El actual conflicto educativo no constituye sino otro eslabón de una larga serie de eventos. Las tomas de colegios por las más diversas razones, desde modificaciones de planes de estudio hasta el funcionamiento de un bar en la escuela que ha representado la excelencia académica por generaciones, los días de clase perdidos y las visitas de agrupaciones políticas, son tan sólo síntomas de una realidad preocupante. Algo se está haciendo muy mal, de eso no hay duda.

El título de esta breve nota ha sido extraído del discurso de asunción del Presidente del Uruguay, José Mujica, el 1 de marzo de 2010: Los temas de Estado deben ser pocos y selectos. Deben ser aquellos asuntos en los que pensamos que se juega el destino, la identidad, el rostro futuro de esta sociedad. Sin pretensiones de verdad absoluta, hemos dicho que deberíamos empezar con cuatro asuntos, permítanme un pequeño subrayado: educación, educación, educación y otra vez educación. Los gobernantes deberíamos ser obligados todas las mañanas a llenar planas, como en la escuela, escribiendo 100 veces: debo ocuparme de la educación. Porque allí se anticipa el rostro de la sociedad que vendrá. De la educación dependen buena parte de las potencialidades productivas de un país, pero también depende la futura aptitud de nuestra gente para la convivencia cotidiana.

¡Qué claridad! Qué diferente a los tweets de nuestro Ministro de Educación, Alberto Sileoni, quien el 2 de Agosto escribió: No es cierto que la secundaria argentina esté en una crisis perpetua, para agregar el 11 de Septiembre, probablemente en homenaje al Día del Maestro, que un buen educador es un militante que está comprometido con su trabajo.

Dos países y dos visiones sobre la educación. En Uruguay constituye un punto focal de la sociedad, en la Argentina un terreno de interminables disputas ideológicas mediante las cuales se hipoteca el futuro de generaciones de compatriotas.

¿Qué evidencia más incontrastable que los resultados del examen PISA, el cual cada tres años analiza hasta qué punto los alumnos próximos a culminar su escolaridad secundaria han adquirido los conocimientos necesarios para su inserción en la actual sociedad del conocimiento? El mismo se divide en tres áreas, lectura, matemáticas y ciencias, y se caracteriza por evaluar la capacidad de los estudiantes para aplicar los conocimientos y las habilidades adquiridas en la vida cotidiana. Si comparamos nuestro rendimiento en la ronda 2009 con los restantes siete países latinoamericanos participantes los resultados son lamentables. Uruguay encabeza el ranking en matemáticas, seguido por Chile, intercambiando posiciones en ciencias y lectura. Argentina solamente supera a Perú y Panamá.

Examinemos nuestras diferencias con Uruguay. En matemáticas Uruguay nos supera por 39 puntos, en lectura por 28 y en ciencias por 26. Los resultados son aún peores si centramos nuestra atención en la educación pública, la cual predomina en Uruguay al concurrir el 82% de los examinados a esta clase de establecimiento contra el 64 % en nuestro país. En este segmento, Uruguay nos supera en matemáticas por 48 puntos, en lectura por 42 y en ciencias por 39. La evidencia es clara, la educación pública en nuestro país genera graduados peor preparados para insertarse en la sociedad que los que produce el país hermano.

La ronda de exámenes PISA 2012 ha comenzado, no hay razón alguna para esperar una sorpresa agradable. Como bien dijo el Presidente Mujica: En la educación se anticipa el rostro de la sociedad que vendrá. Me atrevo a predecir que el rostro que veo dista de reflejar alegría. Al fin y al cabo, ¿para qué sirve un título si el mismo no califica al graduado para desempeñarse en la sociedad en la que le ha tocado vivir?