculino y empezaron a fabricar más líneas de mujer, hasta tener una colección.
"La proporcion de la venta mujer sobre hombre es de 10 a 1. Fuimos soltando ese sector cuando vimos que no había sido una buena decision comercial. Además, trabajando para mujeres tenés más variedad, colores, líneas", explican los socios.
En 2011, abrieron un segundo local en Pampa y Cabildo, en Belgrano, y a los pocos meses, otro en ese mismo barrio. "Fabricábamos cosas sencillas, no teníamos experiencia. Cuando aprendimos del mercado y tuvimos más contacto con otros proveedores, pudimos dejar de usar los fondos de la empresa familiar e incursionar en otras líneas. Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que nosotros podíamos hacer cosas mejores que las que ofrecian los proveedores a los que le comprabamos", relata Florencia.
Con tres locales, los problemas se triplicaban. Eran muchas horas de energía y dedicación, que se sumaban al trabajo que tenían en la fábrica. Y, si había alguna duda sobre qué camino seguir, en 2012 la baja en el consumo terminó de llevar la balanza hacia el rol de fabricante. En un año dieron marcha atrás con los locales, convirtiendo al diseño, fabricación y venta de sus productos a locales multimarca en la actividad principal. "Desarrollar lo mayorista implicaba menos personal y más tiempo para crear", justifica Florencia.

Canal online

Por esa misma época, empezaron a apostar a la venta por Internet, iniciativa que terminaron de ajustar y optimizar en febrero de este año. "Nos sirvió mucho empezar con una página web donde mostrar nuestros productos. Por medio de las publicidades en las redes sociales, logramos que comerciantes de todo el país se contacten con nosotros y se conviertan en clientes", dice Alexis.
En cuanto a la venta online al público, Alexis cree que se trata de "un negocio que está creciendo". A su entender, cada vez la gente se anima más a comprar por la web. "El calzado es un poco más difícil porque a la mujer le gusta probárselo antes de comprarlo, pero igualmente está funcionando", añade.
En este sentido, la página web con e-commerce está cumpliendo con las expectativas de venta de Pamuk. "Lo fundamental es tener una plataforma que sea de fácil manejo para el cliente y con la mayor cantidad de información sobre los productos", apunta.
Ahora, el matrimonio está analizando abrir franquicias. "La intención es lanzarlas en 2017 si la situación económica mejora".
Si bien, hasta la fecha, pudieron manejarse con prueba y error, y -aun así- sobrevivir, el mundo de la fabricación de calzado tiene sus problemas. "Periódicamente, como por oleadas económicas, se ve afectado. Ingresan productos terminados de otros países con mucho menos costo, ya sea porque pagan menos impuestos en sus paises de orígen o porque la mano de obra es muy barata, o hay capacidad de producción en escala, e incluso tienen subvenciones, entre muchas otras variables", describe el fabricante.
Para dar batalla en un contexto complejo, los socios comentan: "Decidimos crear productos con mayor valor agregado, utilizando insumos de primera calidad para diferenciarnos de los productos masivos y baratos que pudieran ingresar al país". Respecto de la situación actual, admiten que la venta está muy difícil. "Los últimos inviernos fueron cortos y no muy fríos, con lo cual cuesta vender una bota alta. Ahora, con dos botas tirás todo el invierno", lamentan. No obstante, mantienen el optimismo y esperan poder continuar creciendo.
Silvina Scheiner

La ficha

- Inauguración: septiembre de 2009.
- Facturacion prevista: $ 4 millones.
- Inversion inicial: u$s 70.000.

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