Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Prestigio e impacto en política exterior

Prestigio e impacto en política exterior

La visible ‘diplomacia presidencial’ de Mauricio Macri, y el dinamismo de su canciller ‘sin fronteras’, Susana Malcorra, están produciendo un aumento substancial en el prestigio de la política exterior. Comienza ahora el proceso de traducir este aumento en prestigio, en un aumento en impacto, en particular en lo económico. Sin embargo se perciben amenazas de tipo organizacional, conceptual y metodológico, que pueden demorar o frenar este proceso.

En lo organizacional se nota una superposición, o confusión, de roles, en el área del comercio internacional, que no permite aprovechar plenamente ni los equipos ni la estructura de la Cancillería, ni trabajar con la urgencia necesaria. Se observa la resignación de la Cancillería a abandonar el liderazgo en este tema, y a jugar un rol técnico y formal.

Por otro lado, ni la Secretaría de Comercio - a pesar del sólido Miguel Braun -, ni la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional, han explicitado estrategias en materia de comercio exterior. Mientras, en Brasil y Chile, las agencias para la promoción de exportaciones -Apex y ProChile- funcionan bajo sus Cancillerías. En lo conceptual, la amenaza es resignarse a no tener un plan de desarrollo productivo, que incluya el rol del comercio internacional. Esto dificulta la labor de la diplomacia comercial, y se corre el riesgo de seguir una cierta inercia incrementalista, en vez de implementar una visión integral y optimizadora.

A su vez, existe el peligro de quedar a merced de sectores del ámbito privado, cuyos intereses pueden no estar alineados con una ‘inserción al mundo’. En lo metodológico, el no aprovechar la Cancillería, y el no contar con una visión productiva, pueden estar erosionando el sentido de urgencia y llevando a implementar un enfoque de ‘prueba y error’ en lo económico externo. El comenzar una administarción así, no parece ser inusual o evitable, pero debe ser minimizado. Ya el Secretario de Estado norteamericano Dean Acheson alertaba, que "una nación no es más que un flujo constante y cambiante de personas que, habiendo experimentado y decidido, dan su lugar a gente ajena tanto a la experiencia como a la decisión".

Pero en lo externo, el cuerpo diplomático puede dar un valioso apoyo, pues cuenta con una vasta ‘memoria institucional’, y amplia experiencia operativa. Estas amenazas pueden aminorar el impacto de la política exterior en lo económico, y afectar los procesos de decisión de tres iniciativas, que demandarían valiosos recursos: el ingreso a la OCDE, la organización de la reunión ministerial de la OMC en 2017, y el liderazgo del G20 en 2018.

El ingresar a la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OCDE) como miembro pleno es una clara oportunidad para realzar nuestro impacto, participando, aprendiendo y aportando en este ‘club’ de naciones desarrolladas.

Según Malcorra, será "un proceso largo y costoso", que requiere de modificaciones en nuestros estándares y conductas económicas. La idea de organizar la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2017, no parece oportuna. Aunque liderada por un brasileño, Roberto Azevedo, el canciller del Brasil, José Serra, desconfía de la capacidad de la OMC de alcanzar soluciones a corto plazo. Afirma que las "negociaciones, infelizmente, no vienen prosperando con la celeridad y la relevancia necesarias". Así, el obtener resultados concretos parece improbable.

La iniciativa de liderar el G20, el principal foro de cooperación económica internacional, en 2018, es una oportunidad única para potenciar el impacto de la política exterior. aunque presenta desafíos. El primero es organizar las actividades del G20, incluyendo reuniones ministeriales y presidenciales, que convocan a las principales figuras políticas del mundo.

El segundo es contribuir en forma constructiva y diferenciada al debate y a la agenda del G20. El escritor irlandés Thomas Beckett escribió: ‘Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor’ . Este puede ser una enfoque de vida aconsejable, pero no para una política económica internacional. Más vale, conscientes de las amenazas enumeradas, concentrarse en los esfuerzos con mayor impacto.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar