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Carlos Cleri, escritor y consultor

Especializado en Planeamiento Estratégico y con experiencia como empresario, en la función pública, bancos y consultoría, Carlos Cleri analiza las estrategias de crecimiento en las pequeñas y medianas firmas. Qué diferencia a la compañía ‘bambú’ de la ‘bonsái’.

En su más reciente libro, Estrategia Bonsái y otras estrategias para el desarrollo de las pymes (Granica), el consultor Carlos Cleri afirma que para las pequeñas y medianas empresas, muchas veces tratadas como "réplicas enanas de una mega corporación", la mejor forma de sobrevivir en un mercado tan concentrado como el argentino es permanecer pequeñas. "La pyme es una unidad especial dentro del entramado económico, que existe porque son actividades que la gran empresa no puede hacer bien. Esa es su esencia: no debe tratar de crecer porque, si lo hace, se mete en conflicto con los grandes y va a perder", sostiene Cleri.

- ¿Cómo se logra seguir siendo pequeño en un contexto donde, supuestamente, lo correcto es crecer?
Ese es el error de concepción: no hay que preocuparse por crecer porque el negocio no es ese. En un mercado que tiende a la concentración, si uno quiere crecer termina perdiendo. Lo que te salva es estar en espacios reducidos, fortalecerse ahí y hacerse mejor y diferenciarse a través de una buena gestión. De pronto, si se tiene excedente, dedicarlo a otra actividad parecida. En más del 90% de las empresas la esencia es ser pequeña, entonces, hay que trabajar en eso.

- ¿Permanecer pequeño implica mantener una facturación también pequeña?
Naturalmente, pero depende de la actividad. A lo mejor, con una empresa pequeña facturás mucho por lo que estás haciendo. Lo importante es la relación entre la inversión y la rentabilidad. No creo que el objetivo único de las empresas sea la rentabilidad sino que cumple una función social: crear bienes y servicios para satisfacer las necesidades de la comunidad. La empresa es un grupo de personas que sigue un objetivo económico: satisfacer las necesidades de la sociedad.

- ¿Qué es el la estrategia del Bambú Dorado?
Es la que está destinada a empresas que van a crecer porque desarrollan alguna innovación que pega en el mercado. Empiezan en un galpón y se convierten en un monstruo. El bambú, durante siete años, no crece y va tirando raíces que son las que les permite, más tarde, en pocas semanas, crecer 35 metros y mantenerse erguido. Muchas veces se crece en el momento equivocado y se termina cayendo; uno tiene que planificar el crecimiento. Incluso puede producirse la transferencia de la empresa por la llegada de alguien con espalda de capital que la compra; con lo cual se puede empezar con una escalada desde otro lugar .

- ¿Cómo distinguir si una empresa es un bonsái o un bambú?
Lo de ser bombai hay que hacerlo mientras se es chico. Cuando se ve que se va entrando en una línea donde se empieza a ubicarse en el mercado con una demanda creciente hay que cambiar y meterse en la otra estrategia, porque se está ante algo que se da uno en un millón. Los casos que van hacia un proceso de crecimiento son escasos. Además, te das cuenta cuando estás sobre una innovación tecnológica que rompe un mercado.

- ¿De qué trata la estrategia de los cultivos asociados?
Este modelo es común a todos. Hay que pensar que el de al lado no es un enemigo sino que existen campos de colaboración: con los proveedores, los clientes, empresas parecidas a uno, el Estado, la academia, etcétera. Hay que buscar una manera de provocar un acercamiento que permita fortalecerse. Las empresas funcionan en cadenas, no solas.