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El financiamiento productivo se renueva

El sistema bancario vuelve a posar los ojos sobre este segmento del sector privado. Qué están haciendo y qué ofrecen en materia de capital productivo para acercarse a la realidad del empresario.

El financiamiento productivo se renueva

La lluvia de inversiones todavía no llega a rociar la economía real. Los créditos, tampoco. El sistema financiero se ha manejado por goteo en la primera mitad de año, con síntomas de especulación y enfriamiento por las altas tasas, la inflación y la devaluación sin rastros de mejora en la competitividad. En un contexto de incertidumbre y de pérdida de la rentabilidad, pocos son los que vislumbraron hasta ahora que era el momento de tomar un crédito para crecer.

Pese a todo, el sector financiero comparte el optimismo en el segundo semestre, o más bien, en lo que ciertos interlocutores retraducen como "tercer cuatrimestre" o "cuarto trimestre". Es que la esperada contención de la suba de precios, la baja de tasas del Banco Central y la aparición de fondos líquidos y a largo plazo -arreglo con los holdouts mediante- abren un panorama distinto en la macro. Y las pymes -un sector reticente a la banca tradicional- aparecen como un actor estratégico en la perspectiva de las entidades financieras.

Hay mucho por hacer. Y mucho por crecer. Según las cifras que maneja el BCRA, los préstamos de entidades financieras al sector privado fueron en el primer semestre en $ 898.148 millones, un 24% más que al término del primer semestre de 2015, lo que deja el nivel de colocaciones por debajo de la inflación real.

La inexistencia de una moneda capaz de funcionar como unidad de cuenta y reserva de valor provoca, según la Fundación Observatorio Pyme (FOP), una "escasez de fondos prestables en pesos y graves problemas contractuales para la estipulación de contratos crediticios a mediano y largo plazo". Así las cosas, crece el abismo entre el sistema bancario y el sistema productivo. Pero ya se trabaja para sellar "la grieta".

Cambio de perspectiva

Para algunas entidades, las pymes han sido desde siempre el público objetivo. Para otras, la disponibilidad de dólares y los cambios en el comercio exterior les devolvió atractivo. De una u otra forma, se inicia un camino de mayor atención a las pymes, en parte por su potencial y en parte por la necesidad de engrosar la cartera de clientes.

El Banco Ciudad, por caso, colabora con la pyme por mandato expreso de su Carta Orgánica. Claudio Saffirio, gerente de Banca Mayorista, rescata los programas de vinculación que dirigen a mipymes -con microfinanzas- y firmas de todos los tamaños y sectores. "Tenemos una política activa para bancarizar pymes, porque tenemos la decisión de atenderlas y de llegar a la pyme barrial, a la industrial y al comercio", cuenta el ejecutivo, que también destaca la expansión que han tenido en todo el Conurbano,Córdoba, Río Cuarto y Mendoza.

En tanto, el Banco Provincia muestra, orgulloso, su cartera con más de 22.000 empresas. Juan Lasala, gerente de Banca Pyme, subraya que en la primera mitad del año colocaron $ 30.000 millones en el sector y están haciendo "una gran inversión" para continuar atendiendo al sector.
Para Ignacio Moraco, el core del Banco Industrial (Bind) siempre ha sido la pyme. "Ahora muchos descubrieron que las pymes dan una oportunidad de negocio, pero no es novedad para nosotros. Las conocemos, sabemos de sus limitaciones y sabemos que han evolucionado mucho", comenta el Chief Staff del Bind.

La misma vocación asume el Banco Supervielle, según Nerio Peitiado, gerente de Banca Minorista de la entidad que en mayo debutó en bolsa y logró hacerse de u$s 212,3 millones con una subasta pública de acciones. "Son extremadamente relevantes, y por eso empezamos atendiendo desde emprendedores, personas con actividad comercial, pymes y otras empresas medianas", dice.
 

