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Ideas de verano que no se congelan con el frío

De qué modo trabajan las empresas que ponen su foco en la temporada de calor y cómo sobreviven a las bajas temperaturas. Servicio y calidad, las dos variables que el empresario pyme nunca debe resignar.

El verano para las empresas puede significar una oportunidad, su mejor temporada o solo un buen momento para hacer acciones de marketing y relanzar marcas. Sin embargo, los especialistas coinciden en que hay que tener cuidado porque no todo puede reducirse a los meses en los que el calor es el protagonista; el verano no puede ser la razón de ser de una empresa o emprendimiento. Con el invierno, las lluvias y los días cortos hay que seguir facturando.


Sin embargo, explica Sonia Grotz, profesora de la licenciatura en Administración y Sistemas del ITBA, la industria turística se fue profesionalizando y las barreras de entrada se van elevando, por lo que, para que un negocio sea rentable, no son suficientes los meses del verano. "Esta estación no favorece a todos los productos y servicios. Hay negocios que deben ingeniárselas para pasar la temporada. Los productos relacionados con el turismo están en su mejor momento y hay que saber aprovecharlo, sin olvidar la creación de valor y buscando sostener la calidad. Los clientes confían más en las recomendaciones que en la publicidad y, en muchos casos, definen sus compras por los comentarios disponibles online", advierte la especialista.

¡Lloren, chicos, lloren!

Hace 25 años, las heladerías cerraban en invierno; se decía que ganaban tanto en verano que les alcanzaba para vivir el resto del año. Pero, de ser cierta esa explicación, no lo fue para todos, ya que los empresarios del rubro debieron sumar cafeterías a sus locales y posicionar al helado como un postre que también puede saborearse en invierno.


Gua paletas es un helado en formato de paleta que llegó a la Argentina de la mano de Andrés Gorostiaga y Federico Manzuoli. "Mi socio, que vive en Brasil, conoció este concepto, que es mexicano. En septiembre alquilamos una planta en Munro y lanzamos a mediados de diciembre", cuenta Manzuoli.


La desarrollada cultura de helado que hay en la Argentina fue el puntapié que les dio a los socios la tranquilidad de que el concepto sería aceptado. Además, destaca Manzuoli, Guapaletas es helado artesanal de alta calidad y cada paleta carga 120 gramos. Tienen más de 30 variedades y, por su formato, a diferencia del helado en vasito, permite la incorporación de crema de rellenos.


La planta de producción tiene una capacidad de 6.000 paletas diarias; hoy trabaja al 40% de su capacidad para abastecer los tres puntos que tiene en el Distrito Arcos, Paseo Alcorta y Tortugas Open Mall, este último, una franquicia. También tiene un food truck para eventos privados.


Que los locales estén en centros comerciales no es azaroso. Según los dueños, estos locales al resguardo del frío y con gran flujo de público son los que ayudarán a que Guapaletas minimice la baja de ventas por la estacionalidad del producto. "La venta es directamente proporcional a la gente que pasa frente a un helado. Los shoppings nos sirven para darle visibilidad", explica. Si bien están estudiando sumar el servicio de delivery para la época estival, ya tienen en funcionamiento el servicio de compra online. El pedido hay que hacerlo 24 horas antes.


La inversión inicial (ahorros propios) fue de $ 10 millones. Hablar de facturación es muy pronto para Guapaletas pero, si el plan de negocios se cumple como lo tienen previsto, estiman recuperar la inversión en dos años.
El caso inverso se da entre los chocolateros y los fabricantes de alfajores. En invierno, en principio, son más tentadores y no se derriten. Sin embargo, si se comen al calor de la estufa del hogar, ¿por qué no comerlos al calor de los rayos del sol bajo una sombrilla? Fantoche este verano se animó al desafío y, sin cambiar sabores ni texturas, invitó a los consumidores del clásico triple a ponerlo media hora en la heladera antes de comerlo. "Las características de los alfajores facilitan esta acción ya que la cobertura de chocolate no se altera y las bajas temperaturas resaltan sus cualidades", asegura Claudio Messina, gerente de Marketing de Dielo, la empresa que produce la marca Fantoche.


Según la firma, que emplea a más de 250 personas, en los últimos 10 años la tendencia de consumo de alfajores en verano va en aumento. Pero, aún, las ventas se distribuyen entre 60% en otoño-invierno y 40% en primavera-verano. Por ello, la campaña Comelo Frío se complementó con el desembarco de la marca en el Balneario CR, en Pinamar. Durante el verano y lo que queda de él, la imagen de la marca estuvo en el kiosco, en la zona de la pileta, y en el bar, donde por cada licuado de banana al cliente le regalan un alfajor helado.

Además, acompañan el programa radial Vacaciones Pagas que conducen Guillermo López y Gustavo Olivieri en la radio Estudio Playa; los martes obsequian alfajores a los veraneantes que participan de la sección Bolonqui en la rotonda. "El objetivo es estar con la gente de espíritu jovial, hacer branding de marca y degustar los productos. Los resultados son medibles en cuanto a la gran participación de público consumidor. Es una acción práctica con pocos costos fijos", concluye Messina.


Ese feeling con el público no es poco para Grotz: "Las acciones de temporada, más allá de la estacionalidad, necesitan ser establecidas de acuerdo a un plan. El mayor reto implica crearlo con un horizonte de largo plazo, con un mensaje unificado y consistente. Es importante pensar en estrategias que permitan la creación y desarrollo del valor de marca, dejando de lado acciones centradas en la descripción de los productos y servicios. Implica hacer foco en aspectos emocionales y activar el hemisferio cerebral derecho de los consumidores. Las marcas son más emoción que razón".

Nada de descansar en invierno

Aunque quisieran no pueden trabajar en invierno. El Aura Lodge es un emprendimiento hotelero familiar dentro del Parque Nacional Los Alerces creado por Alfredo Zubiri en 2003 que solo funciona en el verano, ya que en invierno los caminos se ponen sinuosos o quedan inhabilitados por las nevadas. Sin embargo, la oferta de servicios que ofrecen a los veraneantes les permite pasar el invierno, aunque no sin trabajar.


"No es un negocio que rinda para todo el año. Alfredo es experto en pesca con mosca y trabaja, también, en esos proyectos. Aunque cerremos, empieza el trabajo de mantenimiento y de pensar la nueva temporada", cuenta María Orsi, gerente de Viajes y Reservas y mujer de Zubiri.


La temporada pasada, El Aura facturó $ 1,2 millón y, según los dueños, el gran atractivo fueron los domos que incorporaron a la oferta de cabañas. "El verano pasado recibimos 225 pasajeros para las cabañas y, en el sector de domos y campamento, se hospedaron 5.000 personas", cuenta Orsi, quien para impulsar este servicio se asoció con Martín Caplonch, de Frontera Sur, una agencia de viajes de Esquel que promueve el uso de los domos. "Esta es nuestra segunda temporada y estamos muy contentos. Tenemos domos para dos y cuatro huéspedes y les ofrecemos alojamiento con desayuno y servicio de mucamas", concluye.