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Cuando la creatividad se adquiere jugando

En vías de incentivar la imaginación, hace 13 años, Karina Guterman y Roxana Frydlewsky crearon colecciones de productos, de corte didáctico, para jugar.

Karina Guterman y Roxana Frydlewsky.

Karina Guterman y Roxana Frydlewsky.

La intención de incentivar la imaginación y la creatividad de los chicos fue los que motivó a Karina Guterman y Roxana Frydlewsky a reunirse y pensar un proyecto en conjunto. Jugamas es una empresa que diseña y comercializa juegos que tienen por objetivo volver al encuentro con distintos materiales y sensibilizar los sentidos. No hay un paso a paso sobre cómo se debe jugar, sino que se promueve la exploración de cada chico. Los productos invitan a padres e hijos a reunirse para crear juntos. Los juegos abren la posibilidad de diseñar un objeto que luego podría ser utilizado.

Frydlewsky es psicopedagoga y trabajaba con chicos a través del arte. Hacía actividades en museos o para empresas. En 2001, se planteó la necesidad de comenzar nuevos desafíos y tomar las riendas de un proyecto personal. Guterman es psicóloga, ejerció la profesión y trabajó 20 años en la Bolsa de Comercio. En 2001, cuando nació su hijo más chico, dejó de trabajar.

En 2003, ambas se conocieron en el jardín de infantes al que llevaban a sus hijos. Entre charlas, se sintieron identificadas con la necesidad de cambiar de rumbo. "Surgió la idea de condensar en un producto lo que veníamos haciendo con manualidades y arte. Se nos ocurrió hacer un juego. Empezamos con dos modelos: uno para hacer hebillas de pelo y otro de jardín que venía con macetas, tierra, semillas y materiales para decorar", cuenta Frydlewsky.

En un principio, dedicaron mucho tiempo a pensar el packaging. Querían que el diseño y la creatividad pudieran apreciarse con solo ver el producto. "Investigamos materiales hasta que salió el concepto de las cajas", dice. Para ellas, fue importante que las cajas donde se guardan los materiales fueran de buena calidad para que, una vez agotados los juegos, pudieran ser utilizadas para guardar diferentes cosas. "La idea es ofrecer a los chicos materiales e ideas. Todo está bien presentado. En la tapa de la caja se muestran ideas de productos terminados. Decidimos invertir mucho en el packaging. Buscamos una diseñadora que fuera ilustradora también", agrega Guterman.

Nuevas dimensiones

La responsabilidad social es parte del ADN de la empresa. Desde el inicio, colaboraron con dos fundaciones. Una es Huerta Niño, que trabaja desde 1999 para aliviar la malnutrición infantil en la Argentina, mediante la construcción de huertas de una media hectárea en escuelas rurales de zonas desfavorecidas.

Jugamas, que en 2015 facturó $ 2,9 millones y en emplea a una persona, más allá de las dos socias fundadoras, se comprometió a donar un porcentaje de las ventas y algunos juegos. "Difundimos el proyecto en la caja del juego de huerta, contamos cuál es su misión y por qué los apoyamos. También, fuimos las pioneras en armar juegos, donde los chicos podían armar su propia huerta en su casa. El juego viene con cuatro tipos de semillas", explica Frydlewsky.

Además, desde el inicio, Jugamas se vinculó con la fundación IDEL, que promueve la inclusión laboral de personas con discapacidad. La organización tiene una sede en la que se realizan trabajos para empresas que tercerizan parte de su producción. Es un taller de producción protegido, que factura por trabajo terminado. Jugamas les envía parte de los juegos, y en IDEL los embolsan y etiquetan. En las cajas también se difunde el proyecto de IDEL y la importancia de la inclusión.

"Empezamos el proyecto con ahorros personales. Primero, invertimos en dos modelos. Hicimos 500 cajas de cada uno. Teníamos los juegos en el baúl del auto y salíamos a ofrecerlos. Armamos las cajas en nuestras casas. El tema del espacio fue un primer desafío. Les pedíamos a nuestras familias lugares para que nos guarden las cosas y nos reuníamos en bares. En segunda instancia, alquilamos un lugar chiquito y hace cinco años alquilamos una casa, donde podemos guardar toda la producción y tenemos una oficina", dice Guterman.

Work-life balance

Otro desafío fue el balance de vida profesional y familiar. "Tenemos hijos de la misma edad y, al comenzar el proyecto, sabíamos que la familia estaba primero. Acá no hay que dar explicaciones, no hay horarios que cumplir. Antes era más complicado. Hoy la prioridad sigue siendo la familia, pero no nos insume el mismo tiempo", cuenta.

Los juegos de Jugamas se comercializan en jugueterías, lugares de diseño y algunas librerías. "El público que va a comprar un libro es el mismo que elige este tipo de juegos porque está pensado como una actividad educativa. La juguetería didáctica es algo que creció a la par nuestra. Giro Didáctico recién empezaba y hoy tiene más de 50 sucursales. Este concepto del juguete fue creciendo. Las propuestas permiten que el chico se siente a crear", detalla Frydlewsky.

"Los juegos que más se venden son la caja para armar aviones de madera balsa y la que trae materiales para hacer hebillas para el pelo. El juego de jardín es muy popular entre las empresas como regalo corporativo. Los productos coinciden en precio y formato", acota Guterman.

El próximo desafío de las fundadoras de Jugamas es desarrollar una segunda línea para vender en supermercados con un packaging diferente. "Queremos armar una línea que pueda ir por otros canales de comercialización", dice Guterman. También quieren empezar a armar la venta vía web y una línea nueva específica de huerta con una maceta con cierto diseño especial.

"Desde el Plan Nacional de Diseño de la Secretaria de Industria, nos asignaron un diseñador, que evalúa nuestra empresa, el concepto y nuestra competencia. Nos hace un informe con un estudio de mercado. A partir de ahí, la idea es seguir capacitándonos. Vamos a formarnos más como emprendedoras, junto con un coach", cierra Frydlewsky.

Ficha

- Fundación: 2003.
- Fundadoras: Karina Guterman y Roxana Frydlewsky.
- Fundaciones con las que colaboran: IDEL y Huerta Niño.
- Productos: 32.