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Energías renovables: Las pymes se suman a la tendencia

Una nueva apertura al mundo, la puesta en marcha de la Ley 27.191 y el Plan RenovAr favorecen el despegue de las fuentes limpias. Desafíos y oportunidades para las pymes.

El nuevo contexto ofrece oportunidades para las pequeñas y medianas firmas.

El nuevo contexto ofrece oportunidades para las pequeñas y medianas firmas.

Optimismo y expectativa reinan en el ámbito de las energías renovables en la Argentina. La apertura al mundo impulsada por el gobierno de Mauricio Macri, la Ley 27.191 de Energías Renovables –aprobada en 2015 por unanimidad y reglamentada en marzo pasado– y el plan de la gestión actual para comprar energía limpia prometen revertir la dependencia de los combustibles fósiles que históricamente caracterizaron a la matriz nacional, y entusiasman a los empresarios, tanto a los que recién incursionan en el sector como a los que están desde hace años esperando condiciones propicias para el despegue de sus negocios.

A pesar de algunos intentos previos por impulsar estos emprendimientos, como la Ley 26.190 de 2006 –reemplazada por la nueva normativa–, en la actualidad la incidencia de las fuentes renovables (eólica, solar, biomasa y mareomotriz, entre otras) en la matriz energética nacional es muy baja, menor al 2%.

Las fuentes renovables en la matriz energética nacional ocupan un porcentaje menor al 2%.

El nuevo marco regulatorio busca elevar esa proporción al 8% para el 31 de diciembre próximo (con fiscalización un año más tarde) y al 20% para 2025. En este conexto, en 2016, el gobierno nacional anunció el Plan RenovAR, programa que abrió la tercera etapa de licitación pública (las anteriores ediciones –la ronda 1 y 1.5– ya finalizaron y sus proyectos se encuentran en fase de implementación) para la incorporación de 1.000 megavatios (Mw) de potencia que se sumarán a la oferta eléctrica del país, en un plazo de hasta 24 meses, con una inversión estimada de entre u$s 1.500 y 2.000 millones.

 

Panorama promisorio

El enorme potencial argentino, dado por su riqueza de recursos naturales, sumado a la creciente demanda de electricidad, que, de continuar el modelo imperante, llevaría a incrementar inevitablemente el déficit de balanza comercial por la necesidad de importar hidrocarburos, son algunos de los argumentos más contundentes de quienes sostienen que el desarrollo de las energías renovables es una cuestión prioritaria.

De acuerdo a un informe publicado por la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader), la demanda eléctrica del país hasta el año 2021 requerirá incorporar 7.000 Mw de nueva capacidad instalada de generación. Esa potencia puede obtenerse por diversas combinaciones renovables, asegura el mismo documento. En la actualidad, existen más de 3.000 Mw que podrían generarse con proyectos en el corto plazo (1-2 años), agrega.

Los expertos coinciden en destacar el alto nivel de compromiso que el nuevo gobierno está mostrando con el tema, elemento indispensable para llevar adelante los proyectos que comenzaron a delinearse en los últimos años. Se está constituyendo una política de Estado, sostiene Omar Díaz, socio de KPMG responsable de Energías Renovables, al tiempo que explica que para llegar a la meta inicial del 8% se necesitan unos 2.000 Mw de potencia adicional, lo que implica más o menos u$s 4.500 millones de inversión. "El clima de negocios actual es ideal para poder promover estas inversiones y alcanzar las metas. Estamos en el camino correcto para el desarrollo de las energías renovables en la Argentina", enfatiza. Por otra parte, continúa el especialista, "la nueva ley es superadora del esquema anterior": "Hay una estructura diferente en materia de financiamiento y garantías. La otra ley creó un fondo que nunca se llegó a materializar y no sirvió para dar financiamiento".

Ahora, en cambio, el Fondo Fiduciario de Energías Renovables (Foder), tiene una cuenta para préstamos y garantías, y ya se destinaron $ 12.000 millones para constituirlo, profundiza. Díaz también subraya la amplia gama de beneficios fiscales para las empresas del sector que establece la nueva norma, como la posibilidad de acceder a una amortización acelerada en el impuesto a las ganancias y en la devolución anticipada de IVA, la extensión del período previsto para la compensación de quebrantos hasta los 10 años, y la eximición del impuesto adicional del 10% sobre la distribución de dividendos a las sociedades, entre otros.

Mathias Thamhain, coordinador académico del Programa de Gestión de Proyectos de Energías Renovables de la Universidad de San Andrés y managing partner de EAPC Sur, coincide con este diagnóstico: Lo más importante es el Foder, que destina fondos y garantías de pago a los proyectos. Si se lograra un respaldo internacional a este fondo de garantía, lo que no está establecido en la ley pero parece factible durante la gestión Macri, esto va a atraer inversores que la ley anterior no supo cautivar.

De todos modos, el experto advierte que persisten algunos desafíos técnicos, aunque ninguno insalvable, y destaca la apuesta actual del gobierno para crear las condiciones que faciliten inversiones. Lo que ha obstaculizado las inversiones en energía renovable en los últimos años aplica a todas las inversiones en infraestructura, señala.

