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Un desafío ineludible y de enorme trascendencia

Hoy será el inicio formal de la actividad argentina al frente de las reuniones que ya han comenzado a realizarse para preparar el próximo encuentro Cumbre del "G20" en nuestro país, en diciembre de 2018. Esto significa la enorme oportunidad de poder influenciar efectivamente en el diseño de la agenda de esa reunión. A lo que se agrega la posibilidad de invitar a la misma a algunos países que no forman parte del G20. Como Chile, Holanda y Jamaica, que han recibido ya esa invitación.

En esencia, el G20 –recordemos– no es una institución. No tiene sede. Tampoco funcionarios propios. Es un mecanismo. Más bien, es un foro regular de cooperación que reúne periódicamente a los líderes políticos, así como a los ministros de finanzas y autoridades de los Bancos Centrales de sus países miembros. Se ocupa fundamentalmente de la arquitectura financiera internacional, del funcionamiento y transparencia de los mercados financieros, de las políticas del desarrollo, de la seguridad alimentaria; de la evasión fiscal, del empleo y las políticas sociales, así como del fenómeno de la corrupción. Es, queda visto, un foro esencial para la estabilidad del mundo.

La preparación de sus reuniones está a cargo de funcionarios y técnicos del área de las relaciones exteriores, así como de los responsables de los temas financieros. Todos ellos trabajan conjunta y coordinadamente en la preparación y seguimiento de los temas que finalmente se tratan en las cumbres de líderes anuales.

La primera cumbre se realizó cuando la caída de Lehman Brothers, en 2008. Considerado en su conjunto, el grupo incluye al 85% del PBI del mundo; al 75% del comercio global; a los dos tercios de la población mundial; y al 80% de todas las inversiones que se destinan a la investigación y el desarrollo.

Las reuniones cumbres son –en principio– anuales y se realizan en el mes de diciembre. Cuando de pronto –como en el 2009 y en el 2010– existen situaciones críticas, esas reuniones han ocurrido con mayor frecuencia. La última de ellas tuvo lugar en Hamburgo, Alemania, y la próxima en nuestro país.

Esta será la primera vez que el G20 se reúne en América del Sur. Con anterioridad se realizarán medio centenar de reuniones preparatorias en diez ciudades de nuestro país. La primera, la de hoy, tendrá lugar en Bariloche.

Como país anfitrión, la Argentina –mientras ejerza la presidencia del G20– tendrá una responsabilidad especial que excede el marco de la agenda y es la de ayudar a construir los necesarios consensos multilaterales. A pedido de nuestro país, estarán sobre la mesa algunas cuestiones prioritarias esenciales tales como: el futuro del empleo, el financiamiento de las obras de infraestructura requeridas para el desarrollo y la seguridad alimentaria.

Para la Argentina –cuya voz es hoy nuevamente escuchada con atención en todo el mundo luego de transitar 12 años de un lamentable aislacionismo– la oportunidad de participar efectivamente en las estrategias que conducen hacia un desarrollo sostenido y una integración real de la región con el resto del mundo no puede ser desaprovechada. De allí la enorme trascendencia que cabe asignar a la próxima reunión del "G20", a la que concurrirán también Brasil y México, que conformarán con la Argentina la visión regional del mundo. Será un desafío ineludible.

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