Comafi también les reconoce un rol esencial: representan el 35% de la cartera del sector privado no financiero, a quienes ofrecen una batería de productos para financiar las compras, ventas y stocks de mercadería. Martín López Alduncin, gerente de Banca Empresas, dice que el clima de negocios "es bueno y viene de la mano con la confianza externa e interna que trajo la eliminación del cepo y el arreglo con los holdouts". En tanto, José Luis Romani, gerente de Banca Empresa de Credicoop, saca pecho del conocimiento que la entidad cooperativa tiene sobre las pymes. "Ellas están en una etapa de ‘no-expansión', pero así y todo no velamos las armas. Siempre tenemos la oferta para la empresa, para los directivos y para los trabajadores. Este semestre tendremos mejores líneas de créditos. Aunque todo está atado a la demanda de la pyme. Si la pyme no espera facturar más, no toma crédito", analiza.

En HSBC, el gerente de Comercio Exterior, Juan Pablo Scasserra, cuenta que han impulsado la atención a este segmento de empresas que hoy encuentran más facilidades para importar y exportar, y sostiene que "el mercado muestra más predisposición a tomar crédito en dólares que en pesos". En Santander Río, según Mauricio Rodríguez, las pymes ya representan el 30% de sus financiaciones. "Somos un banco que toma a los empresarios desde que se constituyen y los acompañamos en todas las etapas", resume este gerente. Y, para Banco Galicia, las pymes "son un segmento estratégico", que hoy en día representa el 13% de sus clientes y el 65% de la cartera comercial crediticia. Banco Macro también dice que su apoyo a pymes y a los emprendedores forma parte de la estrategia de sustentabilidad.

Burocracia versus informalidad

El infierno está lleno de buenas intenciones, reza el dicho popular. La brecha que separa a pymes del financiamiento bancario repercute en la economía. El crecimiento orgánico, propio de la autofinanciación, tiene otros tiempos de maduración y puede llevar, en ocasiones, a optar por capital de dudosa procedencia. No asoman siempre soluciones de verdadero alcance al problema.
Es cierto que el crédito está caro, que las tasas, montos y plazos no siempre concuerdan con la necesidad del empresario, que la mirada del banco muchas veces no trasciende lo meramente patrimonial, y que la regulación del BCRA es, a veces, una sobreexigencia. Por caso, la deuda previsional quita a la empresa toda posibilidad de financiamiento. Algunos bancos creen oportuno un margen de 60 días que le evitara a la pyme quedar ajena al crédito, a la actividad y al pago de deudas.

Por eso y para hacer negocios, López Alduncin, de Comafi, recomienda conocer lo mejor posible el negocio y las necesidades del cliente. En esto, son fundamentales los contactos cara a cara. "Así se aprecian aspectos que no se reflejan en la información formal", explica. Moraco, del Bind, reconoce un esfuerzo por ser flexibles para el gran abanico de empresas y situaciones, dentro de las reglas de juego. "Lo que presto a una pyme es de un ahorrista, y el banco tiene que cuidar a ambos. La regulación -opina- va aggiornándose a la pyme, que a la vez se está profesionalizando. Pronto encontrarán un punto de equilibrio".
 

Peitiado, de Supervielle, apunta a la macro: "Con baja inflación y bajas tasas, se reduce la informalidad. Quien tiene su negocio bajo las normas de la ley podría acceder a mejor financiamiento". Saffirio, del Ciudad, también resalta que en tanto haya baja de tasas habrá mejores condiciones para tomar crédito. "Nosotros -agrega- semana a semana vamos viendo y acompañamos con bajas de tasas. Además, somos conscientes de que las empresas están endeudadas y que les aumentó el costo financiero".

Para Juan Lasala, del Provincia, la clave pasa por estar cada vez más próximos y conscientes de las necesidades del segmento. "En muchos casos -explica- se trata de empresas familiares, con algunas dificultades en la toma de decisiones o poca especialización en materia financiera. Por eso apostamos a canales de atención cada vez más próximos". En esta línea, la entidad bonaerense está apostando a los Espacio Provincia, unidades emplazadas en parques industriales, con casi todos los servicios de un banco convencional, para que el cliente pueda realizar sus gestiones.

