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Dos publicistas que supieron crear algo más que anuncios

Siendo compañeros en una compañía de publicidad, apostaron por la independencia y con su propio capital solventaron el arranque de una agencia que hoy ofrece servicios 360°.

Tomás Wells y Marcelo D'Abramo tenían 26 años cuando renunciaron a la agencia de publicidad en la que trabajaban para arrancar su propio proyecto: Woonky. Se trata de una agencia, también de publicidad, pero con el foco puesto desde sus inicios en los formatos digitales, y con una mirada 360°. "No sólo hacemos anuncios", subrayan en diálogo con Pyme.
Hoy, ocho años más tarde, los socios tienen dos oficinas, una en Buenos Aires, donde trabajan 25 personas, y otra en Chile, que tiene otros 12 empleados. Este año, teniendo en cuenta la compleja situación económica, prevén facturar, sólo en la sucursal local, lo mismo que en 2015: $ 10 millones.
Woonky surgió cuando Marcelo y Tomás -que hoy tienen 34 años- trabajaban en el mismo departamento de una agencia de publicidad. Mientras Marcelo se encargaba de la parte de ventas, Tomás era el que producía los spots.

Los inicios

La dupla funcionaba tan bien que, solo con el trabajo de ambos, llegaron a solventar a toda la empresa. "Nosotros somos los creadores", se plantearon en aquel momento y, aún así, no recibían ningún reconocimiento por parte de la agencia. Asífue que, con $ 20.000 que tenían ahorrados y la buena reputación que supieron cosechar, iniciaron su propio camino. Dejaron atrás la relación de dependencia, alquilaron un monoambiente en el barrio de Palermo y contrataron a un contador para darle forma a su sociedad.
Desde el primer momento, ambos sabían que iban a poder vivir de Woonky. "Ese fue el éxito del negocio", asegura D’Abramo. Aunque fue todo un desafío: cuando arrancaron, apenas comenzaba a gestarse el emprendedorismo vinculado con la tecnología. De hecho, sus conocidos, al verlos tanto tiempo frente a la computadora ¡pensaban que reparaban equipos! Pero ellos se dedicaban a innovar en la comunicación que las empresas establecen con sus consumidores, a partir de plataformas digitales.

Una industria compleja

"Nos costó mucho meternos en un mundo monopolizado por grupos tan grandes", reconoce D'Abramo. Aún así, ya sus primeros trabajos fueron para compañías de la talla de la marca de cervezas Corona, las zapatillas Converse y la casa de indumentaria Bolivia. "Tuvimos la suerte de trabajar con clientes grandes. Ya nos conocían y tenían referencias nuestras", dice Marcelo, y considera que esto tuvo que ver con la reputación que lograron consolidar mientras trabajaban en la agencia.
Además, aseguran que son sus clientes quienes los ponen a la altura de las agencias que, para ellos, "son gigantes".

La estrategia

Para ambos, estar a la par de aquellos gigantes que tradicionalmente conformaron la industria tiene que ver con las soluciones que brindan desde sus inicios, siempre con la mirada puesta en la innovación. Pero además, porque le ofrecen un grado de atención y de compromiso muy elevado a cada uno de sus clientes. "Se les asignan los mejores recursos a todos los proyectos: grandes y chicos", garantizan los socios fundadores.
A esto agregan un plus: ambos se involucran en la mayor parte de los trabajos, para que sus clientes se sientan más seguros. Y es que, de esta manera, saben que las campañas estarán en manos de los recursos humanos con mayor experiencia dentro de la agencia.
Woonky tiene al momento nueve clientes fijos, además de otros cuatro con los que trabajan por proyectos. Algunos de ellos se encuentran ubicados en países como Estados Unidos, Canadá o el Reino Unido. Para cada uno de ellos diseñan campañas en redes sociales, vía pública, publicidad gráfica o bien comerciales para radio o televisión. Todo depende de la estrategia.

Emprendedores natos

Los fundadores de Woonky no vienen del mundo empresarial. Más bien, todo lo contrario. Marcelo es hijo de docentes y el padre de Tomás trabaja en una radio en Misiones, mientras que su madre es ama de casa. Además, ninguno terminó la carrera por la cual apostaron. Por cuestiones económicas se vieron obligados priorizar el trabajo frente a los estudios. Por eso se definen como "autodidactas". Marcelo siempre se enfocó en aprender todo lo relacionado a la parte administrativa, mientras que Tomás se dedicó a incursionar en temas de programación.
De todas maneras, ambos tuvieron su paso por la universidad y, en el caso de Tomás, que había empezado a estudiar Administración de Empresas, por estos días la retomó, pero de forma online. Marcelo, en cambio, dio varias idas y vueltas: pasó por Publicidad, Administración de Empresas, Abogacía e Ingeniería en Sistemas, pero no terminó ninguna. Y es que la filosofía de la dupla dice algo así: "Preferimos ser expertos en lo que hacemos antes que tener una carrera universitaria".

Déborah de Urieta

Ficha

- Fundación: 2008
- Sector: Publicidad
- Empleados: 37
- Facturación anual
estimada: $ 10 millones

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