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Inspiración que corre sobre ruedas

Hace tres años, Alan Brown y Valentina Sielecki trajeron a la Argentina un concepto deportivo que descubrieron en Nueva York: la modalidad combina ejercicios en bicicleta estática con mantras. Este año, esperan facturar $ 5,5 millones.

por  Por ADP

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Rockcycle

Año de fundación: 2014.

Inversión inicial: u$s 120.000.

Facturación estimada 2017: $ 5,5 millones.

Instructores: 18

Personal: 29 empleados, 9
administrativos.

El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano". Con este dicho, Alan Brown se refiere a Rockcycle, el proyecto que emprendió hace tres años con Valentina Sielecki para revolucionar el concepto del ejercicio en bicicleta. Cuando Brown y Sielecki descubrieron, en los Estados Unidos, la satisfacción física y mental que puede alcanzarse a través de la bicicleta estática, decidieron traer a la Argentina esta iniciativa.
"Valentina vivía en Estados Unidos como residente de cirugía general y yo trabajaba en la banca de inversión en Buenos Aires, pero decidí irme para allá a buscar un máster en Dirección de Empresas", relata. Ambos se encontraron en Nueva York. "En la mitad del té -continúa Brown-, Valentina me dice que se va a entrenar, y me cuenta de esta actividad en Manhattan que practicaban varios famosos y que se había convertido en un culto".
Aunque Brown se resistía a ir al gimnasio, decidió probar esta modalidad. "Me encantó", afirma. "Volví con la idea en la cabeza y, a las semanas, llamé a Valentina para que me diera información y le conté que estaba evaluando la posibilidad de promover esta actividad en la Argentina".
Pero Brown no fue el único en reflexionar sobre la oportunidad que se les presentaba. "Registré la marca y realicé un análisis de costos, así que, o nos juntamos, o nos matamos", le dijo Valentina.
Así fue como pusieron en marcha el emprendimiento. Capacitaron a dos instructores en los Estados Unidos, desarrollaron la marca e inauguraron el primer estudio, en 2014, en el barrio de Palermo. Poco después, a-brieron otra sucursal en San Isidro y, luego, se instalaron también en el barrio de Recoleta. Para este año, planean inaugurar dos estudios más en Capital (en el microcentro y en Belgrano) y un tercero en la provincia de Buenos Aires, en Nordelta o en Vicente López.

Trabajo y estímulo

Al principio, la actividad Rockcycle es una clase sobre la bicicleta estática conocida como "indoor cycle" (ciclismo de interior) que se practica a la luz de las velas, que trabaja el tren inferior y superior del cuerpo. "Se pedalea al ritmo de la música, que desempeña un papel clave, porque el bit de la canción marca la intensidad del pedaleo", explica Brown. "La clase está armonizada con la música a un volumen elevado, así permite que puedas enfocarte en el entrenamiento. El tiempo pasa y no te das cuenta".
En este tipo de entrenamiento también es fundamental el liderazgo del instructor, "que es un motivador nato", define Brown.
"En ellos buscamos maestros de ceremonia, que mantengan el nivel de entrenamiento y la intensidad de la clase. Los instructores no solo se centran en la técnica o disciplina; también trabajan con mantras", detalla.
Los fundadores de Rockcycle dan gran relevancia al equipo que lleva adelante el trabajo. Se practica no solo la coordinación, con la que se va motivando a todos los participantes, sino también la armonía de movimientos, "si bien cada uno cursa su propio viaje adentro de la clase", aclara Brown. En cada entrenamiento se queman entre 500 y 800 calorías.

La motivación tras las ruedas

El secreto de esta disciplina es que trasciende el entrenamiento físico para enfocarse en técnicas que trabajan sobre la mente.
"Transmitimos una filosofía a nuestro equipo de trabajo, y es que la gente puede olvidarse de lo que decís o lo que hacés, pero no de cómo los hacés sentir. La gente llega por el cuerpo y se queda por la cabeza", asegura.
El entrenamiento se convierte en un proceso terapéutico que sirve también "para desenchufarse, para desconectarse de las actividades cotidianas del día", añade Brown.
Los que acuden cada semana a Rockcycle son, en su mayoría, jóvenes de entre 30 y 35 años. El 70% de los clientes son mujeres, frente a un 30% de hombres. Rockcycle recomienda, en general, que los interesados acudan tres veces por semana. "Se trata de un cambio saludable. La dieta tiene un principio y un fin. La vida saludable es un estilo de vida", concluye Brown.