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Francia promueve reformas laborales

Aumentar la extensión de la jornada, la suspensión o sustitución de las cláusulas convencionales anacrónicas o regresivas, la prevalencia de los convenios de empresa sobre los convenios de actividad, los despidos colectivos, la flexibilización de los descansos, las remuneraciones variables en base a objetivos, son algunos de los temas planteados y aprobados en las reformas laborales de Francia, aprobación que se logró sin ‘moción de censura’. Toda similitud con las necesidades actuales de la Argentina es mera coincidencia y es obra de la casualidad. Volviendo a Francia, ante la falta de mayoría absoluta entre los diputados, el primer ministro, Manuel Valls, recurrió por tercera vez al artículo 49.3 de la Constitución que permite prescindir del voto legislativo, solo objetable con una ‘moción de censura’ por parte de la Asamblea Nacional (Parlamento) que finalmente no se dio. El sistema es similar a un decreto de necesidad y urgencia que en lugar de ratificación puede ser impugnado a través de la llamada ‘moción de censura’. En ese nuevo marco de la empresa, se podrán fijar reglas sobre la organización del tiempo de trabajo o la remuneración de las horas extraordinarias, que del 25% de recargo pasaron a ser del 10 %. Otro punto muy cuestionado es que las pequeñas y medianas empresas podrán alegar, para proceder a despidos, una serie de causas en relación con un deterioro de las condiciones de su productividad. Así, por ejemplo, las compañías de menos de 11 asalariados podrán acogerse a una caída ‘significativa’ de sus pedidos o de su facturación en un trimestre con respecto al mismo periodo del año anterior para reducir su plantel. Frente a una opinión pública mayoritariamente refractaria al texto, el Gobierno ha intentado compensar las pérdidas ofreciendo algunos derechos a los trabajadores, como la acumulación de derechos a la formación al margen del recorrido laboral (por una empresa o por varias). Además, todos los jóvenes de entre 16 y 25 años que ni tengan trabajo ni estén estudiando ni se encuentren en un sistema de formación podrán acogerse a partir de 2017 al dispositivo de la ‘garantía jóvenes’, con lo que tendrán un subsidio (actualmente de 461 euros mensuales) y un acompañamiento para insertarse en el mercado laboral (similar a nuestro subsidio a los ‘ninis’). El texto legal que lleva el nombre de la Ministra de Empleo Myriam El Khomri, pretende reformar en profundidad el mercado laboral francés, flexibilizar la organización del trabajo, abaratar el despido y permitir que los convenios de empresa primen sobre los acuerdos sectoriales, (similar a la Ley Flamarique del 2000, ahora derogada). Este último punto recogido en el artículo 2 del proyecto de ley es uno de los más polémicos. Los sindicatos entienden que la reforma genera más poder a los empresarios, al primar el convenio de empresa sobre el sectorial, tal y como recoge la reforma laboral aprobada en España en 2012, en la que se ha inspirado Francia. Otro tema conflictivo es la semana laboral de 35 horas semanales que puede ser ampliada hasta 48 (incluso hasta 60 con autorización previa) con la condición de que la semana siguiente la jornada semanal sea solo de 10 horas, es decir que en un ciclo de dos semanas no se superen las 70 horas, con un promedio de 37,5 horas en ciclos extendidos. Además la empresa puede modificar el contrato de trabajo con acuerdo del trabajador, pero sin alterar la remuneración, con lo que un empleado trabajaría más tiempo sin tener derecho a un ajuste proporcional del salario. La crisis y la decadencia de los modelos populistas inspirados en los partidos socialistas europeos, los obligan a volver a las fuentes, para poder volver a mejorar la productividad y sobre todo la competitividad. La experiencia europea que fue un ejemplo en las épocas de gloria, debería ser también un modelo para la crisis que hoy todos padecemos.

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