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El interior pide la revancha

Las mediciones económicas dan cifras inquietantes sobre la actividad de las pequeñas compañías. Lejos de la capital, ellas se las rebuscan para salir adelante.

El interior pide la revancha

No la están pasando bien. En una economía enfriada, el catarro diagnosticado a las grandes compañías se transmite como cuadro gripal y otra variedad de síntomas a las pequeñas y medianas empresas del país. Peor, en muchos casos, es el diagnóstico que se tiene en la Argentina profunda.

El informe trimestral de la Fundación Observatorio Pyme (FOP), aunque acotado a las pymes del ramo manufacturero, es indicador de la situación que viven los privados de menor escala en el país, de punta a punta.

De enero a marzo, las pymes industriales registraron una caída en las cantidades vendidas del 4,5% y un descenso del 1,2% en la ocupación, comparado al último trimestre de 2015. En términos interanuales (primer trimestre contra primer trimestre), las cantidades vendidas mostraron una baja del 1,6% y un moderado descenso del empleo. Lo grave es que la depresión en empresas de hasta 50 ocupados fue de 5,4%.

En el caso de las pymes comerciales, en los primeros cuatro meses de 2016 están vendiendo 4,8% menos que en igual período de 2015, y desde 2013 acumulan una caída de 9%, de acuerdo con cifras de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El economista del Ieral Marcos Cohen Arazi subraya que las pymex (pymes exportadoras) están 3,2% por debajo de los niveles de 2015 (frenando la caída gracias a repunte de exportaciones de alimentos), y acumulan una baja del 28% desde 2013, siendo este segmento el más perjudicado en los últimos años.

¿Motivos de la caída? El volantazo en política económica, aunque aprobado en niveles generales según el Índice de Confianza Empresarial Pyme (Icepyme), que también hace la FOP, generó un movimiento de las bases telúricas sobre las que se desarrollaba la actividad privada. Para muchos, la devaluación y el nuevo tipo de cambio llevaron a un aumento de costos en las materias primas e insumos intransferibles en su totalidad a los precios al mostrador.

La erosión del salario real lleva a una contracción de las ventas, y de ahí que el 70% de las firmas consultadas en el mencionado estudio afirme una disminución de su rentabilidad en el primer trimestre del año. Rentabilidad que se hundió 6,6% respecto al último trimestre del año pasado.

El segundo semestre, ese horizonte con fecha autoimpuesta por el Gobierno para mostrar resultados, no se avizora tan promisorio desde la perspectiva pyme. Del 10% al 15% de las pymes industriales consultadas prevén reducir las horas de trabajo de sus empleados, en un esfuerzo por no perder el capital humano, tal vez el más valioso. Seis de cada diez empresarios avizoran más aumentos en precios de venta y un 58% no confía en recuperar rentabilidad, al menos hasta 2017. Y solo el 31% cree que es momento de invertir en maquinarias y equipamientos.

Los aumentos de tarifas, la presión impositiva, el escaso financiamiento y las importaciones que golpean al sector comercial son los temas que aparecen en el diagnóstico que elaboran los empresarios. In situ, se debaten entre bajar los brazos o dar pelea.

De norte a sur

En Tucumán, los principales retos vienen en materia de competitividad y sustentabilidad. Que el Norte tiene un alto nivel de atraso en infraestructura no es novedad. Que el Plan Belgrano tardará en derramar sobre la actividad económica, tampoco. La provincia con mayor actividad económica del NOA (aporta el 1,9% al PBI nacional) y con exportaciones por u$s 727 millones en 2015 enfrenta el desafío de agregar valor en origen y salir, con la reactivación del FFCC Belgrano, de la cadena distorsiva que complica a las zonas núcleo con los puertos de despacho.

Pedro Omodeo, presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET), enfoca en los problemas con mayor raigambre, más allá de la coyuntura económica. "Tenemos una insuficiente red de conectividad, déficit en energía eléctrica, gasífera y de telecomunicaciones que desalientan la inversión privada", cuenta Omodeo.

El dirigente aprueba las medidas ejecutivas lanzadas días atrás por el Gobierno para aliviar la carga impositiva sobre pymes y darles respiro financiero. "Se inició un camino para normalizar los desajustes", reconoce Omodeo, también preocupado por las altas tasas de interés y la descapitalización que el contexto actual provoca en las empresas. "Deben tomarse medidas aún más intensas para evitar un proceso recesivo más fuerte", remata.

