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Mientras llega Belgrano

El Gobierno nacional anunció el Plan Belgrano para las diez provincias del NOA y NEA. El objetivo es invertir u$s 16 mil millones en infraestructura vial, ferroviaria y aeroportuaria, conjuntamente con acciones para reducir las diferencias socioeconómicas con el resto del país. Si es implementado en tiempo y forma, el impacto del Plan Belgrano se reflejará en la economía de las regiones alcanzadas en no menos de 5 años.
Por lo tanto, ‘mientras llega Belgrano’, es imperioso implementar acciones de impacto inmediato para la región más postergada del país, en donde vive el 20% de los argentinos.
Para lograr efectos sostenibles en el tiempo, hay que lograr la radicación de inversiones productivas, que puedan proveer empleos de calidad y reducir el alto porcentaje - alrededor del 30% y con algunas provincias cerca del 40% - de empleo estatal y asistencialismo (planes sociales) que caracteriza a la región.
La Argentina ha tenido en forma recurrente la ‘restricción externa’, es decir, la falta de dólares suficientes para mantener simultáneamente niveles altos de consumo e inversión.
Un camino posible -hasta lograr las mejoras de infraestructura del Plan Belgrano- es promover para la región inversiones que generen exportaciones y empleo productivo.
Las exportaciones contribuyen a generar divisas imprescindibles para el desarrollo del país. Las empresas exportadoras -por tratarse de empresas que compiten en el mundo y no solamente en el mercado interno -deben sí o sí mantenerse competitivas y eficientes. Juegan en ‘la Champions League’ del mercado internacional, no únicamente en ‘el campeonato del barrio’ del mercado local, muchas veces sobreprotegido y ‘cartelizado’.
Si no se toman medidas que mejoren de inmediato y en forma directa la competitividad de las provincias del NOA y NEA, de la ‘mano invisible’ del mercado no llegarán inversiones. Un flete desde el NOA a Brasil cuesta 7 veces más que el mismo flete desde Europa. Los salarios de convenio, las cargas sociales y los impuestos son idénticos para todo el país, esté una empresa en Capital o en el desierto riojano o la selva misionera. Todo esto sumado a la falta de infraestructura que el Plan Belgrano intenta reparar. Muy poca inversión se puede esperar en estas condiciones.
Para promover las inversiones dirigidas a la exportación, una medida muy simple y rápida que podría tomarse sería otorgar un reintegro adicional por cada dólar exportado desde la región NOA o NEA. Dicho reintegro debería ser aplicable, en primer lugar, al pago de cargas sociales del personal empleado y el remanente al pago del Impuesto a las Ganancias.
De esta manera, la promoción a la inversión sería automática, sobre cada dólar exportado desde la región. Sin trámites previos ni ‘peajes‘, fácilmente controlable. Si no se exporta o no se emplea personal, automáticamente no hay reintegro ni utilización de recursos fiscales.
El total de las exportaciones originadas en las provincias del Plan Belgrano es de USD 4.000 millones por año. Si se otorgara - por ejemplo - un reintegro equivalente a $ 3,0 por cada dólar exportado, equivalentes a $ 12.000 millones, representa un 20% del total de cargas sociales, principalmente estatales, recaudadas en la región.
Mientras llega el Plan Belgrano, promover la exportación y el empleo privado sentará las bases para aprovechar las inversiones en infraestructura. De nada servirá esa infraestructura si no hay empresas productivas que la utilicen.

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