Mundo Pyme

Si bien el Mercosur busca, de modo genérico, un código común, la definición difiere en cada país.

1Punto de partida. Un buen sistema de gestión, afirman los especialistas, permite a una pyme reducir en un 50% los tiempos de fabricación; mejorar en un 100% la productividad y bajar en 67% los tiempos de producción cotizados. Pero el punto de partida es encontrar para qué se quiere el ERP. La evaluación, recomienda Javier Kuron, socio de Crystalis Consulting, deberá basarse en analizar el valor agregado, la relación costo-beneficio, la cobertura de los procesos, adaptabilidad a la cultura de la pyme, escalabilidad, soporte y garantía del proveedor. Fernando Barilari, director Regional de Infor Cono Sur, recomienda investigar si el proveedor tiene referencias de clientes y preguntar sobre qué tecnología opera la solución.

2 Integración. Es importante integrar la información de las áreas: Comercial, Finanzas, Distribución, Manufactura, sugiere Guillermo Vivot, director General de Softland Argentina. Se debe desarrollar un proyecto de implementación que mantenga el cambio en el tiempo. Uno no compra una solución sino una herramienta para resolver problemas, sostiene Kuron.

3Cultura organizacional. La firma debe estar preparada para la incorporación de la solución, que generará cambios en el modo de trabajar. Están preparadas para trabajar bajo un entorno de empresa que tenga definidos sus procedimientos y reglas de control y auditoría; por eso, es fundamental un buen proceso de comunicación interna, sugiere Vivot. Los especialistas recomiendan a las pymes asesorarse por el tiempo que llevará la implementación, el servicio de soporte después de ventas y la capacitación para empleados. Hay que preparar a la empresa para el cambio. Es un proceso demandante, que va a dar sus frutos recién al final de camino, agrega Blas Briceño, miembro de la comisión directiva de CESSI y director de Finnegans.

4Facilidad. Se puede tener un software potente pero, si la gente no lo entiende, la firma se comprará un problema. Se debe evaluar su flexibilidad para permitir una rápida implementación y aprovechar los sistemas legados, recomienda Felipe Girado, director Comercial de Axxon Consulting. El proveedor debe ofrecer tecnologías que incluyan aplicaciones flexibles como los servicios basados en la Web, con plataformas de integración, fuentes abiertas, cloud computing, movilidad, funcionalidad del tipo de redes sociales, comenta Barilari. Existen ERP gratuitos, accesibles online, pero menos flexibles, y muy genéricos. A veces, hay software disponible, pero es obsoleto, propietario o limitado, y es necesario un análisis de situación previo, para no repetir errores, agrega Briceño.

5Costos. Buscar un proveedor financieramente estable, con investigación agresiva que garantice que la inversión esté protegida. Para poder contar con una perspectiva precisa, se debe considerar el costo total del software, implementación, servicios y mantenimiento que afectarán al negocio durante los próximos cinco años, comenta Barilari. Vivot recomienda considerar otros costos asociados, como capacitaciones futuras, acceso a nuevas versiones, actualizaciones legales e impositivas. Cuando se puede adoptar una solución en la nube y no necesita costos de hardware ni licenciamiento, tiene que invertir en la implementación de la solución. Una implementación general parte de los u$s 10.000, concluye Briceño. L.M.Cómo se mide quién es una pyme? ¿Por cantidad de empleados? ¿Por facturación? Si bien el Mercosur apuesta a un código común para determinar el tamaño de las firmas para los países del bloque, cada uno de ellos implementa su criterio, sostiene un estudio de la Fundación Observatorio Pyme (FOB).
En la definición general, el tamaño de la firma se define por la cantidad de empleados y ventas anuales, aunque prevalece el segundo. La clasificación también difiere de acuerdo al sector de actividad de pertenencia, distinguiendo entre Industria, Comercio y Servicios.
En Brasil, se distingue a las firmas en base a cuánto venden anualmente. El Banco Nacional de Desenvolvimiento presenta rangos de facturación para clasificar entre micro, pequeñas, medianas y medianas-grandes, aunque los cortes se dan por montos mayores que en la Argentina.
Uruguay, por su parte, utiliza el doble criterio de facturación y empleados, uniforme para todos los sectores de la economía. En Chile, Estado asociado al Mercosur, el Ministerio de Economía y Reconstrucción prioriza la facturación anual (con topes más bajos que los argentinos), que está indexado a la Unidad de Fomento (UF), que se actualiza diariamente. Asimismo, el Código de Trabajo establece una clasificación por cantidad de empleados.
Por fuera del bloque, México es un caso especial: el tamaño de las firmas se determina por un coeficiente conforme a una fórmula que pondera cantidad de trabajadores (10%) y ventas (90%). En Colombia, a las firmas se las clasifica de acuerdo a los Activos Totales, indexados por el Salario Mínimo Legal Mensual Vigente, que se actualiza anualmente. Está en proceso de reglamentación un artículo que agregará el criterio de ventas brutas.
En la Argentina, la Sepyme clasifica a las firmas de acuerdo a su tamaño, según las ventas anuales en pesos. Los rangos son de 2010, con una actualización de abril. Una microempresa del sector industrial o minero es aquella cuyas ventas no superan $ 1,8 millón, una pequeña es aquella cuya facturación está entre $ 1,8 millón y $ 10,3 millón y una mediana la que supera los $ 10,3 millones y no alcanza los $ 183 millones. A su vez, los rangos varían de acuerdo al sector de actividad de pertenencia de la empresa.
Las definiciones de pyme de FOP (cantidad de empleados) y de Sepyme (facturación) se corresponden en buena medida con las usadas por el Banco Mundial (BM), que caracteriza a las empresas según el número de trabajadores, ventas anuales y activos. A las medianas empresas, el organismo les otorga un tope máximo de 300 trabajadores. A nivel facturación, se rescatan algunas diferencias. Bajo la óptica del BM, una micro factura hasta u$s 100.000, pero las pequeñas hasta u$s 3 millones. El valor máximo para ser mediana es de u$s 15 millones, menos de la mitad del tope usado por Sepyme.
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