Las pymes se suman

Los empresarios pyme del sector se expresan de un modo similar a la hora de describir el contexto actual, y enfatizan la importancia de que se facilite el financiamiento, mediante, por ejemplo, la disponibilidad de garantías para acceder a créditos. Entre ellos se encuentra Rodrigo Herrera Vegas, cofundador de Sustentator, quien, en 2008, comenzó a dar los primeros pasos en el camino de la difusión y la educación en energías renovables.

En los últimos años, la empresa fue consolidándose en la dirección de brindar soluciones concretas en eólica y solar. "La ley 26.190 tenía todas las de ganar, pero las condiciones económicas y políticas no acompañaban. Los inversores extranjeros no podían ni llevarse dividendos. La inversión estaba completamente congelada", apunta.

Por su parte, Juan Benassi, socio gerente de AGVE, empresa que se dedica desde hace casi una década al desarrollo de proyectos de generación de energía con uso de biomasa vegetal de origen agrícola o forestal, afirma: "No solo la nueva ley de renovables activó las expectativas, sino también el cambio de las condiciones institucionales y la integración de la Argentina a los mercados financieros internacionales". El país tiene una enorme capacidad de producción de energía con biomasa y cuenta con amplios recursos, detalla. Y añade: "Hoy se puede hablar de una Vaca Muerta vegetal en el NEA que se encuentra desaprovechada, podrían instalarse miles de megavatios de producción de energía a precios competitivos, que, junto con las otras energías renovables, generarían un impacto socio-económico importantísimo en regiones de difícil capacidad de creación de empleo".

Esteban Gallie es un emprendedor en energía eólica de los muchos que están a la expectativa. Junto con uno de sus hermanos y un amigo de la infancia, sumó otra actividad a su tradición familiar de cuatro generaciones de productores agropecuarios y fundó 3 GAL, una empresa que, con una inversión de unos u$s 50 millones, se propone abastecer a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) mediante la instalación de un nuevo parque eólico en la localidad de Camarones (a unos 250 km de Trelew, en Chubut), con una capacidad de 26 Mw.

"Dependemos enteramente del financiamiento", sentencia sobre el estado del proyecto, con el que ya logró certificar a 3 GAL como agente del Mercado Eléctrico Mayorista: "Ahora estamos a la espera y trabajando con los proveedores de turbinas, que son extranjeros. Cada uno te lleva a buscar financiamiento a un banco de desarrollo distinto, detalla, al tiempo que destaca el rol social de proyectos como el suyo". En este sentido, apunta, una vez que esté en marcha, el parque abastecerá a Camarones, actualmente fuera de la red eléctrica. "Las energías renovables generan polos de desarrollo nuevos para la Argentina, con trabajo digno", subraya.

Nuevas oportunidades

La ley 27.191 establece que, para fines de 2017, al menos un 8% del suministro energético de los grandes consumidores argentinos (aquellos con una potencia contratada mayor a los 300 Kw) debe provenir de fuentes renovables. Esta obligación lleva a que apareza un nuevo actor, el gran usuario, quien tiene la opción de contratar esta energía de manera directa desde las fuentes. Se crea, así, un nuevo mercado similar a lo que ha ocurrido en otros países como México y Chile, explica Thamhain.

Si bien estos usuarios podrán optar por comprar ese porcentaje a Cammesa, los empresarios esperan que decidan proveerse directamente de la energía que ellos ofrecen o, bien, que contraten servicios de consultoría para instalar sus propios sistemas de abastecimiento de energía renovable. "Desde que se aprobó la ley estamos saliendo a hablar con muchas empresas", relata Herrera Vegas. Aunque todavía están a la espera, como todos, quieren ver un poco más los números, añade. Y completa: "Las condiciones están alineándose para que la energía renovable no solo sea un beneficio ambiental sino también económico".

El contexto actual ofrece muchísimas oportunidades para iniciar un nuevo emprendimiento.

Las expectativas que genera el nuevo contexto también quedan en evidencia en la mayor demanda de capacitación en un tema en que la mayoría de los involucrados parecen estar inmersos en un proceso de aprendizaje y experimentación. Ejemplo de ello es el programa de Dirección de Proyectos de Energías Renovables del Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad de San Andrés, coordinado por Thamhain. Este se constituyó en un ámbito de surgimiento de proyectos de energías renovables, y ya va por la quinta edición. El contexto actual ofrece muchísimas oportunidades para iniciar un nuevo emprendimiento.

"Luego de muchos años sin inversión en el sector eléctrico, se necesita nueva capacidad de generación, y las energías renovables pueden aportar bajo coste de generación y rápido despliegue", se estusiama el experto. Definiendo bien el proyecto y controlando sus variables se puede obtener un contrato de venta de energía por 15 o 20 años, por lo que no hace falta preocuparse de a quién y a cuánto se la vende. "Solo hay que producir", explica Juan Benassi, de AGV. Y cierra: "Hay pocos negocios, si es que hay alguno, con esa ventaja".

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