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Calzados, un sector que ansía pisar fuerte

La caída del consumo los afecta tanto como las importaciones. No obstante, a la espera de que la macro se acomode, los pequeños y medianos jugadores evalúan alternativas para salir adelante. Los retos que tienen.

El cambio de Gobierno y el trasvase a un modelo nuevo impactan de diverso modo en la economía real. Los sectores más sensibles y que se expandieron bajo el paño de la sustitución de importaciones parecen ser los más temerosos al cambio. En este contexto, la industria del calzado vive un presente de preocupación y un futuro de incertidumbre.

De acuerdo con un estudio de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), el sector concluyó 2015 con 125 millones de pares fabricados y 22,5 millones importados, lo que da cuenta de una buena performance. Pero los empresarios reconocen que el camino por recorrer a pie no será tan llano como el que transitaban y, tras el crecimiento del 4,2% en la producción, ahora viven una retracción.

El volumen de producción subió 5 millones respecto al trienio inmediatamente previo, cuando la manufactura estaba anclada en los 120 millones. La mejora respondió, según IES , a la recuperación de la demanda, ya que los ajustes salariales favorecieron el poder de compra de los consumidores y provocaron -en un año de elecciones, con inflación contenida y emisión mediante- un aumento del consumo más acentuado en el segundo semestre.

El consumo, la llave del ciclo económico clausurado el 10 de diciembre, se elevó 8,3% respecto a 2014 y permitió ventas por 147 millones de pares. La evolución positiva de la demanda fue abastecida con productos locales pero también con los 22,5 millones de pares ingresados por aduana, un 32,8% más de duplos extranjeros que en 2014. Así, la participación de productos importados pasó al 15,4% en 2015. Pese a la aprobación de DJAI, no se observa una entrada indiscriminada de productos, aunque sí un sobrestock, indican los entrevistados.

En tanto, el consumo aparente por habitante, que en 2015 quedó en 3,5 pares, podría oscilar a la baja si la retracción permanece en los mostradores por la erosión de los salarios, la devaluación, la suba de precios y los aumentos que también se verifican en los gastos corrientes.

Qué pasa en la industria

Los primeros datos del año hablan de una retracción del 4,2% en el consumo interno durante el primer bimestre. La consultora Abeceb ubica esa caída en 5% en términos reales. No obstante, el Gobierno se comprometió en reuniones sectoriales a mantener los niveles de importaciones de 2016. En enero y febrero entraron solo 2,9 millones de pares, y a través del Decreto 160/2015 del Ministerio de Producción, se fijó una alícuota del 0% para las exportaciones de calzado y partes de calzado. Cayeron los derechos de exportación, que estaban en el 5%, y ya se aplica un valor FOB mínimo de u$s 13,38 para todo tipo de calzado cuyo origen sea China, excepto para zapatos de ski.

Las autoridades también se comprometieron a trabajar en un programa entre curtidores y manufactureros de cuero para potenciar los mercados externos, buscando, de esta forma, nuevos mercados de colocación.
El producto argentino goza de buena fama, aunque gran parte del cuero de calidad se exporta y la participación de insumos del exterior fue retaceada e impidió la fabricación de productos más complejos, como en el caso del calzado deportivo.

Lo que se pone en juego, según fuentes del mercado, no es poco: actualmente, hay cerca de 2.000 fábricas, predominantemente pymes, que ocupan a 85.000 personas de forma directa e indirecta, y se localizan principalmente en el Gran Buenos Aires, la Capital Federal, Córdoba y Santa Fe.

Sensaciones de los protagonistas

Para Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), el aspecto a atender es la demanda del cliente. "Estimamos que, si el consumo cae más de 12%, se van a producir 15 millones menos de pares a nivel nacional", sentencia el propietario de una fábrica ubicada en Villa Madero. Sellaro también advierte que todo se definirá el próximo mes, cuando los distribuidores y tiendas de venta al público comienzan el período de grandes compras, que se mantiene hasta diciembre.

"Nuestra preocupación más grande es Brasil, pese a que el nuevo Gobierno se comprometió a que ingresen la misma cantidad de pares que en 2015", cuenta el presidente de la CIC, que se muestra cauteloso: "A lo mejor, las cosas cambian; pero para mí, no. El segundo semestre no va a ser un paraíso. Nosotros pagábamos $ 4.000 de la tarifa de luz y ahora estamos abonando $ 24.700. En una fábrica que hace 10.000 pares al mes, esto encarece $ 2,50 cada producto".

Su colega, Miguel Hames, al frente de la Cámara del Calzado de Córdoba, argumenta también al respecto: "La actual gestión permitió el ingreso de pares excesivos en el primer trimestre del año. Esto causó sobrestock en los importadores, que rápidamente colocaron esta mercadería en los comercios con condiciones financieras muy convenientes, y así se llegó a suspensiones de pedidos de mercadería nacional".

Al recorda la política de estos años, el titular de esta cámara que congrega a pequeñas y medianas empreas que producen hasta 200 pares al día añade: "Indudablemente que la sustitución de importaciones benefició al sector, más teniendo en cuenta que en 2002 no se fabricaba nada y había poca tecnificación", argumenta.

