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Federalismo fiscal y los gobiernos municipales bonaerenses

La relación financiera de la Provincia de Buenos Aires con los Municipios que la componen se ha ido modificando en los últimos años. Desde el año 2003 hasta la fecha se han incorporado numerosos fondos, por medio de los que se transfieren a los Municipios recursos adicionales a los de la Ley de Coparticipación Provincial. Es importante destacar que estos fondos creados, no han alterado sustancialmente la magnitud de lo que se transfería originalmente por la coparticipación bruta pero sÍ limitan aún más la independencia financiera municipal.
En febrero de 2003 al ponerse en vigencia la ley 13.010, se descentralizó en los municipios el impuesto automotor de vehículos de modelos más antiguos y el impuesto a los ingresos brutos de pequeños contribuyentes. Los municipios comenzaron a recibir un porcentaje de lo recaudado por los contribuyentes menores como retribución por la gestión y lo recaudado por los vehículos automotores municipalizados.
En 2004 se sancionó la ley de Fondo de Fortalecimiento de Programas Sociales, que transfiere fondos adicionales para fines sociales.
Durante el año 2008, dos nuevas leyes sumaron más fondos para los municipios, con la condición de que derogaran las tasas de abasto y de publicidad interna municipales. Posteriormente se adicionó el Fondo Federal Solidario con el producido de las exportaciones de soja a nivel nacional (2009) y otros fondos creados para distintos efectos.
Sin perjuicio de todo lo expuesto, los municipios desde hace varios años a esta parte, han tenido que desarrollar políticas públicas locales, extralimitándose sobre sus competencias originales. Actualmente, una gran parte del presupuesto municipal se destina también a Salud Pública, Educación, Obras de Infraestructura, entre otras. En los últimos años, la agudización de la problemática de la inseguridad obligó a destinar recursos para reforzar las políticas de seguridad, omitiendo que tales cuestiones deberían ser resueltas por jurisdicciones superiores. Actualmente en muchas Comunas se realizan inversiones orientadas a la instalación de cámaras de video en la vía pública y a incrementar el patrullaje municipal, entre muchas otras.
Es justo señalar que ha habido una verdadera descentralización de servicios que son de incumbencia provincial en los municipios, pero esta descentralización no ha sido acompañada con la transferencia de los recursos correspondientes. Los fondos mencionados anteriormente no alcanzan para cubrir la magnitud del incremento en el gasto e inversiones municipales en el desarrollo de nuevos servicios que comenzaron a brindar cada gobierno local a sus habitantes.
Analizando la eficiencia del gasto público, se observa que el realizado por los municipios tiende a ser más eficiente que aquel que se realiza desde la Provincia. En general las autoridades municipales están más cerca de la necesidad local. Es difícil imaginar que en nuestra basta provincia, un funcionario que tiene asiento en la Ciudad de La Plata, logre hacer gestión sobre problemas que puedan existir en cada uno de los 135 municipios que componen la Provincia. En contraste el reclamo del vecino llega mucho más rápido a las autoridades municipales locales que a las provinciales. Por consiguiente la velocidad en la reacción de las distintas esferas de gobierno también tiende a ser diferente.
Actualmente existe el planteo de que deberían revisarse las potestades tributarias, especialmente aquellas de índole municipal. Parte de la doctrina tributaria opina que impuestos provinciales tales como el Impuesto Urbano Edificado (impuesto de Rentas como se lo llama comunmente) y el Impuesto Automotor serían mejor administrados en la órbita municipal.
Considerando las necesidades de los ciudadanos, la descentralización de servicios y de acciones de gobierno tienden a mejorar su calidad, y eso se traduce en mayor bienestar para todos. Si buscamos elevar nuestra calidad de vida, es necesario que se descentralicen los servicios que brinda el Estado juntamente con los recursos correspondientes. Descentralizar recursos y gastos planificadamente. Para ello es importante hacer énfasis en alcanzar un verdadero
federalismo fiscal. En otras palabras, las decisiones y acciones de las políticas de gobierno deben estar al lado de la gente, o cuanto menos, lo más cerca posible.

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