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Empresas que invitan a la agricultura urbana

La alimentación saludable y el contacto con la naturaleza en las grandes ciudades les dio la oportunidad de convertir un hobby en un negocio redituable. Una huerta en la ciudad ahora es posible.

Empresas que invitan a la agricultura urbana

La alimentación saludable y el contacto con la naturaleza hicieron crecer la agricultura urbana. Varios emprendedores han abandonado la oficina del microcentro para conectarse con la tierra y dedicarse a un negocio verde en la ciudad.

Desde Te quiero verde conocen las limitaciones que traen las ciudades y aun así creen que se puede tener una huerta en las casas: diseñan y arman huertas orgánicas a domicilio con plantas aromáticas y frutales de estación. Tres socios empezaron hace tres años con minihuertas. "Al principio eran cajones de verdura reciclados, que los vendíamos para algunas fechas específicas. Empezó como un hobby", cuenta Nicolás Enriori García, socio fundador y economista con estudios en producción vegetal orgánica. Hoy cuenta que está trabajando en una línea de aderezos picantes, a partir de sus propios cultivos, y rescata el aporte de un nuevo socio: un plaguicida ecológico llamado Chau chobi.
 

Valeria Churba también creó una empresa verde. Ella ofrece diseño y asesoramiento para hacer huertas orgánicas. Comenzó en el 2009 con el nombre de Jardín Gourmet y, tras un salto importante, se relanzó como Valeria Churba Agricultura Urbana. Su propuesta es fusionar el diseño con la huerta, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza. "Hace un año me terminé de convencer que era el momento apostar por algo más profundo. Recién pude soltar lo que venía haciendo cuando decidí profesionalizar el proyecto. Puse toda la energía para que sea un negocio rentable, que pudiera escalar y crecer", cuenta Churba. Las huertas que diseña también se encuentran en el Palacio Bosch residencia del embajador estadounidense Noah Mamet, quien quería tener su propia huerta.

"Yo no hago los plantines, ni las macetas, ni la tierra. Todo lo compro a los mejores proveedores. Con las charlas previas armo un presupuesto y la huerta personalizada. Las personas valoran mucho el contacto y la información", explica Churba.

Agustín Casalins, en tanto, fundó Verde al Cubo, empresa especializada en la fusión de la agricultura urbana, el diseño y la ciencia hidropónica. Desde el 18 de junio está en Silicon Valley, participando del Global Solutions Program (GSP), un seminario de Singularity University.

En el largo plazo, Casalins ve a Verde al Cubo como una organización global que liderara el camino hacia un futuro más sustentable. "Queremos transformar a los ciudadanos en agentes de cambio hacia ciudades verdes. Me imagino a Verde al Cubo haciendo todo eso. Nuestro objetivo es que todos puedan cultivar como nosotros lo hemos logrado hacer", agrega.

Otro proyecto en la misma línea es Plantero, iniciado en 2012 de la mano de Federico Saraví. "Soy de Pilar, pero me mudé a Palermo. Me sorprendió la falta de espacio verde y los balcones vacíos, sin macetas y ante esta preocupación empecé este emprendimiento", cuenta. Su idea es armar huertas escalonadas, lindas a la vista y que al mismo tiempo sean productivas. La idea es plantar esa semilla de interés en las personas para que empiecen con algo y cambien la alimentación.

Del gorro es la empresa del cocinero Federico Moschettoni, que fue uno de los precursores con este tipo de iniciativas en 1998. Dice: "Me di cuenta cocinando que uno de los secretos es la materia prima. De este modo ingresé en este mundo de producir mis alimentos. Cuando empecé era muy difícil que la gente se interesara, en los últimos años hubo un cambio muy grande: hay más conciencia de lo que se come, del ejercicio y del contacto con la naturaleza. Mucha gente me pide huertas para tener un proyecto familiar".

Todavía hay mucho desconocimiento en relación a la agricultura urbana. Por este motivo el gran valor agregado de estas empresas es la atención personalizada y el servicio de información que dan a sus clientes.

Florencia Tuchin

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