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Comida saludable en clave corporativa

Alejandra Villareal y Héctor Fernández crearon un emprendimiento que lleva canastas de frutas y verduras frescas a empresas. Hoy, tienen 150 clientes y más de 10.000 beneficiarios.

La mala alimentación y el sedentarismo son los principales enemigos de la salud en las empresas. Y, aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda comer cinco porciones de frutas o verduras al día, pocos cumplen con este objetivo. Impulsar un cambio de hábitos, para reemplazar el snack y el alfajor por opciones más saludables, como ensaladas, cereales, jugos y frutas, fue el objetivo que se propusieron Alejandra Villareal y Héctor Fernández con Directo de Huerta, un emprendimiento que empezó a diseñarse en 2008 y, tras ensayos, trámites y ajustes en el modelo de negocio, se afianzó en 2010.
“Me pasó de proponerme hacer dieta y sucumbir en el intento ante la proximidad del kiosco”, cuenta Villareal. En 2008, a partir de quedarse sin trabajo por una reestructuración, empezó a pensar en un emprendimiento por cuenta propia. La idea de llevar canastas con frutas y verduras frescas a las oficinas cobró forma. Entonces, contactó a Héctor Fernández, un amigo de la familia, que estaba por jubilarse, y juntos armaron un plan de negocios.
Comenzaron con una inversión de $ 100.000 (propios) para armar la web y contratar un vehículo para transportar la mercadería, y empezaron a ofrecer el servicio en firmas que conocían. La tendencia se estaba haciendo fuerte en países como España y Chile, y aquí estaba llegando de la mano de firmas tecnológicas.
Hoy, emplean a 15 personas, que realizan las tareas de compras, selección y reposición en las oficinas. La compañía tiene 150 clientes corporativos y beneficia a más de 10.000 empleados por mes. Este año, proyecta facturar $ 1,2 millón.

A domicilio
“Preparamos las bandejas y canastas de frutas de estación y las disponemos en los espacios de trabajo”, explica Fernández. “La ubicación de las frutas es importante, ya que deben estar al alcance de todos”, dice Fernández. “Armamos canastas con frutas y verduras de estación, según la cantidad de empleados. Tenemos opciones premium, y en otoño e invierno, sumamos cereales y frutas secas”, apunta Villareal.
También, ofrecen ensaladas, regalos corporate y catering con barra de jugos y desayunos, a pedido. Hoy, tienen 150 clientes, desde oficinas con 10 empleados, hasta compañías de seguros, tecnológicas y petroleras con más de 500. El kit básico es una canasta con 30 frutas, que se lleva semanalmente, hasta cajones con 1.600 frutas, que se reparten tres veces por semana.
Se abastecen de productores de la zona de Escobar y San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, y las mini hortalizas para ensaladas se traen de Tres Arroyos.
El proceso de armado de las canastas comienza en la víspera a ser distribuidas. “Para asegurarnos que los productos estén frescos, los compramos el día anterior. Por la tarde, hacemos la selección y armado de las canastas, que se cargan en camionetas a la madrugada”, cuenta Villareal.
A mediano plazo, planea ofrecer el servicio a establecimientos educativos. En países como los Estados Unidos, hay leyes que obligan a la instalación de ‘kioscos saludables’ en las instituciones educativas.
En la Argentina, la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y San Luis, entre otras, impulsan la instalación de kioscos saludables en escuelas, pero “uno de los obstáculos es la reticencia de los kiosqueros a vender frutas por unidad", confiesa Villareal.
Los emprendedores están en tratativas con un colegio de zona Norte, donde manejan dos alternativas: “proveer frutas de estación al kiosco escolar o colocar carritos ambientados, con personal propio”, dice la emprendedora. En este caso, se venderían como una opción más saludable a la convencional. El próximo desafío es hacer foco en esta tarea que implica, más allá de un negocio, generar hábitos de alimentación saludable en los más chicos.
María Gabriela Ensinck