Cómo posicionarse para la economía que viene

Los próximos 12 meses pueden cambiar el juego también para las pequeñas y medianas empresas. Sepa en qué sectores prometen estar las ganadoras y por qué petróleo, tecnología y servicios pican en punta, para un 2015 que no escatimará en desafíos.

Las respuestas a los interrogantes de la economía parecen sumar tan sólo nuevas incógnitas en los números de la macro argentina. Las pequeñas y medianas empresas no son in|munes a los vaivenes que enfrentan las distintas variables económicas, como el tipo de cambio, la inflación, o las medidas que puede aplicar, reforzar, aliviar o revocar el Gobierno. El Presupuesto Nacional para el 2015 prevé un crecimiento del PBI de 2,8%, inflación de 15,6% y un dólar a $9,45. Sin embargo, las consultoras privadas reflejan otras cifras.
Para el presidente de la Fundación Observatorio Pyme, Vicente Donato, las empresas están bailando sobre el Titanic, por lo que algo habrá que hacer. El mecanismo de ajuste de las pymes es la rentabilidad porque los puestos de trabajo tienen lugares asignados específicos a diferencia de una gran empresa, que puede recortar personal. La resistencia de estas pymes familiares puede terminar con el cierre, porque su margen de ajuste termina cuando los números en rojo ganan. Es cara o seca, reflexiona el especialista. "Las pymes ya no tienen resto para tolerar este contexto y se les va a complicar hasta 2016, porque, desde 2009, se advierte que no generan nuevo empleo", advierte Donato, que, junto a Marcela Cristini, de FIEL; el economista Luis Secco; Pablo Furnari, especialista en Comercio Exterior; y el abogado Juan Ignacio Raskovsky, repasa los posibles escenarios que enfrentarán las pequeñas y medianas empresas locales, y cuáles tienen más posibilidades de salir ilesas de las arenas movedizas.

Primero llegan los buitres

"El año 2015 no se presentaría muy diferente a lo que sucedió en 2014. Si finalmente se produce alguna novedad en el frente de los holdouts, el arreglo llevará tiempo y difícilmente la restricción de divisas se convierta en una llegada de capitales", comienza Cristini, economista de FIEL. "Esta misma restricción podría llevar a un ajuste cambiario, resistido por las autoridades, que ayudaría a los exportadores pymes industriales. Sin embargo, no se debe esperar que su principal mercado, Brasil, logre un despegue más allá de un modestísimo crecimiento (1%)", adelanta.
Secco repasa que, en términos de expectativas, el Gobierno las manejó de un modo que hace pensar en que habrá un cambio de escenario de la mano de las negociaciones con los holdouts. Eso es lo que dicen el Ministro de Economía y funcionarios cercanos a la Presidenta, pero, en declaraciones públicas recientes, se plantearon algunas dudas al respecto. Lo cierto es que "tarde o temprano habrá una corrección". Sin embargo, es un poco más escéptico. "Debido a los problemas macro del país, un acuerdo con estos fondos sólo compraría tiempo, en tanto y en cuanto se obtenga financiamiento externo en la segunda mitad del año", afirma. Y agrega: "El gasto público y el déficit son el verdadero problema de la economía argentina. Un aumento del gasto en 2015 no sería sólo a través de más emisión, sino también en parte a través de deuda, pero los desequilibrios macro continuarán por ese déficit".
Para Donato, la posible resolución al conflicto con los holdouts es el primer punto a abordar, y sostiene que las probabilidades de que se resuelva este se están alejando. "Más allá de cómo finalice, nosotros tenemos problemas con los precios relativos entre bienes nacionales e internacionales. Por eso, pase lo que pase, en 2015 va a ser primordial resolver la apreciación del tipo de cambio", define.

Verde que te quiero verde

"El Gobierno promete no devaluar, pero hay que ver si puede", dispara Secco al abordar otro de los temas en boga en el mundo pyme. "Si el Gobierno no devalúa, no significa que la inflación vaya a reducirse. Es más, la suba de costos en dólares seguirá creciendo y el tema de regulación no creo que cambie. A su vez, el crecimiento del mundo y en especial de Brasil, nuestro principal socio comercial, está en duda y hay que esperar que va a suceder con la nueva administración", deduce el economista. Cristini anticipa que, tal vez, el Gobierno podría volver a intentar la corrección de las tarifas de servicios públicos (necesaria para una devaluación menos severa). Sin embargo, esto afectaría directa e indirectamente a la producción, vía reducción del consumo privado y aumento de costos.
En el plano exportador, Pablo Furnari considera que los sectores industriales que siempre ganan serán aquellos que logren que sus costos internos prescindan lo más posible de la variación del tipo de cambio. La Argentina, más allá de que haya hecho avances en cuestiones de tecnología, es un sector que depende mucho de insumos del exterior. Y hoy la tecnología trasciende cualquier rubro. "Los sectores que tengan uso intensivo de lo importado en sus procesos productivos serán más afectados que aquellos que no, ante cualquier aumento del dólar", agrega.

