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Dificultades para ser competitivos

La producción manufacturera está relegada a causa de los altos costos y la carga impositiva. Retos mayores para ganar productividad.

Dificultades para ser competitivos

La fuerza laboral argentina tiene salarios de países con ingresos medios, pero su nivel de productividad es baja y parecida a la de economías menos desarrolladas. Esto conduce a una baja competitividad y, a futuro, puede producir dificultades para no perder terreno frente a productos importados. Así lo lee Abeceb en su ranking de competitividad para el sector manufacturero, teniendo en cuenta los costos laborales y la productividad. Allí, el país figura en el 25° puesto sobre 26 economías contempladas.

El retraso se da porque la Argentina mantiene desde 2004 un nivel de productividad casi estanco, mientras que otros países fueron progresando o incluso duplicaron su productividad. Por la "sustitución de importaciones", muchas industrias perdieron el ritmo de la sana competencia y con la normalización del comercio y la llegada de nuevos productos, los empresarios se dan cuenta que les falta tecnología y maquinaria para producir más y mejor. Tras varios años, la mirada vuelve a posarse en la productividad.

Sed que no logra saciarse

Si baja la inflación y llegan dólares, el peso argentino se reapreciará, lo que restará competitividad en materia de costos. Para crecer a mediano y largo plazo, las pymes tendrán que invertir en bienes de capital, capacitar a su personal y reducir los costos logísticos y en otras áreas, intentando en muchos casos no tocar el empleo. Para Alberto Schuster, director de la Unidad de Competitividad de Abeceb y responsable del informe, la solución pasa por intervenir en los factores que potencian la productividad. "Necesitamos invertir en maquinarias más modernas y dispuestas para gente capacitada. También se ayuda cuando un país construye infraestructura, reduce la burocracia, baja la carga impositiva, educa mejor a la gente y utiliza la última tecnología", resume Schuster.

El problema, según Juan Pablo Ronderos, gerente de Nuevos Negocios de la mencionada consultora, es que el financiamiento al que acceden las pymes es muy pequeño y malo. "El sector financiero es muy chiquito y acumula gran dificultad para acceder a créditos. Estamos previendo un escenario donde van a llegar inversiones, y nos damos cuenta que el sistema financiero no está preparado para recibir semejantes montos de inversión. Esto va a ser un problema en los próximos meses, porque no hay instrumentos para canalizar el dinero que llega y quiere invertirse en activos reales", vaticina Ronderos.

Esto ocurre, claro está, con los que no están "flojos de papeles". Para los que sí, se entra en una encrucijada. "Por la enorme presión impositiva, muchas pymes caen en la informalidad y al no presentar balances, ningún banco les entrega una carpeta de créditos", explica Ronderos. Las pymes industriales ya deberían empezar a encender los radares si planean en el corto y mediano plazo una apuesta para mejor.
Ezequiel M. Chabay

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