Pasaron poco más de 24 horas para que la sintonía fina deafine. El pasado miércoles, el Jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manuel Abal Medina, respondía a los Diputados Nacionales sobre la marcha del Gobierno Nacional, siendo el control cambiario uno de los temas más consultados por los legisladores.

La pregunta al funcionario fue concreta, sin medias tintas ni tecnicismos. La mayoría de los bloques opositores quisimos saber cuál es la razón por la que se ha limitado la compra de moneda extranjera a los ciudadanos argentinos. La repuesta: No se ha limitado la compra de moneda extranjera a los argentinos, sino solamente a aquellos que no pueden justificar las operaciones de cambio que desean desarrollar. Pero fue por más y se vanaglorió diciendo que no hay ningún censor en el país, esas prácticas se condicen con la democracia.

Sin pudor ni remordimiento, actitud que ya no asombra dentro del oficialismo, Abal Medina nos mintió a todos los representantes de los argentinos, negando una realidad comprobada por la mismísima titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, que anunció el jueves pasado que no se podrán comprar dólares sen el mercado formal, transitoriamente, para ahorrar.

Esto se suma a la restricción que pesa para la adquisición de la moneda estadounidense para las operaciones inmobiliarias desde noviembre pasa. Esto no es un invento de la oposición, son medidas que tomó el gobierno que Abal Medina no desconocía, aunque prefirió falsearlas ante el poder legislativo.

Pero la falta de respeto a las instituciones de la República no es el error más grave al que recurren desde el Poder Ejecutivo. Todos los argentinos quedamos expuestos a la toma de decisiones tomadas desde la omnipotencia, donde la manipulación de la realidad se convirtió en la herramienta preferida del Gobierno para sostener un modelo nacional y popular que se desploma por sus propias incoherencias.