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En busca de un cambio cultural

Inspirada en tendencias globales, esta empresa B busca instalar el uso de bolsa de tela reutilizable, y plegable, en el país, al tiempo que genera empleo de calidad en el sector textil y se preocupa por el ambiente. La expansión a través de la colaboración.

En busca de un cambio cultural

Una de las claves a la hora de generar negocios innovadores es mirar lo que está pasando en el mundo, ver tendencias de países desarrollados y tratar de imaginar qué es lo que puede pasar acá en unos años. Así trabajan los coolhunters o cazadores de tendencias. Y algo así es lo que hizo Lorena Núñez cuando, en 2009, dejó su trabajo y fundó Totebag, una empresa que confecciona bolsas compactas de diseño con el objetivo de bajar el consumo de las bolsas plásticas que se entregan en los comercios.

"Tenemos muchas por individuo por año y la idea es que la gente tenga una bolsa de tela reutilizable con larga vida útil", cuenta. Y explica: "Había viajado bastante y veía que el tema de las bolsas de tela era muy aceptado en el mundo, y acá estábamos a años luz. Quería buscar que, en la Argentina, tuviéramos un poco más de conciencia con ese tema, y también tener un impacto en la industria textil que veía que estaba muy castigada y consideraba que esto era un producto súper masivo".

Su producto tiene la misma funcionalidad que las bolsas de tela reciclable que ofrecen en supermercados, pero con una confección distinta. "No son de frizelina o tela no tejida. Usamos la tela de los rompevientos o indumentaria con unas costuras especiales, que permite compactarse y hacerse chiquita. La idea es que las personas la lleven encima y por día le digan que no a muchas bolsas plásticas", describe.

Negocios B

Una particularidad de Totebag fue que, a poco de iniciar su actividad, se certificó en el modelo de negocios B, que busca -junto a la rentabilidad económica- tener impacto social y ambiental. "El proyecto siempre estuvo atravesado por la sustentabilidad. Cuando me enteré que existían las Empresas B, en seguida certificamos. Nuestro modelo tenía esas tres patas. Tenemos el costado ambiental por la reducción de las bolsas plásticas y el social por dar trabajo digno a una industria como la textil, bastante maltratada", explica Lorena.

El método de producción es clave a la hora de analizar su modelo de negocio. La idea de Totebag era dar trabajo en momentos de baja estacionalidad en el sector textil. Es decir, empezar a producir cuando se termina la temporada alta de los otros subrubros. "Nuestro desafío fue insertar el producto, que, al no ser de alta moda, nos permite generar una colección completa en cualquier momento del año. Empezamos a producir en enero y febrero cuando prácticamente nadie está trabajando, y tratamos de que los talleres que no se toman vacaciones reciban nuestros pedidos. Funciona bien, y los ayudamos a tener trabajo sostenido", dice.
 

Totebag hace los diseño, terceriza la producción y luego encara la comercialización. A partir de diciembre, además, instalarán un taller de corte en Tigre junto a la marca Greca (ver recuadro). "Todos nuestros productos están optimizados en función del corte: eso nos permite ganar en el rinde y no tener descartes a nivel ambiental. Entonces, el corte es el tema clave en nuestro proceso productivo. Luego vamos a seguir derivando el material a otros talleres para que los cosan y los produzcan."

En cuanto a la comercialización, la empresa tiene tres canales. Por un lado, venden al público en un local en Palermo y una tienda online. Por otro, venden al interior por mayor a locales multimarca de indumentaria o decoración. El último canal son los desarrollos corporativos: fabrican para 45 firmas nacionales e internacionales con sus marcas o para eventos. Compañías como VER, Facebook, Banco Galicia y Globant están entres sus clientes.

Fuera de lo corporativo, intentan vender siempre con la marca Totebag. "Es lo que la gente termina buscando: una marca con un producto que no se le rompa, sea resistente y tenga durabilidad. Eso es lo que minimiza la amenaza de ser reemplazados por un producto de afuera a menor precio", opina.

En cuanto a las dificultades que enfrentaron en los últimos años, la emprendedora afirma: "La mayor fue el crecimiento a través del retail. Al vender por mayor, el proyecto en algún momento se fue un poco de escala. Por la inflación, nos complicó el tiempo de espera de cuatro meses entre que sale la orden de compra, la entrega y el cobro. Si en ese tiempo la materia prima aumenta mucho, cuando querés reponer material se hace difícil. Si la escala es chica el problema es chico; si la escala es grande el problema es enorme desde lo financiero".

¿Cómo lo solucionaron? Generando un mecanismo financiero y cambiando un poco el modelo de negocio para bajar la cantidad de unidades pero con mayor margen. De todos modos, el objetivo final es sumar escala, vender más y poder contratar más gente. "Apuntamos a la escala porque nuestra obsesión es dar trabajo. Pero tenemos que saber manejarla. Para eso este tiene que ser un producto simple, masivo y de calidad", concluye Lorena.

La ficha

Sector: textil.
Inversión inicial: $ 12.000 (fin de 2008).
Personas trabajando (entre empleo
directo e indirecto): 21.
Facturación proyectada 2016: $ 1,5 millón.

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Comentarios1
Daniela Dsm
Daniela Dsm 02/01/2017 09:05:42

Friselina va con S !!