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Lucciano's: Helados artesanales sin frontera

Daniel y Christian Otero son dueños de Lucciano’s, la cadena de heladerías que impulsó al icepop artesanal en el país. Este año facturaron $ 40 millones, cifra que calculan triplicar en 2017 con la apertura de 20 locales. Emplean a 150 personas.

Lucciano's: Helados artesanales sin frontera

Los helados en palito inundan la vitrina de colores y figuras. Del otro lado del vidrio se ven cremas teñidas con maracuyá, frutos del bosque, chanchitos rosas, corazones bañados en frambuesa y hasta icepops con forma de los famosos minions. La gran variedad de estos helados artesanales no es casualidad: con esta fórmula innovadora de crear y exhibir a los productos, Daniel y Christian Otero, padre e hijo, dueños de Lucciano’s, impusieron una nueva tendencia de consumo en el mercado, facturan más de $ 40 millones al año, y hoy piensan en abrir locales en Europa.

Al igual que le sucedió a gran parte de los emprendedores, la idea de los Otero nace en 2011 al estar atentos y detectar la oportunidad que ofrecía el mercado. "Si bien la Argentina tiene fama de tener helados exquisitos, nos dimos cuenta que las grandes cadenas del rubro estaban detenidas en el tiempo y les faltaba innovar", explica Christian, y completa: "Los locales son chicos, viejos, y la oferta de sabores de helados es cada vez más escasa".

Con el proyecto armado, ese mismo año padre e hijo desembolsaron u$s 300 mil de sus ahorros, y pusieron en marcha el primer local de Lucciano’s en Mar del Plata. Sin embargo, aún quedaba pendiente una decisión importante: si entrarían a competir al mercado por precio o calidad. La respuesta fue inmediata. "Nosotros nos propusimos desde un principio hacer el mejor helado del mundo y, para eso, había que contratar al mejor repostero, el dos veces campeón mundial de heladería, tecnología de punta y materia prima de calidad", afirma el mayor de los Otero, y concluye: "Traemos lo mejor de cada rubro".

Viento a favor

Para traer "lo mejor de cada rubro" y lograr un producto de calidad es necesario, en muchos casos, que no existan trabas comerciales. En este sentido, los emprendedores cuentan que el cambio de Gobierno les jugó a favor ya que muchas de las pastas de los sabores no se producen en el país y, por lo tanto, deben importarlas.
De esta forma, con las barreras abiertas, la cadena importa el chocolate y sabores como el pistacho de Italia y Bélgica, componentes claves para hacer un desarrollo "sabor por sabor" y sacar ventaja a los competidores en variedad y calidad. En esta línea, según los Otero, en la oferta de gustos de las principales heladerías el dulce de leche tiene una participación del 40%, mientras que en Lucciano’s la relación cae al 6%. Esto remarcaría la falta de innovación que existe en el mercado local.

Por otro lado, los marplatenses no le dan la espalda a la industria local. Las materias primas base, como la crema, la leche y el azúcar, las compran al mercado interno y representan el 40% de los costos, sumado al 30% que ocupan en el precio final los 150 empleados. El 30% restante de insumos provienen del exterior.
La apertura de las importaciones también les permitió traer tecnología de punta y planificar la instalación de una fábrica. "Hace poco nos visitó el CEO de la principal multinacional del rubro de maquinaria para heladerías", da a conocer Christian, y agrega: "En algunas semanas abriremos una fábrica en Mar del Plata y la idea es importar túneles de extrusión robotizados de Italia, y así montar una industria de alto rendimiento".

La gran apuesta

El crecimiento de la heladería fue abrupto. Al día, entre franquicias y locales propios, la cadena cuenta con seis locales, aunque planean abrir ocho más en los próximos meses. Para 2017 la proyección es aún más ambiciosa: los Otero apuestan a alcanzar los 20 locales, de los cuáles dos se podrían instalar en Italia. "En tan solo un día, llegamos a tener 16 pedidos de franquicia", comenta Daniel Otero.

En facturación, las cifras van a la par de la expansión de la marca. En 2015, Lucciano’s facturó $ 13 millones. Este año cerrarán el ejercicio con $ 40 millones, y la proyección para el 2017 asciende a $ 160 millones. Esto implicaría un crecimiento del 400% en la facturación con respecto a este año.

Si bien la perspectiva para los próximos años es alentadora, los entrepeneurs no pierden de vista el desafío que implica multiplicar la cantidad de locales. La dificultad, como en todo proceso de internacionalización de la pyme, recae en la capacidad de mantener la impronta de la marca y, sobre todo, encontrar socios comerciales que estén en sintonía con la cultura de la empresa.

"Estamos en contacto con fondos de inversión que operan a nivel global. La realidad es que si queremos abrir más locales en el país y, a su vez, desembarcar en Europa, necesitamos un socio con una capacidad operativa que hoy no tenemos", reconoce Christian.

Lo mismo sucede con el proceso de expansión puertas adentro. El objetivo de los emprendedores es que al menos el 60% de los nuevos locales en el país sean franquicias. Y, si bien reciben decenas de ofertas por día, tanto padre como hijo coinciden en que el franquiciado debe cumplir con ciertas condiciones para recibir el "sí" final.

"Buscamos a gente que tenga expertise empresarial y, si es posible experiencia en el rubro gastronómico", explica Daniel, y concluye: "También es una cuestión de piel, de saber que nos van a cuidar la marca como nosotros pretendemos".
De esta forma, el próximo año Lucciano’s triplicará su presencia en el mercado interno.

La ficha

- Inversión inicial: u$s 300.000
- Empleados: 150 (con franquicias)
- Facturación: $ 13 millones en 2015
$ 40 millones a septiembre 2016
$ 120 proyectado 2017