También es cierto que muchos empresarios se autoexcluyen. Teniendo que atender varios frentes, la elaboración de una carpeta crediticia supone otro dolor de cabeza. En Banco Galicia tratan de asistirlos en esta materia, implementando tecnología de digitalización documental y procesos que permitan, por ejemplo, abrir una cuenta corriente y otorgar márgenes crediticios a una pyme en menos de cinco días hábiles. Lo mismo reconocen en Macro, donde tienen como objetivo "ser cada día más ágiles y flexibles para ofrecer una propuesta de valor diferencial".

Para algunas voces del mercado, la salida está en una ayuda de la macro y una mirada más holística, que contemple la sustentabilidad y el proyecto por el que la pyme se acerque al banco. Así, coinciden, será posible ver al banco como un socio de la compañía en un plano más real que el de las campañas publicitarias.

La apuesta de las empresas

No todo está perdido. A las tradicionales líneas de financiamiento -acuerdos en cuenta corriente, descuento de cheques y facturas, adelantos, warrants y tarjetas corporativas- se suman propuestas especiales. Una de los más requeridas -y no siempre encontrada en el mostrador- es la Línea de Créditos de Inversión Productiva. Vienen por mandato del BCRA, y obligan a los bancos a destinar un 15,5% de los depósitos del sector privado no financiero en pesos a préstamos a mipymes con una TNA del 22%.
 

Saffirio destaca que el Banco Ciudad ofreció más capital del reglamentado en el primer semestre. "Vamos a colocar más", anuncia, mientras repasa que las líneas de bienes de capital pasaron a 72 meses, y las de capital de trabajo a 60 meses, todas con período de gracia. A poco de arribar a una cartera de $ 16.000 millones, el Ciudad está previendo colocar créditos al 18%, con cuatro puntos que pone el Estado.

Otro con espalda en el tema es Credicoop. "Nuestras armas están orientadas a las mipymes -cuenta Romani-. Entre los privados, tratamos de ser el banco con menor costo de tasa de pizarra". Pero asegura que las pymes "no están en busca del gran crédito", sino que se arreglan con planes de 36 meses. Síntomas de lo imprevisible de la economía.

En la banca comercial, la espalda que tienen es diferente. Su fondeo, además de menor, suele ser a corto plazo. Fuera del cumplimiento normativo, Peitiado cuenta que Supervielle ofrece préstamos para franquiciados de hasta $ 500.000 con las empresas suscriptas a su acuerdo. También tienen una participación importante en el leasing, con una base de 8% del mercado, y líneas específicas para el agro, las energías renovables e incluso para mujeres emprendedoras.

La educación financiera de la pyme no pasa desapercibida. Banco Galicia desarrolla el Programa Micro a la Pyme, que ayuda a la formalización de emprendedores, y hace cinco años que sostiene Buenos Negocios, un ciclo de charlas para ganar habilidades empresarias. Para sociedades recientemente formalizadas, ofrece líneas crediticias de hasta $ 100.000. También cuenta con líneas de crédito automáticas de hasta $ 3 millones, programas para el desarrollo de cadenas de valor en el campo y otros préstamos para bienes de inversión y capital de trabajo. Banco Macro, por su parte, acompaña iniciativas de expansión de emprendimientos y desde abril, a través de la Línea Crédito al Instante, ofrece a clientes y no clientes hasta $ 1,5 millón.

Así y todo, muchos siguen excluidos. Con la intención de crear mercado, el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) lanzó Primer Crédito Pyme, dirigido a personas físicas y a sociedades que no hayan tomado créditos a largo plazo desde 2014 y que cuenten con una bancarización mínima. Juan Cruz Malbrán, de la gerencia comercial del BICE, cuenta que los préstamos van entre los $ 500.000 y $ 5 millones, con plazos de 5 a 7 años, con tasas del 16% anual, y cobertura del 80% del proyecto, sin IVA. En fin, todas opciones para evaluar.

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