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¿La competitividad por vía de la reforma laboral de Fillon?

Consagrado el último domingo candidato francés a la presidencia, el ultra conservador republicano, Francois Fillon, llamado ‘el Thatcher a la francesa‘, enfrentará, posiblemente, en la segunda vuelta de las elecciones generales del 2017 al Frente Nacional de Marine Le Pen: Uno "la derecha extrema", la otra "la extrema derecha". El triunfo de Fillon fue una mala noticia para ella, constreñida a una contienda con apoyo de similares audiencias conservadoras; necesariamente Le Pen deberá lanzarse a la búsqueda de nuevos públicos marginales, con matices más populistas, que hasta ahora le parecían innecesarios. Como su padre lo hiciera en viejas elecciones regionales años atrás, deberá, incluso, buscar a los votos–-aunquenda– de viejos comunistas, nostálgicos, con iconos ortodoxos, sin propuestas.
Fillon, llamado por algunos ‘el lobo santo‘, con aires anglo-galeses, autentico ultra conservador tradicional, con algún ribete modernista, es católico militante, crítico del aborto, bajo el lema de familia, identidad y liberalismo, que tiene ambición de consagrarse futuro gran reformador laboral francés, enterrador del Estado de Bienestar.
Para combatir el desempleo estructural francés –uno de los mas altos de Europa– y en especial de los jóvenes menores de 25 años, anuncia realizar la reforma integral del Código de Trabajo, modernizándolo a la luz del neoliberalismo. Asimismo propiciará la supresión de limites obligatorios a la duración de la jornada del trabajo. Amenaza abrogar la famosa ley de las 35 horas de trabajo semanales, y posibilitará que se amplíe libremente la jornada semanal, mediante acuerdos colectivos concertados a nivel de la empresa.
En la administración pública, impondrá la jornada semanal a 39 horas (hoy 35), logrando con ella alentar ejemplarmente a los trabajadores y empleadores de la economía privada.
Como frutilla de postre suprimirá 500.000 empleos públicos.
Propone des-estatizar la salud pública, dejando a cargo del Estado solo la atención de los riesgos mayores (enfermedades de larga duración y dolencias graves); el resto de la atención quedará en manos de operadores médicos privados.
Es el Trump joven aunque con maneras educadas, cortes y probado primer ministro.
Su programa enloquecerá de gusto a ciertos reformadores laborales locales, autores del informe gubernamental de Abril pasado, llamado "el Estado del Estado" y de los ya famosos editoriales de prensa nacional sobre la caída mortal del modelo sindico-laboral argentino.
Las reformas anunciadas por Fillon hacen renacer aquí los deseos por recuperar competitividad exterior a costa de reducir costos y ventajas convencionales, re-negociándolas a la baja. Ello marcará el reinicio de una campaña interna argentina para la reinstalación de una flexiguridad laboral remozada ‘a la francesa‘, con negociaciones personalizadas, a nivel de empresa, sin límites y con remuneraciones por productividad en búsqueda de la ansiada competitividad externa.
Se intentara aprovechar la campaña de Francois Fillon en Francia para alentar la reforma del modelo sindical argentino considerado por aquellos sectores liberales "una de las causas del atraso y de la pérdida de competitividad por altos costos", aun sabiendo que las causas reales de nuestro empobrecido comercio exterior son otras conocidas.
En los próximos meses padeceremos, pues, mucha propaganda desde las tierras francesas. Esperemos sobrevivir a ella.

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