

En años recientes, el mundo ha pasado por dos picos de precios de alimentos: 2008 y 2011/12, aun en pleno desarrollo a pesar de la desaceleración mundial. Esto es altamente preocupante políticamente. Muchos historiadores han asociado descontentos populares y hechos violentos con elevados precios de los alimentos. Por ejemplo, la Revolución Francesa y la Primavera rabe coincidieron con estos picos. Noticias recientes también están asociando precios elevados de alimentos con descontentos populares. ¿Cual es la causalidad entre precios de alimentos e inestabilidad política? ¿El descontento popular lo que causa desabastecimiento y aumento de precios o los precios elevados generan inestabilidad política?
La investigación económico - política esta en pleno desarrollo. Dos trabajos, uno de Marc Bellemore (2012) de la Universidad de Duke*, y el otro del FMI** explican la inestabilidad política de las décadas más recientes con el nivel de los precios de los alimentos, la variabilidad de estos precios y otras variables de control.
Son varias las conclusiones de interés: La causalidad va del precio de los alimentos a la violencia política y no viceversa; la inestabilidad u oscilaciones de precios no parece tener impactos importantes sobre la inestabilidad social: lo determinante es el nivel de precios; por último, y por causas a investigar, hay una tendencia positiva significativa, es decir, a igual nivel de precios, hay mas inestabilidad política ahora que en el pasado: quizás la causa son mayores libertades de expresión de los últimos 25 años o quizás programas sociales mas débiles. Finalmente, los estudios sugieren mayor inestabilidad política en los países más pobres. Esto porque en el costo de vida los alimentos pesan menos y porque tienen programas sociales dirigidos y administrados de manera eficiente como Chile y Brasil.
Los mecanismos de Argentina son toscos al basar su estrategia alimentaria en barreras sobre las exportaciones y de esta manera intentar subsidiar los alimentos para toda la población en lugar de focalizar la asistencia en la más vulnerable. Nuestro país no está solo. Un patrón de política económica común que se ha observado durante los últimos años en respuesta a la tendencia ascendente de precios es que los países que son importadores netos de alimentos disminuyen / eliminan las barreras sobre las importaciones de estos productos mientras que en varios que son exportadores netos como Argentina, Rusia y Ucrania la respuesta ha sido elevar las barreras. Respuestas que han exacerbado el aumento de los precios mundiales de los alimentos.
De estos estudios surgen un par de sugerencias de políticas. A nivel multilateral, y contrariamente a lo que sostuvo Francia de manera oficial, hay que preocuparse mucho más por las políticas que determinan el nivel de precios (políticas comerciales y fomento del cambio tecnológico y la productividad agropecuaria), y menos por políticas que buscan disminuir la inestabilidad coyuntural y que pueden desincentivar la producción agropecuaria elevando en el mediano plazo el nivel de precios. Segundo, y relacionado con Argentina, a nivel local hay que reforzar las redes sociales dirigidas a la población más vulnerable y a nivel internacional, hay que tomar conciencia de que el elevado potencial agrícola desaprovechado como consecuencia de nuestras barreras sobre las exportaciones tiene un impacto negativo sobre la inestabilidad política en países pobres. Las noticias recientes de asaltos a supermercados en varias regiones de España sugieren que incluso en países con buenas redes sociales, cuando los elevados precios de alimentos se superponen con aumentos del desempleo, el riesgo de violencia política aumenta y el descontento popular ocasionado por precios elevados podría estar extendiéndose de una manera más clara a los países de ingresos medios y altos vulnerables.










