Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Materiales compuestos: están, pero no se ven

El sector cruza a todas las industrias, pero su falta de conocimiento reduce el consumo local. Las 500 empresas que conforman la cadena de valor facturan $2.500 millones al año.

Uno más uno no siempre da como resultado dos. En el mundo de los composites, o materiales compuestos, aquellos que resultan de la combinación de dos o más elementos, en general resinas y fibras, las propiedades de los mismos se potencian dotándolos de mayor versatilidad que los materiales tradicionales. En la Argentina, este sector, que atraviesa transversalmente a todas las industrias, está representado por Almaco, una asociación que agrupa a 500 empresas con una enorme preponderancia de pymes nacionales. Eric Engstfeld, miembro de Plaquimet y presidente de Almaco Argentina, afirma: "Muchos creen que son productos del futuro y que falta mucho tiempo para incorporarlos al uso cotidiano pero eso es totalmente falso. Los composites son una alternativa a los materiales tradicionales. Nuestro objetivo es consolidar esta alternativa y para eso tenemos que capacitar a los profesionales para que conozcan el producto y puedan tenerlo como una verdadera opción".
La industria de los materiales compuestos genera ventas cercanas a los $2.500 millones al año y aporta 10.000 puestos de trabajo. Sin embargo, el consumo orilla los 700 gramos per cápita, cuando en Europa llega los tres kilos y, en los Estados Unidos, asciende a los ocho kilos. "La falta de conocimiento es la principal razón por la cual el consumo local aún es bajo", asegura Engstfeld. En el mundo, la industria presenta un crecimiento entre tres y cuatros veces mayor que los sectores tradicionales y abarca desde la náutica y la construcción hasta el desarrollo aeroespacial.

En alza

Ricardo Figueroa está tan convencido que esta industria no tiene otro destino más que avanzar que hace poco más de un año creó Compuestos SA, una subsidiaria del Grupo Valle, donde oficia de presidente. "La idea surgió hace tres años, cuando comprobamos la bueo de la transferencia de resina, que opera a través de un molde al vacío, distinto al laminado manual, y es más económico que una inyectora de la industria automotriz. Fuimos a Inglaterra y España y nos trajimos la máquina, e incluso nos capacitaron localmente", señala el gerente General de Grupo Valle, con sede en Córdoba. La compañía, presente en los segmentos de seguridad, salud y transporte, creció 1.000% desde 2011.
Luis Tierno, cofundador y vicepresidente de CME, con más de 40 años de trayectoria en la industria y 22 años abasteciendo de materiales compuestos a obras de ingeniería, comenta: "El objetivo es ingresar a la universidad con información para que los profesionales sepan de qué se tratan estos productos y puedan medir y especificar a partir de los mismos". CME opera con materiales para pisos, bandeja portacables y obras de ingeniería que van desde estructuras y galpones hasta torres de enfriamiento.
Fiat, Iveco, Peugeot y Citröen son algunas de las marcas a las que abastece el Grupo Valle, que en los últimos tres años invirtió cerca de $40 millones para potenciar su estrategia de crecimiento. Compuestos SA destina el 80% de su producción a su empresa madre, pero el objetivo es reducir esa dependencia a solo el 25% el próximo lustro. "Con Compuestos vamos a incursionar en otros materiales, no pensamos competir entre los fabricantes de plásticos, sino en rubros como metal y madera abasteciendo el segmento de la construcción. A su vez, estamos desarrollando tachos de basura, sillas y mesadas que imitan el mármol", agrega Figueroa. Y Tierno sentencia: "El crecimiento se basa en la difusión de estos materiales entre los profesionales". Más allá del costo del kilo del material compuesto comparado a otro material tradicional, que puede ser un poco más caro, el presidente de Almaco Argentina propone evaluar su vida útil. "Se puede precisar que es mucho más duradero, necesita mucho menos mantenimiento, tiene mejores propiedades con respecto al medioambiente, el fuego y la seguridad de las personas", destaca Engstfeld.