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De China a la Argentina,con juguetes multifunción

Mauro Berenstein sumó experiencia en una compañía marítima hasta que se volcó a importar juguetes en 2008. Este año, con marca propia, sumará ingresos por $ 5,1 millones.

De China a la Argentina,con juguetes multifunción

Al volver de su primera visita a China, Mauro Berenstein se sentó frente a una pila de catálogos para decidir cuál de todos los productos iba a comenzar a importar. Corría el año 2007 y se inclinó por las alfombras musicales para niños. Casi ocho años después, Zippy Toys es la marca con la cual Berenstein comercializa una variedad de más de 35 productos y proyecta cerrar el año con $ 5,1 millones de facturación versus los $ 3 millones que anotó en 2014. "Después de la primera tanda de productos, donde las alfombras superaron el furor inicial, encontré un nicho de mercado desatendido que consiste en los juguetes didácticos multifunción para la primera infancia. Esto fue hace tres años", recuerda el empresario con depósito propio en Villa Luro, donde este año, desembolsó $ 1 millón (fondos propios) en la compra de un autoelevador y estructuras metálicas. "Ahora, viajo dos veces por año a China donde, en inglés y a través de fotos, puedo comunicarme con los fabricantes para desarrollar nuevos productos. Por otro lado, a través de un trader chino compró los productos y los iba importando a medida que me aprobaban las DJAI", dice Berenstein y completa su estrategia de negocio: "Esto es útil sobre todo para lograr mejores precios por volúmenes e ir importando a medida que lo demandan los consumidores en el mercado local".

Los inicios del puerto

A pesar de que su familia nada tiene que ver con la actividad marítima, Berenstein trabajó en Maruba, la compañía naviera más grande de la Argentina, desde que tenía 18 años y hasta llegó a ser jefe de Línea a los 25. "A partir de mi interés emprendedor, decidí correrme de la empresa pero no de la actividad. Lo primero que hice fue trading, buscando productos en el exterior para empresas locales, es decir, coordinaba fletes. Sin embargo, al no tener la respuesta esperada, decidí empezar a importar por mi cuenta", resume esos años de cambio. Tras el primer contenedor con 1.200 alfombras musicales, intentó comercializarlas en una góndola del Abasto. "Éramos prácticamente monoproductos y no resultó. Por eso, al año y medio decidí volcarme a generar un canal propio con jugueterías", afirma quien hoy suma 416 clientes en todo el país. "Vender se vende todo, pero lo importante es el canal y eso me llevó más de cuatro años desarrollarlo. No es tan sencillo generar una red de confianza. A su vez, tengo mi alma de nene y me gusta mucho el mundo juguetero, por eso no me imaginó cambiando de rubro", reflexiona quien, en Maruba, sumó experiencia como líder al tener tres personas a cargo. Previamente, fue mago en fiestas infantiles, disfrazado de Tortuga Ninja, lo que le permitió romper "la barrera de la vergüenza y dialogar con la gente".

Las circunstancias

"Me cansé de la gente que solo se queja y prefiero adaptarme a las reglas de mercado", afirma Berenstein. "Desde un comienzo, busqué todos los créditos para capital de trabajo que existen y los tomé todos. A su vez, cumplí con los pedidos de la Secretaría de Comercio que lideraba Guillermo Moreno, como sumar empleados o hacer inversiones", explica quien también sumó la distribución de un producto nacional: Rasti. En cifras, aún más del 90% de las ventas de la empresa pasa por productos importados con marca propia.
En vísperas de nuevas medidas económicas, el empresario evalúa su accionar con la mira puesta en el próximo año: "Si las importaciones se cerraban, cumplía con los requisitos para seguir importando y, si de lo contrario, se abrían a tal punto que lleguen los grandes actores internacionales, invertí en publicidad televisa, como en Disney, para posicionar la marca".
Berenstein reconoce que como pyme, supo adaparse al esquema de los últimos años, logrando que éste no lo perjudicara, cumpliendo con los requisitos e importando cerca de 10 contenedores al año. La apuesta ahora pasará por saber volver a adaptarse.

FICHA

- Fundación: 2008.
- Inversión (último año): $1 millón
- Empleados: 9
- Facturación 2015 (p): $ 5,1 millones

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