A 2.385 kilómetros del Jardín de la República está la Capital Nacional del Petróleo. Allí vive Alexis Tögel, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Comodoro Rivadavia (Cacipcr) y un mediador entre sectores que andan en las malas y otros que quieren despegar. Con la baja de los precios internacionales del crudo, Comodoro vive un resentimiento de la actividad que le transforma su rostro: los hoteles que se veían repletos de lunes a jueves con ingenieros en petróleo y gas están hoy desiertos… la semana completa.

El sector comercial está igual, y entre todos se miran las caras para ver cómo salir a flote. "Con auspicio del municipio, estamos buscando ingresos alternativos, que no solo vengan del petróleo. La realidad es que cuando hay buenos precios y producción constante, se detienen las economías alternativas", comenta Tögel.

Hoy, en esta parte del Chubut, los emprendedores aspiran a lograr acuerdos hoteleros y gastronómicos con sus pares de la región austral de Chile y fomentar el turismo receptivo en la ciudad. "Queremos ofrecer a la región propuestas de eventos, paquetes y también servicios técnicos, con la reparación de maquinarias, ya que tenemos un know how que no sobra del otro lado de la cordillera", comenta el joven empresario.

El invierno que ya viene, los chubutenses planean pasarlo a fuerza de capacitación e incentivo a otras áreas menos desarrolladas, como la agricultura y la piscicultura. "También estamos desarrollando el centro comercial a cielo abierto para atraer a los chilenos y a la gente de Caleta Olivia, Las Heras y Pico Truncado, mientras seguimos buscando la diversificación económica, que no es fácil, porque el petróleo eclipsa", asegura.

De este a oeste

En otras latitudes no se encuentra tanto optimismo. Juan José Sisca, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) de Rosario, habla de "un momento acuciante" a partir de medidas que "perjudican abiertamente a las pymes", como los aumentos de insumos por la devaluación, la inflación y la reapertura de importaciones. "Las tarifas son un componente letal para la metalmecánica y la metalurgia. Tengo boletas de pymes industriales que pagaban $ 30.000 de luz y ahora les vino $ 82.000, y casos de aumentos en el gas de hasta 2.000%", anota Sisca, preocupado también por la industria del calzado y el clúster mueblero, dos actividades con mucha presencia pyme en la provincia de Santa Fe.

Aunque aprueba las medidas fiscales tomadas por el Gobierno, advierte que la AFIP ya no tiene tantas facilidades para refinanciar deudas contraídas. También le preocupa el parate de la industria metalúrgica y metalmecánica, por la caída en la producción de acero y la menor demanda de autos de Brasil.

El colega de Apyme Paraná, Aldo Bachetti, comparte que la situación es angustiante. "Están llegando facturas de luz tremendas. Una pequeña tornería, con cinco o seis empleados, pasa de pagar $ 8.000 de luz a $ 40.000", asegura el delegado entrerriano, que también apunta a las tasas municipales y provinciales contenidas en los precios finales de las boletas. Bachetti eleva la voz de muchos al sostener que "las pymes intentan no echar gente", pero advierte que las políticas adoptadas generan "grandes concentraciones en detrimento de las pymes nacionales".

Lo dice en referencia al ingreso de electrodomésticos provenientes de Turquía, más bajos en precios… y también en calidad. "A nuestros socios les da pudor vender eso. Incluso tratan de no tocarlas porque, si no, se abollan. Pero la gente, por precio, lo lleva", dice Bachetti.

"Hace unas semanas -agrega Sisca, desde Rosario- entraron 35.000 heladeras, es decir, la producción de la zona en seis meses". Las Intercámaras de Línea Blanca pusieron estos días el grito en el cielo.
Las carencias en infraestructura también aparecen en la consulta. Y no solo en el Norte. El presidente del Centro Empresario, Comercial, Industria y de Servicios de Río Cuarto (Cecis), Armando Becerra, recuerda que no hay ninguna autovía que conecte la Villa de la Concepción con la ciudad de Córdoba ni con otras cabeceras importantes.

