Tipos de cambio múltiples, ¿otra vez?

Argentina ha tenido varias experiencias de tipos de cambio múltiples, ya desde la década del 50. Algunas oficializadas, otras forzadas por el mercado. El final de cada proceso no fue positivo, no aportó soluciones de fondo y generó incremento de los activos en el exterior de los argentinos.
En todos los períodos de cotizaciones múltiples que se van a mencionar, las referencias son siempre a cotizaciones legales, aunque en todos ellos coexistió un mercado paralelo que mantenía una importante brecha con las cotizaciones oficiales. Dicha brecha tendía a desaparecer en períodos de dólar oficial único, aunque no siempre fue estrictamente así (1983-84 y 1987-88).
En la primera mitad de la década del 50 (en realidad ya desde el 40) existía una cotización del dólar para transferencias financieras y otras dos para comercio exterior (exportaciones e importaciones). A partir de 1956 los tres se unifican al nivel del financiero, hasta 1958, cuando reaparece el dólar financiero que otra vez se aleja rápidamente respecto del comercial. Este proceso finalizó con una nueva unificación en 1959 al nivel del financiero oficial y del paralelo, con inflación del 102% anual y caída del PBI del 6,5%.
Hasta 1971 rigió el mercado único. Entre 1971 y 1976 existieron el tipo de cambio comercial, el financiero, el financiero especial, el oficial y el libre, varios de ellos simultáneamente y además con la aplicación de mezclas para operaciones de comercio exterior (promedios ponderados de distintas cotizaciones oficiales, con ponderaciones diferentes según el grupo de productos). Este período culminó con tasas de inflación superiores al 300% anual en 1975 y 1976 y estancamiento del PBI.
En algunos meses de 1981 y 1982 reaparece la distinción entre cotización comercial y financiera, unificándose a partir de 1983 aunque siempre con una importante brecha con la cotización paralela. Este período se caracterizó por tasas inflacionarias de entre el 131% anual (1981) y el 688% anual (1984) y un crecimiento promedio nulo del PBI
Desde fines de 1987 reaparece la distinción entre tipo de cambio oficial, libre y, muy esporádicamente, comercial. Los sucesos de 1989 no requieren mayores comentarios.
En síntesis, en ninguna de las oportunidades mencionadas, el desdoblamiento cambiario evitó lo que finalmente sucedió (sinceramiento cambiario según la cotización del mercado), sólo lo demoró a costa de estancamiento e inflación.
Al mismo tiempo, estos sistemas múltiples dan lugar a operaciones de sobrefacturación de importaciones y subfacturación de exportaciones. Las divisas así obtenidas son acreditadas o devueltas a los operadores mediante sofisticados sistemas de transferencias internacionales, y a su vez son mantenidas en el exterior o negociadas en el mercado libre local obteniendo importantes ganancias con perjuicio para la economía nacional.
Finalmente, lo adecuado sería analizar el tipo de cambio real a largo plazo, ver su evolución histórica, los períodos en que gozamos de confianza internacional con ingreso de capitales productivos, los períodos en que sucedió lo contrario y estudiar las causas de los mismos. A continuación habría que tener en cuenta el tipo de cambio real de largo plazo esperado según el contexto local e internacional. En base a ello definir objetivos, qué perfil de país buscamos, determinar los sectores económicos que cumplen ese perfil y cuáles funcionan con el tipo de cambio real de largo plazo esperado y cuáles no, luego establecer los planes de acción para lograr dichos objetivos.
De este modo el análisis de largo plazo permitirá definir un sendero por dónde transitar, seguramente habrá desvíos causados por sucesos inesperados, no previstos o no previsibles, pero teniendo un camino establecido luego de un desvío siempre será más sencillo volver a él y continuar creciendo y desarrollándonos.

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