

Con el paso del tiempo, la mujer ha adquirido mayores responsabilidades y comenzó a insertarse en el mundo laboral sin abandonar sus tareas en el hogar. Estar en condiciones de ejercer plenamente el rol que les compete no fue de un día para el otro ni una tarea sencilla. Aún hoy existen ciertos sectores de la sociedad que se sorprenden al ver a una madre dedicada a su familia, al frente de una organización o empresa.
La multiplicidad de actividades en las que las mujeres nos vemos involucradas día a día, por necesidad, obligación o placer, nos ha puesto frente al desafío constante de buscar nuevas formas de optimizar nuestro tiempo. En este sentido la tecnología se ha convertido en uno de los recursos más valiosos, porque nos permite, entre otras cosas, poder estar en contacto con nuestras amistades y resolver varias responsabilidades de la oficina y del hogar con mayor simplicidad que hace unos años atrás. Esto es un proceso que evoluciona constantemente: hace menos de 10 años atrás, Internet ya nos posibilitaba operar con los bancos desde una computadora desde nuestro hogar, reduciendo tiempo de espera que podíamos dedicar a otras actividades. Hoy, en la Era de la movilidad, donde los dispositivos portátiles cuentan con más capacidad de procesamiento y conectividad, gran número de nuestras actividades pueden ser hechas desde donde quiera que estemos.
Y es esto mismo, pero desde una perspectiva de consumo, es la que ha hecho que las madres de hoy sean un poderoso segmento de mercado con una importante capacidad de compra que no siempre es tenida en cuenta por las compañías, o al menos, de la forma en la que debería serlo.
Un ejemplo de esto, puede visualizarse en el libro Micro Tendencias de Mark J. Penn, quien destaca que, en la actualidad, las mujeres de Estados Unidos son las mayores compradoras de automóviles y que este dato no había sido tenido en cuenta por las campañas publicitarias de compañías de automóviles durante el famoso Super Bowl -evento visualizado por alrededor de 55 millones de mujeres-. Sin embargo, el asesor norteamericano de comunicación política y empresarial, distingue que, al menos cinco de las más grandes empresas automovilísticas, si han percibido el potencial de compra del género femenino y están comenzando a crear los autos acorde a sus necesidades.
En Argentina, indicadores recientes muestran que esta tendencia también se da en el país. De hecho, un estudio patrocinado por Intel muestra que el 38% de las mujeres encuestadas señaló tener una gran influencia en la decisión de compra, informándose vía Internet en los portales de los comercios de electrodomésticos y otros sitios online (34% y 19% respectivamente).
Tal vez, en algún rincón de nuestro país, se encuentre una mujer que aún no hemos podido llegar a ver. Ella es madre, trabaja, realiza las compras y pagos a través de Internet y se interesa por los nuevos dispositivos tecnológicos que se introducen en el mercado. Una mujer que, le brinda a todas las compañías, oportunidades de negocio que no deben ser desperdiciadas.










