

Uno de los últimos anuncios del gobierno es el lanzamiento del Plan Progresar. ¿Cuáles son los costos y beneficios de un programa de este tipo? ¿Existen otras alternativas más efectivas para beneficiar a este sector de la población?
El principal escollo que enfrentan los jóvenes es la falta de oportunidades de trabajo. Según algunos observadores uno de cada cuatro jóvenes de 18 a 24 años enfrenta problemas de desempleo. Esto tiene dos consecuencias: la falta de ingresos que sufre quien no tiene trabajo más la pérdida de oportunidades para la acumulación de conocimientos, habilidades y actitudes proactivas que solo se logran trabajando. Numerosos estudios han mostrado el estrecho vínculo existente entre trabajo y la acumulación de habilidades. El learning by doing (aprender haciendo) constituye un importantísimo factor de progreso, tanto a nivel individual como de la sociedad toda. Al respecto, en un artículo clásico (Making a Miracle el premio Nobel de Economía Robert Lucas argumenta que este learning by doing explica una parte importante de las diferencias de crecimiento económico observado entre países.
Las decisiones tomadas por el gobierno no permiten ser optimistas en relación a inserción laboral juvenil y por lo tanto al learning by doing. Como ejemplo de decisiones contraproducentes, en 2008 se modifica la legislación relativa a pasantías en empresas: la Ley 26.427 en su extenso texto incorpora sustanciales restricciones a la libertad contractual entre empresas y jóvenes deseosos de trabajar. La lectura de la ley muestra la intención voluntarista de los legisladores: objetivos y restricciones que tienen oferentes y demandantes de trabajo son ignorados por los legisladores a favor del diseño de un mundo ideal que existe sólo en sus imaginaciones.
El reciente Plan Progresar es otro ejemplo de política pública cuyo impacto es cuestionable. ¿Favorecerá la acumulación de genuino capital humano, y por lo tanto las posibilidades de progreso? ¿Será el learning by doing crecientemente importante para los jóvenes que actualmente deambulan sin proyectos? Posiblemente no: la transferencia que reciben no mejora las posibilidades de inserción laboral, por lo tanto no favorece la acumulación de aprendizaje útil. De hecho, no incentiva a buscar un trabajo mejor pago ya que todo ingreso superior al salario mínimo implica pérdida del subsidio recibido. El impuesto marginal de pasar de ganar algo menos a algo más del salario mínimo es, en efecto, 100 %.
El requisito formal del Plan Progresar de asistir a clases en nada garantiza real aprendizaje. Se aprende más trabajando en una empresa que asistiendo a clases para cumplir con la exigencia para cobrar $ 600. Un mercado laboral excesivamente regulado castiga especialmente a los jóvenes y a los adultos con escaso nivel de educación. La solución no es un subsidio más sino el aumento de oportunidades de inserción laboral, y por lo tanto de acumulación de conocimientos útiles. Son estos conocimientos y no las promesas demagógicas los que permiten salir de la pobreza.










