Merkel, una alternativa esperanzadora a liderazgos populistas

ngela Merkel se encamina a un nuevo período de gobierno. Con doce años en el cargo y otros cuatro por delante superará a Konrad Adenauer (1949 a 1963) e igualará a su mentor Helmut Khol. El primero, logró dar luz a la hora cero de una nueva Alemania tras la guerra y, el segundo, la reunificación del país con la caída del Muro de Berlín. La Canciller Merkel, en cambio, ha adquirido envergadura como consecuencia de las crisis existenciales en Alemania y aquellas de alcance global. En ambas mostró un liderazgo destacables. Según The Economist es la líder mundial indispensable, en particular en Europa. La revista científica Nature pondera el papel excepcional de la Canciller alemana en materia de ciencia e investigación tecnológica al haber impulsado a Alemania entre los países científicamente mejor dotados del mundo. El liderazgo de Merkel también es nítido, entre otros, en energía renovable y el clima.

La duda sobre el perfil del futuro gobierno es el tipo de coalición. La ecuación de posibles combinaciones dependerá en gran medida del resultado de las elecciones y en particular el número de votos que obtenga el Partido Demócrata Libre (FDP). En este contexto, no habría que descartar que el futuro gobierno repita la coalición de centro derecha, democristianos y demócratas libres, similar al período 2009 y 2013. Todos estos partidos tienen visiones de política exterior en general coincidente y en particular respecto a la Unión Europea. Incluso el reciente debate entre ngela Merkel y Martin Shultz fue la perfecta ilustración de sustratos ideológicos compartidos en materia de política exterior. Las discrepancias eran menores y más sobre procesos que sobre el fondo.

En este marco, existe coincidencia en Berlín sobre la posibilidad de concretar un eje diplomático con Francia que permita avanzar en las cuestiones económicas e institucionales en la Eurozona, con la que la UE se debate desde hace siete años. ngela Merkel parece abierta a la propuesta del Presidente de Francia de crear un presupuesto común y que la UE designe un ministro de Finanzas para la Eurozona además de convertir al Mecanismo Europeo de Estabilidad en una especie de Fondo Monetario Europeo. El tema, sin embargo, no será sencillo. A los alemanes les debe costar aceptar que sean las ideas de Emmanuel Macron la clave para una Europa renovada mientras que sea Alemania la que deba pagar la cuenta de esa evolución.

Si los demócratas libres y democristianos integran la coalición es probable que la negociación sea más complicada e insistan en políticas duras en la Eurozona como podría ser dejar a Grecia fuera de la Eurozona. Si la coalición, aunque poco probable, fuera con los social demócratas existirían mayores márgenes para que Alemania suavice su postura respecto a la Eurozona. Sin embargo, en uno u otro caso, lo central es que la posición conocida internacionalmente de Alemania no va a variar en el próximo gobierno.

Tampoco habría que descartar que ngela Merkel tenga un rol diplomático cada día más relevante a nivel global. La agenda económica y política del mundo necesita de una brújula, que orientada por el derecho internacional, impulse corrientes de pensamiento hacia soluciones razonables y responsables en la mayoría de los conflictos de la segunda década del silo XXI. Hasta ahora la Canciller de Alemania, aglutinando valores europeos, estaría demostrando ser una protagonista de peso y una alternativa esperanzadora a liderazgos populistas o autoritarios.

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