Hames detalla que el desarrollo sectorial impactó inmediatamente en las localidades del Interior donde están las fábricas, convirtiéndose en un motor económico de esas zonas. Por el flanco del comercio internacional, este cordobés, propietario de Fabincal (zapatos Scarpino), sostiene que los fabricantes perdieron competitividad ante los aumentos constantes de precios que realizaban los proveedores de materias primas, ya sin competencia externa tras el cierre de las importaciones.

Del otro lado del mostrador

José Lopes, fundador y director de Districalz, es el hombre detrás de la marca deportiva Gaelle, nacida en 1982 y actualmente con cerca de 300 empleados distribuidos en la fábrica, siete locales propios y la distribución. Lopes cuenta que desde octubre a esta parte mermaron los ingresos de pedido que recibe la casa ubicada en la calle Brasil, en el partido Avellaneda. Sucede que los precios se dispararon y que están perdiendo rentabilidad. No obstante, es optimista: "Nuestra ilusión es que pasen estos seis primeros meses, que están siendo duros por los cambios".

El empresario asegura que "hoy hay un sobreofrecimiento de mercadería de marcas muy reconocidas", que exigen que los comercios absorban los productos. Con esta política agresiva, las marcas más pequeñas van perdiendo lugar en las vitrinas de las casas de deporte. "A nosotros nos afecta entre un 15% y un 20% la caída del segmento de grandes canales", asevera.

A pesar de todo, en Gaelle son optimistas. "Estamos preocupados -agrega Lopes-, pero tenemos confianza. La fábrica hizo inversiones en máquinas, tomó personal y creemos que de las crisis vienen oportunidades. Eso sí, tendremos que esperar para sacar alguna nueva línea".

Como representante de las pequeñas tiendas a la calle aparece Roberto Graetz, a cargo de OK-Sport, una cadena de negocios deportivos con 70 locales. Se trata de una cadena integrada por una serie de mandantes, con rasgos de cooperativa. Compran grandes cantidades de calzado deportivo en grupo y luego se la distribuyen, evitando que el pequeño comerciante deba lidiar con la estructura y los requisitos de las grandes marcas.

En el depósito ubicado en La Paternal, a metros del cementerio de la Chacarita, Graetz acomoda cajas y cajas de zapatillas. Su galpón, sobre la calle Ávalos, es escenario frecuente de cargas y descargas de camiones que llevan y traen mercadería. Pero el nivel actual de la demanda ha hecho que la visita de clientes sea menos frecuente. Graetz cuenta que en febrero y marzo "comenzó una baja que recrudeció en abril". Resalta que las grandes marcas ponen precios de venta sugeridos al público y son muy celosos de no vender por debajo de eso. "Los márgenes están establecidos y el markup es bajo. A eso se suma que aumentaron los costos de abrir el negocio y otros gastos corrienets se han disparado", observa.

El empresario ve la solución en una nueva política de incentivo al consumo y las inversiones que produzcan empleo. También ve que los actores de la cadena deben ajustarse. "El consumidor tiene que beneficiarse, y actualmente estamos caros si nos comparamos con otros países. Conozco gente con tres o cuatro locales que está evaluando cerrar porque no le dan los números", comenta.

A pesar de ello, las cámaras y empresarios consultados afirman que el empleo todavía no es variable de ajuste, y que los niveles de demanda se mantienen razonables. Entretanto, muchos locales se mantienen con promociones por liquidación de temporada y aprovechando los planes de financiación que ayudan al cliente a llegar a su par preferido.

Oportunidades ad extra

Con poca demanda interna, los empresarios empiezan a ver qué se puede hacer en el exterior. Sellaro dice que un dólar de $ 15 permite mirar otros horizontes. "Vamos a ir en misión a Chile, a Perú y a Colombia, y estamos buscando agentes de negocios y agregados comerciales para identificar necesidades insatisfechas", adelanta el presidente de la CIC.

"Tenemos el mejor cuero del mundo y, si estamos competitivos, tenemos que tratar de exportar. Ya no tenemos que pagar el derecho de exportación del 5% y tenemos un reintegro de hasta 6%, puesto por este gobierno", completa Sellaro.
Para un mejor desarrollo de la industria del calzado y afines, los entrevistados insisten en asegurar los precios de la materia prima, como el cuero (con muchas diferencias en el precio local y el de exportación), los componentes de los adhesivos y otros insumos sintéticos que provienen del exterior y que, de estar en falta, comprometen el desarrollo local.

Gustavo De Biaggi, gerente de Marketing de Gaelle es contundente: "En los últimos años, en los que se impidió la importación de ciertos insumos necesarios, nos privamos de producir calzados deportivos de mejor calidad, y perdimos oportunidades de competir. Hoy la empresa está bien, pero podríamos haber crecido mucho más sin estas barreras".
La situación se refleja en otras compañías, que se manejan con mesura para no dar pasos en falso. Por ahora, se ajustan los cordones con tal de no aflojar en el camino recorrido y seguir pisando fuerte en el mercado local.