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"Imagino una normalización del consumo para junio"

El especialista en consumo sugiere que se debe esperar a que aumenten los sueldos para evaluar el estado real de la actividad en la Argentina. Cómo pueden incidir las posibilidades de comprar dólares para ahorro o constituir plazos fijos.

Los negocios venden menos, las empresas no saben cuánto producir, los empresarios pyme no saben qué hacer con sus empleados ni cómo seguirá el año. El gran temor es que se vea afectada la economía diaria. Guillermo Oliveto es director de la consultora W, especializada en consumo, y pone paños fríos a la tensa calma. "Entre mayo y junio el consumo empezará a estar en niveles más moderados", asegura. Para él, se normalizará el consumo en cuanto se actualicen los sueldos, y anticipa un repunte en las localidades vinculadas al agro.

Se percibe un estancamiento del consumo en la primera mitad del año. ¿Creés que esto continuará?
-Está claro que hay una contracción del consumo en todos los formatos y que naturalmente lo sienten más las pymes. Entre noviembre y marzo, tenés entre 19 y 20% de inflación acumulada sin actualización de salarios. Esto implica una restricción del consumo importante. Por eso, nosotros estamos imaginando para el primer trimestre una caída del 5% de las ventas de alimentos y caídas de entre 10, 15 y 20% en sectores de bienes durables o en gastronomía, que son servicios que en un contexto de contracción y pérdida de poder adquisitivo considera prescindible. Esta es la foto del primer cuatrimestre del año, pero no necesariamente es la película.

¿Se puede revertir el panorama en lo que resta del año?
- Estamos con aquella vieja historia de precios nuevos versus sueldos viejos. Cuando los nuevos entren a a cancha, más el aguinaldo, habrá casi una normalización de los mercados. Vemos un escenario ni muy optimista ni muy pesimista. Será un cero a cero, un gran empate. Esto sería negocio para todo el mundo después de haber cruzado la devaluación, salida del cepo, actualizar tarifas… ahora bien: todo esto se podrá dar así, si no se toca fuerte la variable del empleo, que es clave.

¿La evolución del consumo no estará atada a los salarios, sino al empleo? ¿Con despidos el escenario sería otro?
-Ahí sí repercutiría en el consumo. En el corto plazo, el desfasaje entre precios y salarios repercute en el consumo, pero eso pasa en la Argentina desde 2012. Todos los arranques de año son difíciles por la situación precios nuevos y sueldos viejos. La verdadera restricción del consumo se da cuando empezás a tocar la variable que sostiene el modelo, que es el empleo. Por eso creo que la política gradualista del gobierno, en lugar de la política de shock, es la única política viable en el contexto social y político de hoy. Una política de shock es inviable porque empezarías a generar desempleo y conflictividad social.

¿Cuándo veremos señales de repunte en el consumo?
-Entre mayo y junio de este año el consumo empezará a estar en niveles más moderados que los que tenemos hoy, que es de una contracción importante.

Hasta ahora había una política de promoción del consumo. ¿No puede pasar que hoy la gente se cuide más a la hora de gastar?
-En el bolsillo la gente tendrá la plata parecida que a la que venía teniendo. Imagino una convergencia en general entre 30% de inflación y 30% de aumentos salariales, a grosso modo. Y yo veo que el Gobierno ha continuado con los planes de incentivo al consumo. No están desarmando todo lo que les dejó el kirchnerismo: están manteniendo Ahora 12 y Precios Cuidados, por ejemplo. Porque el gobierno entiende, contrario a lo que muchos pensaban, el impacto social que tiene el consumo. Aprendieron del kirchnerismo la relevancia que esto tiene para que la gente esté razonablemente tranquila.

¿Es posible que la gente ahorre más y restrinja el consumo?
-Ahora hay un elemento más para ahorrar que antes no tenían, que es la posibilidad de comprar dólares o incluso los plazos fijos. Si hubiera que imaginar un gran game changer"que cambie el patrón de consumo actual, eso no va a llegar hasta por lo menos un par de años, y eso es el crédito hipotecario masivo en el sector privado. Podrá haber planes, relanzarse el Procear, pero lo único que puede cambiar la conducta de largo plazo es que la gente pueda comprar casas y que la inflación baje a un dígito. El Ministro de Hacienda dice que para eso faltan dos años.

¿Cuáles podrían llegar a ser las estrellas del consumo este año?
-No veo un año de muchas estrellas. Es al revés, cero a cero es negocio. Podés, sí, tener regiones geográficas diferenciales respecto a otras. Por ejemplo, el sector agro se vio beneficiado por las primeras políticas del Gobierno y eso se puede ver reflejado en el consumo en ciertas zonas. Expoagro tuvo ventas record este año, aunque eso son ventas b2b. A partir de eso, también se podría ver un repunte en el consumo de los pueblos. Y, en la segunda mitad del año, puede mover la economía si se empiezan a implementar los planes de infraestructura que el Gobierno viene prometiendo.

O sea que si tengo una marca de ropa que tiene locales en localidades rurales, apuesto todo ahí.…
-No lo pondría en esos términos. Pero sí seguramente tengas más movimiento en esas localidades.

¿Qué le recomienda a un empresario pyme frente a esta coyuntura?
-El consumidor argentino está acostumbrado a consumir con anabólicos y muchas veces es la tarjeta del banco la que decide dónde comprar. Aunque estamos viendo un año de empate, eso requiere proactividad de parte de las empresas para salir a vender y utilizar todos los recursos promocionales que estén a su alcance: financiación, 2x1, descuento llevando más unidades, promociones con tarjetas de crédito… No hay que desestimar ninguno de esos recursos para sostener las ventas.
Pablo Winokur