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A la conquista de los pies de los guitarristas de Radiohead y Blur

Los hermanos Miguel y Santiago Canel crearon una firma dedicada a la producción y venta de pedales para músicos. Llegaron al mercado de los EE.UU., Japón, Dinamarca y Brasil. Ya los usaron el bajista estadounidense Tony Levin y Ricardo Mollo.

Los hermanos Santiago y Miguel Canel.

Los hermanos Santiago y Miguel Canel.

La inspiración puede venir de un nombre o de un concepto, que se transformará en un sonido. Envolviendo una melodía, ese sonido, invocado desde una guitarra o un bajo, genera una emoción. Así comienza el proceso de creación de los pedales de efectos de Dedalo FX, la empresa que los hermanos Miguel y Santiago Canel fundaron en 2003 en La Plata.

Esta pyme, que este año facturará $ 1,5 millón, llegó con sus productos a Japón, Canáda, EE.UU., Brasil y Dinamarca. La clave: la experimentación de efectos de sonido que nada tienen que ver con la demanda tradicional de la industria de la música. Músicos como Pablo Mondello, de Massacre; Ricardo Mollo, de Divididos, y hasta Tony Levin llegaron a usar sus pedales made in Argentina.

Germen

Con todos sus ahorros, solo con $ 2.000 de capital, los Canel comenzaron con una producción de 20 pedales. Miguel, guitarrista, tuvo la idea, ya que fabricaba estos implementos para uso propio.
La oportunidad vino con la crisis de 2001-2003. Mientras los productos extranjeros triplicaban sus precios, los hermanos, a través de la innovación sonora, comenzaron a ganarse un lugar. Para sus primeros pasos, eligieron cuatro modelos que se comercializaban a través de avisos en el diario local.

Pero la dupla comenzó a consolidarse como empresa acorde avanzaban los pedidos. Miguel empezó a encargarse de la ingeniería y diseño de los pedales, mientras Santiago se ocupó de la parte comercial, empresarial y de desarrollo de la marca. El traslado a Capital Federal se hizo necesario y montaron su taller en Paternal. "Al principio, lo que nos diferenció de los productos importados fueron los bajos precios de nuestros pedales", cuenta Miguel. "Fue la puerta de entrada. Pero no queríamos que nos consideraran como la opción barata".

El contacto con los músicos les permitía hacer pocas unidades y podían experimentar. "Era una oportunidad para ofrecer prestaciones y sonidos distintos", remarca Santiago. Entre ellos, Máquina del Tiempo, un efecto no muy fácil de hacer de manera casera que emula un delay. Pero cada efecto tiene su fan y no es el rockero más tradicionalista quien elige los pedales de Dedalo FX, sino el más experimentador.

En la Argentina siempre hubo una "cultura del efecto", al hacer música, por lo que un pedal tradicional que pueda ofrecer la competencia extranjera no compite con los de la pyme platense.
Con la llegada a Buenos Aires, vino el crecimiento en el interior en 2006. "Cuando llegábamos a una casa de música, nuestros productos eran raros. Nuestros pedales tienen nombres en castellano, lo cual para esta industria sigue siendo novedoso", dicen los jóvenes que, entre sus creaciones, cuentan con pedales como Kamikaze, Módulo Lunar, Revolver y Gorila. Estéticamente, también eran novedosos ya que con un diseño de colores brillantes y atractivos, lograron captar la atención de los comerciantes. Con cuatro empleados, procesos como pintura, placas y diseño, son tercerizados. Hoy, tienen una capacidad instalada de 300 unidades por mes.

Expansión

Tras crecer en el país (están en 60 puntos de venta), llegarían los primeros pasos fronteras afuera en 2011. Luego, con la incursión en la Cámara Argentina de Fabricantes de Instrumentos Musicales (Cafim), se abrió una nueva posibilidad: viajar a ferias y mostrar sus productos a compradores de todo el mundo.

Gracias a estas giras, encontraron la posibilidad de llegar directamente a los comercios extranjeros. "En una ocasión, pudimos visitar una tienda de Sunset Boulevard, en Los Angeles", recuerda Miguel. "Sacamos nuestros pedales y el dueño nos miraba extrañado, pero no fue hasta que los probó que su cara se transformó con un gesto de aprobación. Así, los pedales por mérito propio se ganaron un espacio".

Los hermanos abocan sus desembolsos a aumentar el volumen de componentes, la imagen de la empresa y la salida a ferias. Con la ambición de que en algún momento sus pedales puedan llegar a los pies de guitarristas como Jonny Greenwood (Radiohead), Graham Coxon (Blur) o Joan Frusciante en la Argentina, siguen marcando su propio ritmo en el mercado local, donde no existen muchos fabricantes en este rubro.
 

Ficha

- Fundación: 2003.
- Empleados: 4.
- Facturación proyectada 2016: $ 1,5 millón.
- Inversión inicial: $ 2.000

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