El elástico, las bolitas, las figuritas, la escondida, la payana y la mancha: juegos de ayer que nos acompañaron felizmente desde que éramos muy chicos. Seguramente, muchos lectores de la generación de los 60 y 70 recordarán con cariño y nostalgia las primeras veces que sus padres los debieron ayudar para aprender a andar en bicicleta o las competencias que se creaban en las escuelas para jugar a las bolitas. Sin embargo, en los niños de hoy, pareciera que sus recuerdos de la infancia estarán ligados a la adquisición de su primer celular o la primera computadora personal. Ellos nacen con saberes incorporados y son los denominados nativos digitales.

Adoptar nuevas prácticas hasta convertirlas en hábito requiere de una preparación cultural y constancia. A lo largo de la historia, ha quedado demostrado que, en la mayoría de las invenciones, el éxito recién comienza cuando hay una necesidad por parte de la sociedad y la misma está preparada para recibirla. Sin embargo, el historiador y sociólogo Lewis Mumford destaca que entre 1700 y 1850, la técnica se apoderó de la imaginación, es decir, las máquinas y los objetos que éstas producían eran deseados rápidamente. De alguna manera, el éxito no reside en el objeto creado sino en la comprensión de su uso, es decir, la función que encuentran en él las personas.

Desde muy pequeños, los niños mantienen una relación con la tecnología que algunos adultos jamás llegarán a alcanzar. Las computadoras infantiles, por ejemplo, pese a resultar interactivas y de gran utilidad para ellos, tienen un período de vida útil inferior al de hace diez años. Ellos prefieren jugar con los dispositivos de los adultos y utilizan todas las herramientas informáticas con gran facilidad.

Nacieron en la era digital, crecen a la par de las nuevas invenciones, se ven atraídos por los desarrollos tecnológicos y desean poseerlos. Con sus juegos y juguetes comienzan a definirse a sí mismos y a prepararse para su futuro.

Desde el plano educativo, en los últimos años, se trabaja para la incorporación adecuada de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), es decir, se busca integrar esta nueva cultura en las aulas. Incluso, para no quedar al margen de las corrientes culturales actuales, la misma televisión impulsa la convergencia entre pantallas. Canales infantiles de cable, por ejemplo, recomiendan desde la TV que ingresen a sus páginas webs para descargar contenidos lúdicos.

Los chicos de hoy serán los adultos del mañana, motivo por el que debemos tener presente inculcarles los valores que queremos que perduren en el tiempo. La clave reside en que los padres y las diferentes instituciones los sepan acompañar en su crecimiento. El apoyo de los adultos es fundamental para que los más chicos hagan un buen uso de las nuevas tecnologías y puedan apropiarse de ellas en su propio beneficio. Incentivarlos y apoyarlos en sus intereses es esencial para que, en el día de mañana, puedan cumplir sus sueños.