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Irán y Corea del Norte, en la agenda de Washington

Irán y Corea del Norte son de las mayores preocupaciones de Washington en materia de seguridad internacional. Si bien se trata de dos casos de naturaleza y alcance distinto, incluso geopolítico, tienen en común la inmensa capacidad tecnológica adquirida en los respectivos programas nucleares y misilísticos. Mientras se logró frenar la posibilidad que en lo inmediato Teherán posea armas nucleares, Pyongyang accedió a un arsenal nuclear confirmado por cinco ensayos específicos. En lo referente a la cuestión misilística, ambos se encuentran desarrollando misiles balísticos de proporciones con riesgo de producir graves desequilibrios regionales además de pretender alcance intercontinental.

Este escenario plantea un desafío particularmente complejo en virtud, entre otros, del grado de relacionamiento entre Moscú y Teherán y del vínculo especial entre Beijing y Pyongyang. Esta ecuación pone en evidencia la complejidad que se enfrenta.

El caso iraní agrega dos factores adicionales que merecen atención. Uno dado por la grave hostilidad contra Israel y la rivalidad religiosa y militar con Arabia Saudita. El segundo, resultante de la decisión de Teherán de convertir al chiismo en la fuerza religiosa dominante en Medio Oriente post conflicto sirio y la pretensión de mantener presencia militar en las fronteras con Israel. Ese propósito, junto con el control que ejerce en el sur del Líbano a través de Herzbolah, es una amenaza a la paz y seguridad de la región. Que en algún futuro puede Irán poseer armamento nuclear agrega un componente de una enorme gravedad de alcance global.

El tema Corea del Norte, de alguna forma, guarda reminiscencias de la antigua confrontación Este Oeste. La paradoja es que uno de los objetivos que pretende es un acuerdo con Estados Unidos que le otorgue algún grado de respetabilidad internacional. Hasta ahora no ha dado muestras de estar dispuesto a eliminar el arsenal nuclear de manera unilateral. Uno de los motivos ha sido China que es el principal importador del carbón norcoreano y la fuente de divisas indispensables para sobrevivir y evitar el colapso económico. Sin embargo, las presiones de Washington sobre Beijing han llevado a que China suspenda las compras hasta fines del 2017.

La posible solución diplomática de este crucigrama de intereses cruzados en regiones diversas, pasa en gran medida por un mejor diálogo diplomático entre las tres superpotencias. Un relacionamiento más constructivo entre Washington y Moscú facilitaría detener la amenazante presencia iraní en Medio Oriente como asegurar el objetivo que definitivamente Irán nunca posea armas nucleares como misiles balísticos intercontinentales. La solución al belicismo de Corea del Norte, también pasa por un mayor acercamiento entre Washington y Beijing. Es probable que la mejor disposición de China para frenar a Pyongyang esté relacionada con un compromiso de mantener el statu quo geopolítico y que, consecuentemente, Estados Unidos no pretenderá la desaparición de Corea del Norte, independientemente del futuro de la dinastía gobernante.

Las prioridades de la agenda internacional, en particular los relacionados con temas sensibles que hacen a la seguridad internacional como la no proliferación nuclear y misilisticas, exigen ser abordados con particular cuidado. Es de esperar que la diplomacia se imponga al recurso del uso de la fuerza en particular cuando están de por medio armas de destrucción masiva y los sistemas portadores de esas armas.

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