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"Estamos repuntando desde el fondo del barril"

Las pymes industriales tuvieron un buen desempeño en 2015, pero relativo en tanto muestran un crecimiento interanual del 0,4% de 2004 al año pasado. Qué tiene que pasar para que se consoliden.

El año que pasó fue atípico para la economía industrial. Para la Fundación Observatorio Pyme (FOP), el desempeño de las pequeñas compañías industriales fue mejor que el de las grandes firmas.

Según su presidente, Vicente Donato, el tipo de cambio flexible y la devaluación de la moneda, con costos internos desalineados de los precios internacionales, favoreció más a las pymes que a las grandes empresas, debido a una mayor flexibilidad productiva de las empresas menores, menos demanda de insumos importados y menos presión salarial relativa. De todos modos, Donato es cauto con los resultados provisorios, que hablan de un crecimiento de 3,8%, que contrasta con la tasa cero de los grandes jugadores.

- ¿Por qué las pymes crecieron en 2015 y no ocurrió lo mismo con otras empresas?
La devaluación de 2014 fue relativamente más benéfica en las empresas pequeñas que en las grandes. Eso significa que los precios relativos entre chicos y grandes fueron cambiando a favor de las empresas pequeñas y eso hizo que recuperaran parte del espacio perdido en los últimos años. Eso empezó a verse en 2014 y en 2015 con las políticas de incentivo a la demanda (como el programa Ahora12). Lo que ocurrió es que ese gap fue recogido por el consumo en el primer y el segundo trimestre, y eso, como arrastre, dejó un saldo positivo.

- También advierten que la ocupación en pymes mejoró 1,4%...
Fue positivo, sí, pero estamos arrancando desde el subsuelo. A las pymes nunca les sobra personal, y la planta productiva es más bien rígida. Esa planta había llegado a un nivel mínimo, de manera que cualquier impacto en la coyuntura dio un resultado bueno, pero no extraordinario.

- ¿Por qué no pudieron aprovechar las pymes del rubro Alimentos y Bebidas el aliento? ¿La inflación les comió la rentabilidad?
Es un sector muy importante en la economía local, y a pesar de que la industria anduvo de modo positivo en 2015, acá no se logró recuperar. Tenemos una dificultad: es un sector muy grande y heterogéneo. Tuvieron comportamientos distintos en los farináceos, los vinos y otras categorías.

- Las políticas de incentivo al consumo, ¿dejaron algún coletazo para esas pymes este año?
Tenemos un escenario que va a ser menos negativo para las pymes que para las grandes empresas en el primer semestre, y positivo en el segundo para ambas. Mucho depende de qué hará el Gobierno con el tipo de cambio: en la medida en que este crezca más que los precios internos, ese efecto será más positivo para las pymes que para las grandes. Pero en la macro hay un gran nudo: si los precios internos suben más que el tipo de cambio, seguiremos perdiendo competitividad. Si no, podremos hacer frente a los productos importados.

- ¿Cómo evalúa las señales en materia de créditos para la producción?
La política de los primeros meses es de reordenamiento y de transparentar las tensiones acumuladas. Levantando el cepo y disminuyendo el déficit fiscal con gradualismo vamos en la dirección correcta. Crediticiamente, el aumento de la tasa de interés, que es un tema para tratar de controlar el tipo de cambio, en el cortísimo plazo no impacta sobre la actividad productiva. Pero entiendo que el Gobierno está recategorizando a las pymes para que entren en los créditos de reinversión productiva. Hay que confiar en este intento de reordenar las variables económicas.

- ¿Las pymes industriales no tuvieron una "década ganada"?
Las grandes empresas y las pymes crecieron hasta 2007 a las mismas tasas, pero entonces hubo un quiebre tremendo. La aceleración de la inflación destruyó a las empresas más chiquitas. En condiciones de oscuridad informativa, como la que da la inflación, las perjudicadas son las empresas menores. En 2010, cuando se sale de la recesión, vuelven a crecer a las mismas tasas.

- ¿Cómo pueden las pymes recuperar terreno?
Una manera de disminuir la brecha es un tipo de cambio que le gane a los precios internos, inflación baja y políticas de incentivo a la demanda agregada.