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Cómo dar la charla de tu vida

Prepararse hasta el agotamiento, ser un poco actor y creer en lo que se cuenta, las claves para dar charlas TED o estilo Pecha Kucha. Los modelos para saber motivar y transmitir en la vida empresarial.

Cómo dar la charla de tu vida

Inma Puig, la responsable de Relaciones Humanas Deportivas del Barcelona se paró frente al auditorio. Casi sin moverse y sin soporte visual alguno, empezó a hablar. No mencionó al mítico Barca ni una vez, pero, con su carisma y su sonrisa agradable, dejó mudos a los porteños presentes en esta edición de Tedx Buenos Aires. La pregunta que sobrevolaba su presentación es cómo genera esa atención. "No se trata de tecnología, sino del relato, de la historia y del vínculo con el público", cuenta Ana Renedo, de Up Consulting, quien presenció la escena. "Uno debe prepararse, elegir los temas, enfocarse, estudiar, elegir los elementos de apoyo y asegurarnos de que sabemos utilizarlas. Pero, sobre todo, hay que confiar en que uno es capaz de hacerlo", completa.


De la mano de las charlas TED, hablar en público se volvió algo cool y un formato de 18 minutos que se propaga, desde que a mediados de 2006, empezaron a estar disponibles online. Otro formato de mucha difusión en los últimos años es el PechaKucha (en japonés, charla o parloteo). Nació en Tokio entre jóvenes emprendedores y se viralizó. El formato se describe como 20 x 20, esto es, a cada presentador se le permite usar 20 diapositivas, cada una se muestra durante 20 segundos. Así, cada presentación dura no más de siete minutos. Cada evento, consta normalmente de 14 presentaciones. "Evidentemente, hay una TEDificación en los discursos. Creo que TED captó bien que la gente quiere más foco y menos tiempo", dice Alejo Canton, CEO de Vistage y creador de Connecting Ideas, evento que va por su tercera edición.


El fenómeno impulsó la demanda de entrenamiento para hablar frente a auditorios por parte de empresas y organizaciones. El crecimiento evidencia que la conexión se convirtió en una habilidad más en un mundo corporativo en pleno cambio.


De todos modos, los expertos advierten que "no todo" el estilo TED es trasladable al ámbito empresarial. "Los discursos buenos, más que informar, tienen que movilizar e inspirar", dice Sergio Meller, coach de oradores. "La charla puede generar entusiasmo, adrenalina, bronca. Pero no podés movilizar a otro si no te pasa a vos", resume. Por su parte, Silvia Marra, coach ontológico, actriz y directora de Sinpausa-Consultoría Creactiva, agrega: "No sirve copiar. En cada presentación, vos sos el mensaje. Todo lo que no es genuino aleja, no genera empatía ni credibilidad. No hace falta "hacer, demasiado, sino ser".


Damián Starkman, consultor y profesor en el Master en Marketing y Comunicación de la Universidad de San Andrés, coincide. "El desafío más grande hoy es conectar con el público. Una vez que lo lográs, la magia sucede. No importa si estás en un auditorio de 30 personas o de 1.000. Se nota. Las expresiones, los gestos, la actitud frente al orador. Entender por qué están ahí y qué podes aportarles es imprescindible y un trabajo previo que no se vé. Es planificación y empatía", afirma.

Una nueva realidad

Lo que más le cuesta a la gente es lograr conexión entre lo corporal-gestual-emocional con lo verbal. "En general, hay mucho registro y atención a lo verbal, a la palabra hablada, es decir, a la construcción del mensaje. Pero, hay poco registro de lo no verbal y eso debilita el impacto de la presentación", indica Marra.


Un estudio muestra que los argentinos miramos nuestro celular hasta siete veces por hora. "No discriminamos. Lo hacemos en reuniones de amigos, mirando televisión y, por supuesto, en presentaciones", comenta Gabriel Curi, director de la Licenciatura en Comunicación Publicitaria e Institucional de la UCA.


"Hay que aprender a convivir con esta realidad. Hoy, todos competimos con el celular y, por eso, es que debemos hacer exposiciones más atractivas que lo que muestra en ese momento Facebook o el WhatsApp", completa. Una forma de neutralizar al celular es incorporarlo. "En vez de proyectar un Powerpoint, una posibilidad es darles un link a los asistentes para que sigan la presentación con su dispositivo móvil. Una alternativa para ello es la solución Sway", aconseja.


Otro de los factores que atentan contra la atención del auditorio es el solapamiento entre el discurso del orador y el texto que se incluye.Varias investigaciones en el marco de la Teoría de Carga Cognitiva -explica Adolfo M. García, investigador de INECO- muestran que si el mismo material se presenta simultáneamente en ambas modalidades (oral y escrita), la audiencia retendrá menos información. Si se presenta sólo en modalidad oral o sólo escrita, el nivel de comprensión aumenta. Por eso, suelen ser más efectivas las presentaciones que incluyen poco texto, resume García. La comunicación vuelve a cobrar peso.
Silvina Scheiner

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