Menos containers

"A lo largo de este período, lamentablemente, las exportaciones cayeron y se explican por tres motivos: costos que aumentan en dólares más rápido de lo que pueden aumentarse los precios y socaban la rentabilidad; el nulo o menor crecimiento de la economía brasileña; y las regulaciones, que limitan las exportaciones y que incluso propician cierres, como el caso la láctea La Salamandra", asegura Secco.
Para 2015, según el Presupuesto, las ventas externas representarán unos u$s 82.420 millones y las importaciones demandarán divisas por u$s 73.223 millones, dejando un saldo de la balanza comercial de u$s 9.197 millones, superior al ejercicio 2014.
Furnari no duda que es fundamental resolver el tema de las DJAI (Declaración Jurada Anticipada de Importación). "Nuestro país, como cualquier otro, necesita importar ya que no somos autosuficientes en muchas cosas. Hay exportadores que dependen mucho de partes, piezas, insumos y repuestos del exterior para sus procesos productivos, y muchas veces sus exportaciones se ven retrasadas por alguna DJAI que no sale, retrasando su producción", explica.

En el podio

Si no todo lo que brilla es oro, tampoco tropezón significa caída. "La principal ventaja del emprendedor versus el resto de las empresas medianas y consolidadas es el poder de adaptación y giro, porque tienen una estructura más chica y eso genera oportunidades, por eso los emprendedores deben plantear este año como una oportunidad", señala Juan Ignacio Raskovsky, asociado al estudio Raskovsky y Asociados, que atiende a numerosas pymes (ver recuadro).
En esa línea, Donato asegura que los sectores que hoy funcionan relativamente bien seguirán andando bien el resto del año, sin embargo, no duda en afirmar que la crisis es más profunda que los números expuestos por el INDEC. Sobre todo porque esos indicadores se basan en las grandes empresas, en cambio, las pymes tienen una situación más acentuada, junto con la caída de las exportaciones.
"El sector de los textiles, calzados y prendas de vestir no está bien y no tiene buenas perspectivas tanto externas (precios relativos) como internas, porque necesitan un shot modernizador en la gestión", explican desde el Observatorio PyME. "Algo parecido sucede en bebidas y alimentos", agrega Donato y continúa con un análisis para lo que viene.
Este año el mercado interno no será un gran dinamizador porque los salarios reales no van a aumentar (se ven, incluso, números negativos) y eso repercutirá en el consumo. En el plano externo, los industriales tienen 5% de retenciones, algo que podría reverse, coinciden los especialistas.
Según Donato, el sector de los químicos está mejor que el resto porque son exportadores netos, son modernos (tienen certificaciones de calidad, gestión de clientes, manuales de procedimientos) y más dinámicos. "Eso les permitió perder menos competitividad que el resto", destaca. "Los alimentos también tienen balanza comercial positiva, pero son pocas las empresas que exportan y representan un 20% de las ventas", agrega el economista (ver gráfico).
"Software y servicios informáticos, también tendrán un buen año versus las fabricantes de industrias vinculadas del sector. Sin embargo, el primero tiene menos personal. Esto genera una fractura creciente entre las dos industrias", señala Donato.
Para Cristini, las pymes enfrentarán un año de desafíos varios. Por una parte, la situación de 2014 estuvo caracterizada por una demanda restringida, con caída de las exportaciones y desaceleración del consumo privado. El único motor de la economía fue el gasto y la inversión pública, que no alcanzó para evitar la recesión con caída del Producto Bruto Interno. La economista es pesimista respecto a la posibilidad de reacción de las pequeñas y medianas firmas en un año electoral.
"Hay sectores que continúan con buena salud, como los servicios petroleros, que incluso crecen y las expectativas hacen pensar que continuarán con esa tendencia. Pero está restringido a un punto geográfico específico: Vaca Muerta", explica Secco y alerta, como posible amenaza, un cuello de botellas por falta de financiamiento. Como contrapunto, Secco señala que los sectores más complicados son las pymes que importan, porque se les hace difícil obtener dólares, como los productores de autopartes, el sector electrónico de Tierra del Fuego y empresas químicas, es una falta de divisas y no por falta de competitividad.
Finalmente, los negocios vinculados al turismo pueden verse beneficiados por un mini boom interno producto de la imposibilidad de viajar al exterior y, a su vez, porque es más económico hacer turismo localmente. Eso atraerá también a turistas de países limítrofes, que notaron que pueden beneficiarse, incluso, con el cambio oficial.
Furnari coincide con la apreciación de sus colegas al observar posibilidades crecientes en sectores como servicios, software y diseño, porque tienen una mejor posición que hace algunos años. "Me ha tocado estar en viajes de negocios con empresarios de estos sectores donde cada vez veo mayor receptividad en el exterior", acota e incita a los empresarios a salir al mundo. "Siempre es el momento de buscar insertarse en otros mercados. La Argentina debe pensar a la exportación como parte estructural de la actividad industrial y no como negocio marginal dependiendo o no exclusivamente de la situación de contexto. Si tomás a un país con mentalidad exportadora como ser los de Oriente, el momento es siempre. No se ganan mercados de un día para el otro", explica. "Debe haber, por un lado, un contexto que obviamente te facilite el camino, pero, por otro lado, una firme convicción exportadora que no te haga pensar en exportar en momentos de bonanza sino todo el tiempo", agrega el especialista en Comercio Exterior, que resume en confianza, previsibilidad, mejora de costos, menos burocracia y, por sobre todo, una conciencia exportadora definitiva, los must para que las pymes definitivamente despeguen.
Para Donato, la devolución de impuestos, y una política crediticia (desde el Estado) para dinamizar los distintos sectores son fundamentales de cara a un año con turbulencias.

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