Tampoco una diversidad en la actividad económica. "Hay una coincidencia generalizada en que un canal principal es lograr una mayor diversificación de la producción local. No estamos conforme con nuestro desarrollo y pensamos en ser una ciudad con industrias y agregar valor a la producción primaria que ya hay en la región", comenta este contador público y docente universitario. Para Becerra, la situación regional no es mala, pero sí está en tendencia decreciente. Solo andan de parabienes los agropecuarios.

En Corrientes también saben de ausencias. Provincia más que olvidada en apoyo nacional por ser de un color político diferente a los gobiernos nacionales, ahora espera un repunte con la inversión de $ 16.000 millones prometidos por la Nación. Cataldo Catapano, titular de la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes (Apicc), se muestra confiado pese al bajón de estos meses. "Podemos tener muchas posibilidades con la plantación de arroz, la ganadería, la citricultura, el tabaco y el turismo", dice el empresario forestal. "Necesitamos un determinado apoyo, con créditos blandos, subsidios y liberación de cargas sociales", repite a coro con sus compañeros de otras provincias.

En Cuyo hay preocupación. "Lo más grave es el aumento de las tarifas de luz y gas. Así las cosas, el empresario empieza a dejar de pagar lo que no se corte con tal de no echar un empleado al que preparó durante años y que le representa además un costo afectivo. La AFIP ha bajado la cantidad de tiempo para pagar y ya te van ahorcando", sentencia Enrique Tarditti, de Apyme Mendoza. El delegado provincial también se queja de las altas tasas, que hacen imposible acceder al crédito en momentos de estancamiento. "No hay actividad económica que pueda soportar el pago financiero", sostiene.

Lo apoya en el diagnóstico Adolfo Trípodi, presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM): "Lo más grave es que se pierden las estimulaciones a la producción y se fomente la especulación. Si no se cambia de raíz este enfoque, me parece difícil poder salir de esta situación". Y entiende que se debe volver la mirada sobre el mercado interno, del que dependen las pequeñas empresas. "Cuanto antes se debe volver al mercado interno como fuente y motor de la economía nacional; los sectores exportadores, solos, no podrán motorizar la economía y sacar el país adelante", evalúa.

Sobre el financiamiento anunciado por el Estado, Trípodi no se anda con vueltas: "La tasa productiva del 22% que anunció el ministro Cabrera todavía no se ve en el mostrador. Además, es difícil pensar en inversión si el mercado está deprimido". Esta provincia, en particular, tiene una industria muy atada a la agricultura. Y en el ramo servicios, cunde la preocupación entre los negocios de turismo tras el anuncio de que el aeropuerto de El Plumerillo estará cerrado por refacciones durante la primavera.

Esperando la reactivación

Cohen Arazi, de Ieral, calcula que el porcentaje de pymes que accedió a programas de financiamiento subsidiado se ubicó entre el 5% y 10% del total, y si se realiza la misma cuenta para programas más complejos (de asistencia, capacitación o innovación) la cifra baja sustancialmente. "En muchos casos, las pymes no acceden a los programas que se diseñan para favorecerlas por desconocimiento, y por falta de tiempo y la capacitación para el armado de solicitudes. Los beneficios anunciados el último mes son horizontales y para un universo importante de firmas", interpreta el economista cordobés.

Cohen Arazi también recuerda que el segmento pyme, en su mayoría, se mueve de acuerdo con la evolución del mercado interno, ya que estas firmas de menor envergadura explican solo el 9% de las exportaciones totales de la Argentina. "El mercado interno se encuentra deprimido por el impacto negativo que han tenido las primeras medidas sobre la capacidad adquisitiva de los salarios. Los programas que se están aplicando ayudan a proteger el entramado productivo y las fuentes de trabajo, pero no alcanzan para reactivar la economía", alega el referente pyme de la Fundación Mediterránea.

A su juicio, la reactivación podría ser motorizada por el sector agrícola (beneficiado por la devaluación y la reducción de retenciones), las inversiones en el sector energético y la obra pública, donde muchas compañías pueden insertarse como proveedoras. Otras, las de comercio y servicios, pueden atajar los efectos indirectos. Entretanto, hará falta coraje para rebuscárselas. Como ocurre en muchas provincias, la recesión puede ser oportunidad para mirarse puertas adentro para salir mejor parados afuera.

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